Zapatero garantiza que no habrá privatizaciones de cajas de ahorros
Bruselas también mete prisa para que la banca recurra al Frob antes del 30 de junio
El presidente de BBK alerta de la pérdida de empleo en las fusiones intrarregionales
Bajan las aguas revueltas en el sector financiero. Quizás por ello se acumulan los llamamientos para que se acelere el proceso de reestructuración. Tras las advertencias del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, respecto a que pronostica un "futuro complicado" para aquellas entidades financieras, y no sólo las cajas de ahorro, que necesiten reestructurarse y no lo hagan antes del 30 de junio, fecha en la que expira inicialmente el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), ahora el recado llega desde la Comisión Europea El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia, Joaquín Almunia, aprovechó su presencia en Madrid para la inauguración del Día Europeo de la Competencia y ha lanzado un claro mensaje a las entidades financieras españolas, urgiéndolas a acudir al Frob antes de que expire el plazo. "La crisis ha enseñado que hay que reaccionar rápido, que no hay tiempo que perder, y todo lo que se pueda hacer antes del 30 de junio es mejor hacerlo ya".
Es llamativo que MAFO y Almunia coincidan en hablar de entidades financieras en general, sin limitarse a las cajas de ahorros, como invitando a los bancos a sumarse también al proceso de concentración y reestructuración. El comisario europeo cree que hasta el 20 de junio "hay tiempo suficiente", pero dejó en el aire el interrogante sobre si Bruselas está dispuesto a ampliar el plazo de apelación al Frob. En cualquier caso, recuerda al sector financiero español que "es mejor no jugarse más el riesgo de ver si en el futuro alguien resuelve las cosas, hay que hacerlo cuanto antes".
También es harto significativo que, entre tantas medidas para reducir todo lo posible el déficit público, algunas de ellas polémicas y ciertamente impopulares, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, haya sacado tiempo para insistir en que la reforma, acordada con el presidente del PP, Mariano Rajoy, de la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorro, la famosa Lorca, no abre la puerta a la privatización de estas entidades porque no va a modificar su naturaleza jurídica.
En su segunda intervención durante la comparecencia ayer en el Congreso de los Diputados, Zapatero aseguró que esta reforma tiene como principal objetivo fortalecer los recursos propios de estas entidades. Expresó su confianza en lograr cuanto antes cerrar el acuerdo y reafirmó el compromiso de hacerlo antes del 30 de junio, porque esta fecha límite, es decisiva para la confianza y la credibilidad del sistema financiero español. Un sistema que, paradójicamente no ha sufrido durante esta crisis ninguna quiebra, pero ahora está sometido a un "severo examen sobre su viabilidad".
La agenda de la reforma de la Ley de Cajas es urgente, porque también lo es la reestructuración del sector en España. Sin citar en momento alguno el preacuerdo entre Caixa Galicia y Caixanova, Zapatero sí dejó muy claro que se había logrado "un importante avance" en el proceso de concentración del sistema financiero.
Por cierto, que el acuerdo entre Zapatero y Rajoy sobre las cajas pasa por una prueba de fuego con el asunto de Caja Castilla La Mancha (CCM), la única entidad de ahorro intervenida hasta ahora por el Banco de España. El PSOE ha exigido al PP de allí, que preside la secretaria general del partido político nacional, Dolores de Cospedal, que deje de poner palos entre las ruedas al rescate de CCM por CajAstur a través del Banco Liberta.
Interesantes, además de oportunísimas, las reflexiones sobre ese proceso del presidente de la BBK, Mario Fernández, en una jornada de la APD en Bilbao. El abogado subraya que Basilea III va a significar "un factor añadido de dificultad" para el sector financiero. En este sentido, insiste en sus críticas al intento de penalizar la cartera de participaciones industriales de las entidades financieras que figura en el borrador de la nueva normativa, ya que estas inversiones juegan "funciones muy relevantes", entre ellas ser una vía de financiación. Por otra parte, la cartera industrial supone "un anclaje de estas entidades en un determinado entorno", no sólo por el domicilio social, sino porque permite que la estrategia de inversiones "se canalice hacia un lugar u otro distinto". Si la norma sale así, bancos y cajas tendrán que sustituir las inversiones industriales por otras "de dudoso éxito", con el consiguiente impacto en sus cuentas de resultados.
El presidente de la BBK aportó cifras sobre el exceso de capacidad instalada en el sistema financiero. Según sus cálculos, en 2008 las cajas tenían 25.000 oficinas y 134.000 trabajadores, y este año bajará a 22.000 sucursales y 120.000 empleados. En 2011 serán 20.000 oficinas y 110.000 trabajadores. Unos números que abren la puerta a una interesante reflexión, sobre todo por el momento elegido para hacerla pública, cuando algunas voces de dentro y de fuera de Euskadi vuelven a plantear la fusión de las tres cajas vascas. Mario Fernández señala que la realización de fusiones, "por razones exclusivamente políticas, y dudosamente de carácter profesional y técnico" y casi exclusivamente dentro de cada comunidad autónoma generarán un "mayor solapamiento" de sucursales, que se tendrán que cerrar, con la consiguiente mayor pérdida de puestos de trabajo.