Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el jueves 8 de abril de 2010
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

El Gobierno decide el destino de prácticamente el 60% del crédito de los bancos

Hugo Chávez arrincona al BBVA en la República Bolivariana de Venezuela ante la pasividad de FG

Las entidades financieras públicas controlan ya el 27% de los recursos del sistema

Hugo ChavezMiguel Ángel Valero.– Prosigue el acoso del 'bolivariano' Hugo Chávez contra la banca privada extranjera instalada en Venezuela, especialmente contra el español BBVA. La fusión por absorción de Mi Casa por parte del Banco de Venezuela (la entidad que el Santander quiso vender a un empresario local y que tuvo que entregar al Estado) es un paso más hacia la consolidación de un sistema financiero controlado por el Gobierno en la República Bolivariana. Mi Casa fue intervenida, junto a InverUnion y Banco Del Sol, el pasado 18 de enero. Hugo Chávez se ve tan fuerte que ya no se molesta en disfrazar sus planes. La absorción de Mi Casa, que aporta 94 sucursales al ya público Banco de Venezuela, queda fundamentada, según la resolución que publica el número 39.396 de la Gaceta Oficial, en la necesidad de "reducir el número de instituciones financieras" para que haya más sitio para las entidades públicas. Éstas ya controlan el 26,89% de todo el dinero que los venezolanos tienen en el sistema financiero.

Al control de la principal empresa de telecomunicaciones, el dominio absoluto en el sector eléctrico, la posesión de amplias extensiones de tierras y la creciente presencia en el comercio y la distribución, entre otras actividades, Chávez quiere sumar la constitución del principal grupo financiero de Venezuela. Una situación que desde España parecería distinta y distante, si no fuera porque en Venezuela se halla el 5% del volumen de negocio y de los beneficios del grupo BBVA, que opera allí con el Banco Provincial. Esta entidad supone el 44% del beneficio de toda la gran banca que opera en el país.

La estrategia de Chávez es doble. Por una parte, acaparar el ahorro de los venezolanos. Las estadísticas oficiales indican que al cierre de enero los depósitos gestionados por los bancos públicos (Venezuela, Bicentenario, Industrial, Tesoro y Agrícola) suponen el 26,89% de  todos los recursos colocados en el sistema financiero. El banco privado con más pasivo, el Banesco, tiene el 14,13% de los depósitos.

Y, por otra, reducir el dinero público en las entidades privadas. Los fondos provenientes de ministerios, gobernaciones y alcaldías en la banca privada registran una caída del 24,5% entre noviembre de 2009 y enero de este año. El reacomodo de los depósitos provenientes de organismos públicos es otro factor de presión para las entidades financieras privadas. Con la compra del Banco de Venezuela al Santander y la formación del Banco Bicentenario, el Gobierno cuenta con una red de 818 sucursales que abarca todo el país y le permite concentrar los recursos del Estado. En los últimos doce meses, los depósitos públicos en el Banco de Venezuela registran un salto de 255% y en el Banco del Tesoro, del 103%. La banca pública ya controla el 50,37% de todos los depósitos oficiales. El BBVA Banco Provincial tiene el 7,39% de los depósitos públicos, y su peso sobre el total de los recursos ajenos de la entidad es del 9,51%.

Para los bancos privados con poco volumen de depósitos, los fondos procedentes del Gobierno son necesarios para mantener los indicadores de liquidez. La pérdida de esos fondos sitúa a esas entidades al borde de la quiebra, facilitando su intervención por el Estado. En un informe elaborado la última semana de diciembre de 2009, la firma Ecoanalítica indica que "los bancos más vulnerables en los próximos meses serán los que tengan alta proporción de fondos públicos (medianos y pequeños en su mayoría). Es importante que los bancos diseñen mecanismos que les permitan disminuir su dependencia de los depósitos oficiales".

Pero además se ha incrementado el grado de intervención estatal en el sistema financiero privado. El Gobierno controla el destino del 51% de los créditos que concede la banca. El 25% (21% en 2009) debe destinarse al sector agrícola; el 3%, a microempresas; el 10%, al sector manufacturero; el 3%, al turismo; el 10%, a la construcción. En 2009 la banca logró cumplir con la cuota establecida para el sector agrícola porque el Gobierno le permitió incluir en el cálculo un grupo de bonos comprados al Ejecutivo. Sin esta medida sólo la mitad de los bancos habría logrado cumplir la norma, que ahora será mucho más exigente al aumentar del 21% al 25%.

El analista financiero José Grasso explica que "esta alta proporción de créditos dirigidos tendrá un impacto en la rentabilidad, ya que, salvo en el caso de los microcréditos, todos estos préstamos deben realizarse a tasas preferenciales. Para compensar el impacto los bancos no tienen más alternativa que disminuir las tasas de interés para los depositantes, prestar más en las áreas no reguladas, reducir costos y buscar más volumen de operaciones en sectores no bancarizados". Pero éstos se encuentran en crisis, como es el caso de la industria de la automoción. Las trabas para importar automóviles se traducen en caída de la oferta y por tanto en una rápida disminución en las solicitudes de créditos.

Según Grasso, "este año puede aprobarse una reforma a la Ley de Bancos que contempla incrementar los préstamos obligatorios a la microempresa desde el 3% del total hasta el 10%. Si esto ocurre, prácticamente el 60% de la cartera de créditos estará controlada" por el Gobierno de Hugo Chávez.

Con este panorama, y aunque oficialmente en el BBVA no hay planes de marcharse de Venezuela, es muy difícil encontrar comprador privado para un banco privado en la República Bolivariana de Chávez. Los bancos que querían vender se preguntan, como Lenin, qué hacer, porque saben que en esta situación no hay quien quiera comprar. Y si lo hubiera, el Estado lo impediría, como pasó con el Banco de Venezuela cuando pertenecía al Santander o a otros intentos de empresarios locales de adquirir entidades financieras. Durante mucho tiempo, no se verá la incursión de nuevos actores en el sistema financiero de Venezuela. Y el BBVA, como otros bancos privados, tendrá que seguir conviviendo con la espada de Damocles de la recurrente amenaza de Chávez respecto a estatizar la banca "si fuera necesario".

Chávez no quiere nuevos bancos privados, sino que éstos se adapten a su proyecto de República Bolivariana.Es como el perro del hortelano: ni come ni deja comer.