UN BANCO EN EL RETIRO
El saneamiento del Euro y la rebelión de los jardineros
La salvación del euro bien valía una misa. Constitución de un fondo de estabilización de "deudas" por un valor de 750.000 millones de euros (un billón de dólares, pero de los de aquí) para cubrir la prevaricación financiera del gobierno griego y la cuasi-prevaricación ibérica, amén de la irlandesa y vaya usted a saber si no hay algunas más. La griega ha sido el detonante, trampas en las cuentas y gastos públicos muy superiores a los ingresos. Afortunadamente desde la primera alerta helena, los gobiernos de la zona euro han demostrado, por fin, determinación y sustituido sus quejas y lamentos contra los especuladores por una demostración de fuerza a favor de su moneda. Naturalmente, el riesgo ha sido ahora trasferido, desde los estados financieramente más débiles, desde los sectores productivos más frágiles, a la UE como un todo. El éxito ha sido inmediato, pero no está garantizado.
En efecto, se ha evitado la fractura de la zona monetaria europea. Los 16 estados miembros del euro continúan unidos por la moneda, dispondrán de créditos para atender sus déficit sin el temor a una estampida de los inversores y, además, el Banco Central Europeo aceptará una generosa monetización de las deudas. ¿Pérdida de independencia o mayor realismo? Modificación de los objetivos, no sólo los niveles de precios si no también la evolución del PIB y el número de parados. Se reestablece la liquidez y con ella se garantiza inicialmente la solvencia. Finalmente la movilización de créditos en ese gran fondo europeo de estabilización exigirá de los deudores una clara demostración de que sus cuentas empiezan a ordenarse.
La cantidad de recursos comprometidos demuestra la firmeza del compromiso; sólo una acción de esta envergadura habría conseguido convencer a los acreedores en euros -esos mercados denostados incluido el señor Llamazares ante los micrófonos de la SER sin encontrar ningún tertuliano capaz de replicarle que nadie está dispuesto a prestar a un insolvente en potencia - de que recuperarían sus prestamos en una moneda no devaluada.
En el envite también estaba Washingtown y su portador Obama, insistiendo una y otra vez, vista la falta de resolución europea, de que el problema de Grecia era un problema de Europa. La depreciación del euro, una depresión europea comprometerían la incipiente recuperación estadounidense cuando todavía estaba vivo el recuerdo de Lehman y la excesiva parsimonia gastada en afrontar aquella situación. USA empujando al FIM, de quien es el principal accionista, para sumarse al esfuerzo europeo, despertando, a su vez, a la señora Merkel de su amnesia antieuropea ¿Cómo podía la Alemania de la Republica Federal olvidar los apoyos de occidente? Imaginemos una fragmentación de la UE en estados nacionales en un escenario mundial protagonizado por USA, China y otros grandes estados emergentes.
Europa es una necesidad pero, como en los años del Plan Marshall, necesita una reconstrucción y aunque afortunadamente no aparezca tan dramática, las expectativas todavía desaforadas del bienestar perpetúo puedan anular los esfuerzos requeridos. España es uno de los países quizá mas desenfocados. Todavía no han desparecido esas expectativas y espejismos que se levantaron con los ladrillos y con las fantasías de adelantar ya hoy, antes que mañana, a Italia, el Reino Unido o Francia en renta por habitante.
En mi paseo hacia El Retiro me tropiezo con una manifestación de pre y jubilados que reclaman los 65 años y la inviolabilidad de sus pensiones en la carrera de San Jerónimo. Mas allá en la plaza de Cibeles hay una autentica rebelión de jardineros; las plantas que rodean la fuente por la calzada y un grito unánime reclamando salarios más justos y al contado. Y todo ello en el marco de un nuevo Madrid convertido en un bodrio tan nazi estalinista, como carísimo y alejado de su identidad de villa y corte.