Considera prioritaria la mejora de los recursos propios para afrontar estas operaciones
Rodrigo Rato mete prisa a sus directivos para que Caja Madrid aborde fusiones
Reclama una posición "ganadora" en el mapa que surgirá tras la reforma de la Lorca
Todavía no tiene segundo de a bordo. Ni un organigrama claro de la primera línea ejecutiva de la segunda caja de ahorros, y cuarta entidad financiera, de España. Por no tener, no cuenta siquiera con un director de Comunicación. Pero el presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, ha metido prisa a sus ejecutivos para que estudien todas las posibilidades de fusiones y para que analicen las oportunidades que el proceso de reestructuración del sector de las entidades de ahorro pueda hacer surgir y que sirvan a Caja Madrid para mantener al menos la posición que actualmente ocupa en el mercado. Quiere los números hechos cuanto antes. Lo mismo que la definición de los posibles objetivos. Para poder comenzar lo antes posible a resolver el mayor problema en este tipo de operaciones: la cuestión política y autonómica. Es evidente. Rato tiene prisa. Por algo será.
En principio, no parece que sea porque el 30 de junio vence el plazo para desmantelar el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob). Más bien puede ser porque la lista de candidatos a una fusión se va reduciendo a medida que se va aclarando el futuro mapa de las cajas.También porque las cuentas heredadas de Miguel Blesa no son especialmente boyantes. Y, sobre todo, porque la reforma de la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros, la famosa Lorca, que han pactado José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy para después del verano, ha acelerado los movimientos en estas entidades. Finalmente puede que sea para vencer las suspicacias de las comunidades autónomas, que no quieren ver reducidas sus competencias sobre las cajas de ahorros.
El presidente de Caja Madrid quiere que su grupo esté preparado para afrontar el rescate de alguna entidad de ahorro que llegue a la cuesta de septiembre con sus problemas sin resolver. Ya sea por la negativa de su comunidad autónoma a una fusión virtual o real con otras de fuera, o por el rechazo de la propia entidad a desaparecer en este proceso de concentración. Desde su planteamiento, Rato cree que un Gobierno autonómico preferirá una absorción de alguna de sus cajas a una intervención del Banco de España, que siempre tiene el gran riesgo de levantar las alfombras y mostrar la suciedad que se trataba de esconder.
Esta orden de Rato a su equipo de acelerar el análisis de posibles fusiones y absorciones ha generado ya las especulaciones sobre una fusión virtual con la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Una operación que gusta en el PP nacional, y que no disgusta en el Banco de España, que prefiere las fusiones interregionales a las integraciones de cajas de ahorros de una misma comunidad autónoma. Pero no gusta nada en el Gobierno de Francisco Camps. Rato es consciente de que el movimiento de Caixanova por sumarse a la fusión virtual que impulsan las cajas medianas (Cantabria, Asturias, Murcia, Sa Nostra, Granada, entre otras) y el intento de acercamiento de Caixa Galicia a Caja Madrid provocaron que el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, forzara primero la reforma de la Ley de Cajas, para introducir el veto autonómico a los Sistemas Institucionales de Protección, y luego la integración entre las dos cajas gallegas. Que mantienen desde entonces largas y duras negociaciones para resolver la pugna por el poder en la caja única gallega.
De momento, en su intervención ante la asamblea general ordinaria de Caja Madrid, Rato ha admitido abiertamente que estudia "operaciones de crecimiento inorgánico" (con lo sencillo que es decir fusiones) "que puedan mejorar la rentabilidad, productividad y eficiencia" de la entidad. "Caja Madrid está valorando las oportunidades" que se generan en el proceso de concentración de las entidades de ahorro. "Cualquier operación de crecimiento inorgánico que pueda aparecer será analizada y aprovechada siempre que encaje dentro de nuestra estrategia", señala el presidente de Caja Madrid. Aunque directivos de la entidad admiten off the record que todavía Rato no ha definido con suficiente detalle cuáles van a ser las prioridades estratégicas de su mandato.
En la asamblea general, Rato dio algunas pistas. Su obsesión es que Caja Madrid salga reforzada del proceso de concentración del sector, que logre una posición "ganadora" en el nuevo mapa. Esto quiere decir, en realidad, reducir distancias con La Caixa, que ha dicho por activa y por pasiva que no participará en fusiones y adquisiciones dentro del mercado español. Y, al mismo tiempo, no dejar que se acerquen demasiado las nuevas entidades que van surgiendo de los procesos de integración reales o virtuales.
Lo más concreto que el presidente de Caja Madrid ha puesto encima de la mesa de sus directivos es que, en lo que queda de año, se implantará en toda la red de sucursales un nuevo modelo comercial, cuyo objetivo es situar al cliente "como centro de toda la actividad", y que consiste en que cada director de oficina y sus comerciales podrán disponer de una visión integral de todas las relaciones que la entidad tiene con cada uno de los usuarios, tanto particulares como empresas e instituciones. Este sistema, que ya existe en muchas entidades financieras aunque en diferente grado de sofisticación, busca sobre todo incrementar la venta cruzada de productos y servicios a los clientes.
No obstante, Rato ha fijado tres prioridades estratégicas: control de la morosidad, reforzamiento de los recursos propios y defensa del volumen de negocio. Caja Madrid está dispuesta a sacrificar la cuenta de resultados, ya que el objetivo es terminar el año con un beneficio similar al de 2009: 265,8 millones de euros, casi el 80% menos que el ejercicio precedente.
La morosidad está dando buenas noticias, con una reducción en el primer trimestre que se ha consolidado en abril, y con una evolución "significativamente mejor" que la de sus competidores y que la del sector.
Basilea III da más quebraderos de cabeza. "Somos conscientes de que para mantener la posición de entidad de referencia que posee Caja Madrid debemos reforzar el nivel de solvencia, en especial en capital básico", señala Rato. De momento, la emisión de obligaciones subordinadas, que iba a ser de 400 millones, ha pasado a 800 millones.
Y respecto al volumen de negocio, Rato destaca que Caja Madrid ha ganado cuota de mercado tanto en créditos (6,85%) como en recursos de clientes (7,32%). El presidente de Caja Madrid no parece asustarse ante la guerra del pasivo. En la asamblea general destacó que Caja Madrid "no se siente especialmente presionada" por las ofertas de la competencia, aunque subraya la necesidad de seguir "cuidando de sus buenos clientes" de crear "una relación estable y duradera" con ellos.