ANÁLISIS
Galicia, ante su laberinto financiero
Las peleas por el poder bloquean la fusión Caixa Galicia-Caixanova
En lo único que hay acuerdo, hasta ahora, es en que el consejo de administración de la nueva entidad que surgirá con la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova -impuesta por la Xunta de Galicia y aceptada como mal menor por el Banco de España ante la negativa de Alberto Núñez Feijóo a que sus cajas participaran en fusiones virtuales con otras entidades de ahorro de fuera de Galicia-, tenga presencia paritaria, al 50%. Parece que se acepta a José Luis Pego, director general de Caixanova y fiel escudero de Julio Fernández Gayoso, presidente la entidad viguesa y principal opositor a la operación hasta que no le ha quedado otra, como director general. Javier García de Paredes, director general adjunto en Caixa Galicia, se ha ganado el puesto en la nueva entidad tras encabezar la delegación en las duras negociaciones. Que todavía siguen.
Pero hasta eso depende de otras decisiones. Julio Fernández Gayoso quiere la presidencia de la nueva entidad. Desde A Coruña se niegan y argumentan que les corresponde a ellos, para respetar el espíritu paritario: si el director general es de Caixanova, el presidente debe ser de Caixa Galicia. Su director general, José Luis Méndez, hábilmente, guarda silencio y deja que otros, propios y ajenos, se desgasten en esta pugna. La decisión no es baladí: el presidente tiene voto de calidad y rompe la paridad en el consejo de administración.
Una opción: presidencia rotatoria durante el período de transición. Vale, de acuerdo. Pero, ¿quién empieza? Y nuevo desacuerdo: Caixanova quiere ser la primera, porque no se fía. Y nuevo desacuerdo. El propio presidente de la Xunta se pronunció claramente en contra de la bicefalia: "La caja no puede ser bipartita, porque eso no da resultado".
Otra opción, ésta con mayores visos de viabilidad: dar la presidencia de la Comisión de Control a quien no ocupe la de la entidad en el turno rotatorio, lo que le da cierto derecho de veto. Su voto de calidad también rompe la paridad en esa poderosa institución. Puede ser la salida para que Julio Fernández Gayoso permanezca en la entidad pese a su edad durante el período transitorio.
La tercera alternativa es la copresidencia, que no gusta al Banco de España (aunque oficialmente no se mete en cuestiones de gobierno interno) por la mala experiencia en el BBV y en el BSCH. Sólo funcionó correctamente en el Popular, y porque eran hermanos.
Caixanova, a estas alturas, reclama presidencia única (evidentemente, para Gayoso), sede en Vigo, con una subsede operativa en A Coruña para la Obra Social, y un plazo de transición de cinco años, dividido en dos períodos, el primero con Gayoso de presidente y Pego como director general. Por pedir que no quede. Caixa Galicia propone la alternancia total en la presidencia, la dirección general y las sedes de la futura caja única. Durante un período transitorio de dos años, la sede rotará de Vigo a A Coruña; los cinco vicepresidentes actuales (tres por Caixanova y dos por Caixa Galicia) deberían repartirse una presidencia, un copresidente o presidente segundo. "No hay nombres para cada puesto, solo reparto de cargos por entidades", aseguran en la entidad. Rotación y alternancia también en la primera línea ejecutiva, de forma que la caja que controle la presidencia cede a la otra la dirección general pero nombra al director general adjunto.
Y otro punto de desencuentro. Las dos cajas están de acuerdo en que hay que vender sucursales para reducir el coste de la integración. Se habla de entre 250 sucursales y 300, para reducir el balance en 12.000 millones. Caixanova exige que sean de Caixa Galicia. Y en la caja coruñesa replican que, si el objetivo es una caja única, es la entidad fusionada es la que debe vender esas oficinas.
Como se puede comprobar, el mejor clima de confianza rodea las negociaciones previas a los consejos que mañana deben celebrar tanto Caixanova como Caixa Galicia para dar el último empujón a la fusión. El 15 de junio está demasiado cerca.