CONSTRUCCIÓN
El hormigón no levanta cabeza
La caída del 20% en el primer trimestre agrava la crisis
"Eso de que hemos tocado fondo no nos lo creemos", admite Javier Martínez de Eulate, director general de la Asociación Nacional de Empresas Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop). Y parece tener argumentos para apoyar esa afirmación: la producción se ha desplomado el 20% en el primer trimestre, tras hacer el 28,9% en 2009, por la prácticamente nula actividad en construcción y el considerable descenso en la obra civil. La factura la ha pagado el empleo: un tercio de los 22.000 trabajadores del sector del hormigón se ha ido a la calle tras hacer la producción a la mitad en tres años.
Cerca de 10.000 trabajadores del sector de la producción de hormigón han perdido su trabajo ante el desplome de la demanda, de los cuales en torno a 7.000 eran conductores para el transporte del material, según el presidente de la asociación, Jaime Sivatte. En concreto, el abrupto descenso de la actividad en la construcción provocó una caída de la producción de hormigón del 28,9% en 2009, hasta los 48,9 millones de metros cúbicos, que devuelve al sector a cifras próximas a las registradas en 1998. De este modo, la facturación aproximada del gremio se situó en unos 2.800 millones de euros. "Dependemos totalmente de la construcción, no podemos diversificarnos, así que no podemos hacer nada para incrementar la demanda, y es muy difícil exportar, porque nuestros márgenes son muy pequeños", lamenta Sivatte.
¿Cómo salir de esta situación? Jaime Sivatte, presidente de la asociación y que deja su puesto hoy tras la asamblea general, propone dos recetas: la obra pública, porque "España es un país con déficit de infraestructuras", y la construcción es uno de los principales motores de la economía, tanto en generación de riqueza como en creación de empleo; y un estricto cumplimiento de la Ley de Morosidad para que los pagos no superen los 60 días de plazo y, sobre todo, porque para que las constructoras paguen a sus proveedores primero tienen que cobrar de la Administración. Sivatte denuncia que "hay unos 20.000 millones de euros en pagos pendientes a las empresas del sector", y que la demora oscila entre los 180 días y los 210.
Ahí están las cifras. "Estamos viviendo unos años muy difíciles, con bajadas muy acusadas de la producción y el empleo, y realmente no sabemos cuándo mejorarán las cosas", dice Javier Martínez de Eulate. "Creemos que la coyuntura mejoraría si el Gobierno fuera capaz de mantener los niveles de licitación pública de otros años y, además, que todas las obras que salen al mercado efectivamente puedan iniciarse, lo que generaría riqueza y empleo, porque, y todo hay que decirlo, la licitación aprobada no se está traduciendo automáticamente en una mayor actividad, debido, principalmente, a la falta de financiación para acometerlas", añade.
El panorama se ennegrece con los datos que se conocen de lo que va transcurrido de ejercicio. En el primer trimestre, la demanda de cemento se ha contraído un 20% respecto al mismo periodo de 2009, pasando de 6,7 millones de toneladas a 5,4 millones de toneladas. Y lo peor es que la licitación de obra civil también se redujo "tremendamente", pasando de los 8.000 millones de euros licitados en los tres primeros meses de 2009 a los 3.700 millones licitados entre enero y marzo del ejercicio en curso.
De cara al cierre del ejercicio, las expectativas de la patronal no son mejores y sitúan la contracción del sector en torno a un 20%. Los empresarios del hormigón sólo contemplan la obra pública como opción viable para recuperar el crecimiento en el sector, pero no encuentran lo que buscan en el Plan Extraordinario de Infraestructuras anunciado por el ministro de Fomento, José Blanco, y que contempla un volumen de inversión de 17.000 millones de euros durante los próximos dos años.
Para Sivatte, con ese plan "se dividen por tres" los fondos destinados cada año a la licitación de obra civil, "ya que durante los últimos cinco ejercicios la licitación anual de obra era de 25.000 millones de euros por ejercicio". Por si no fuera suficiente, el nuevo el modelo de participación público-privada en la financiación de las infraestructuras "ofrece unas formas de pago muy poco claras".