La apuesta de OHL por 'más de lo mismo' da mejores resultados fuera de España que dentro
¿Qué diferencia a las constructoras españolas?
La evolución en Bolsa confirma la preferencia del mercado por las empresas conservadoras
La evolución en Bolsa de las constructoras españolas está sentando profundas diferencia en el sector. Algunos analistas se plantean qué tienen algunas empresas, como es el caso de OHL, que las diferencia de las demás. La pregunta, quizás, está mal formulada. Seguramente sería más correcto interrogarse qué es lo que no tienen que mientras unas suben otras se lastran. La respuesta parece muy sencilla. Unas, como la empresa que preside Villar Mir, no tienen problemas y mucho menos disputas públicas. Eso es un plus entre los inversores, que en lo que va de 2010 han apostado claramente por una constructora que ha terminado el primer trimestre del año con una subida del 16%, cifra que contrasta con el 10,8% de caída de Ferrovial, otra de las clásicas, dominada por la familia Del Pino, emparentada con los Calvo Sotelo de toda la vida. Ferrovial ha puesto mucho orden y concierto en sus cuentas, pero ha dado también muchos sobresaltos a los inversores con sus problemas con las autoridades británicas en su gestión de los grandes aeropuertos del Reino Unido. Y no hablemos de los problemas del exceso de apalancamiento de ACS, pese a verse beneficiada desde el poder político por la denominada "enmienda Florentino" (ver sección La Piparra).
Caso distinto a todas ellas es el de Sacyr Vallehermoso, cuyo presidente, Luis del Rivero, ha mantenido una larvada pelea con el grupo Repsol para tratar de hacer valer su participación como primer accionista de la petrolera y poder opinar en la elección de quién manda en la compañía. La empresa ha caído un 17,8% en lo que va de año, pero aquí el problema procede del dinero que invirtió para consolidar su posición en Repsol y que tuvo que pedir prestado. Su presencia en Repsol la convierte en una de las más atractivas a medio y largo plazo y si bien los intereses de la deuda contraída los pagaba hasta ahora con los dividendos recibidos, en estos momentos tiene que arrimar algo de su propia caja al haber bajado la retribución accionarial. Su dependencia de esta deuda no parece gustar en demasía a algunos inversores, pero su posición en Repsol la convierte en una de las más atractivas para otros.
Para Acciona, otra de las veteranas del sector, presidida por la familia Entrecanales, el primer trimestre de 2010 tampoco ha sido muy bueno en la Bolsa. Su cotización ha caído un 8,06%, a pesar de que la venta de su participación en Endesa le ha supuesto unas importantes plusvalías, el ingreso de un suculento dividendo extraordinario y la salda de un avispero eléctrico en el que no se encontraba cómoda. Pero el inconveniente está en que sus cuentas dependen ahora mucho de las energías renovables, en las que es líder, junto a Iberdrola, pero que a su vez dependen también en gran medida de los planes gubernamentales de apoyo y eso tampoco les gusta a los mercados.
FCC, otra de las seis grandes constructoras, cuya cara más visible como accionista de referencia es Esther Koplowitz, que se hizo con las riendas de la empresa tras comprar la participación a su hermana Alicia y apostar por seguir vinculada a la compañía, ha visto como su cotización se deslizaba a la baja un 6,38% en el primer trimestre del año. Sus cuentas no están nada mal para afrontar otro año de dura crisis el ladrillo, pero aquí es muy probable que los inversores hayan notado ahora un poco más de garra en la búsqueda de negocios fuera de España que vayan tomando el relevo a los debilitados internos.
La última de las seis, y la menos castigada por los mercados, es ACS, presidida por Florentino Pérez, cuya cotización ha subido en el primer trimestre un exiguo 0,83%, pero que le sitúa fuera de la órbita de las que han finalizado esta primera parte del año con pérdidas bursátiles. Al decir de los analistas, su gestión como constructora diversificada es casi modélica, lo que según muchos de ellos podría haberle supuesto un incremento de su valor en bolsa del mismo orden de magnitudes que el de OHL, pero que se ha quedado prácticamente plano debido a la particular pelea que mantiene con Iberdrola, donde quiere intervenir en la gestión y los directivos de la eléctrica no le dejan.
La dictadura de los números
Detrás de todas estas historias de alzas y bajas bursátiles, de confianzas y desconfianzas de los inversores, hay número concretos de cada empresa que en parte condicionan su futuro y, por tanto, las posibilidades de generar plusvalías para quienes compren sus acciones. Pero veámoslos con algo más de detalle.
La protagonista positiva de esta historia, OHL, logró en 2009 un beneficio neto de 166 millones de euros, cifra que supone tan sólo el 4,8% de su facturación, pero que comparada con el resto del sector puede darle para sacar pecho, ya que si se descuentan los ingresos extraordinarios de 2008 y 2009, los que van directamente a resultados sin que formen parte de la facturación ordinaria, el incremento del beneficio habría sido el año pasado del 66% tras una subida de nueve puntos y medio en las ventas.
Su endeudamiento, algo que durante años fue la máxima preocupación de los inversores cuando miraban las cuentas de las empresas cotizadas, se sitúa en el entorno de los 3.450 millones de euros, alrededor del 0,86% de su balance total, con un crecimiento nada desdeñable del 25% a lo largo del pasado año, pero cuyo incremento ha ido destinado a abrir nuevos negocios en mercados más dinámicos que el español. Así, su volumen de negocio fuera de España suma ya el 59% (ocho puntos más que en 2008) y la parte de su facturación que no depende de la construcción pura y dura, la del ladrillo, alcanza ya el 63% del total.
Con estas cifras, y eso es lo importante para la cotización, los analistas se han creído las previsiones de la empresa, que fijan el incremento del beneficio para 2010 en un 10% sobre el de 2009, porcentaje que OHL mantiene también para su facturación y para su beneficio de explotación. Es decir, y ahí puede residir una parte del secreto de su distanciamiento, que esta constructora se ha comprometido ante los mercados a mantener sus índices de rentabilidad, porque el endeudamiento nuevo adquirido sirve para alimentar negocios que aportan caja suficiente para pagar los intereses, amortizar la parte que corresponda del principal, y aún dejan algo para el beneficio final.
La siguiente en la cabeza, ACS, cerró 2009 con un beneficio neto de 1.952 millones de euros, lo que supuso un incremento del 8,1% en comparación a 2008, debido en una parte importante a las plusvalías generadas por la venta de su participación en Unión Fenosa. Si los ha utilizado para sacer pecho, ¿por qué entonces su estancamiento en la cotización?
Sin las plusvalías generadas por la venta de Unión Fenosa, el beneficio final de ACS en 2009 habría quedado en 842 millones de euros. Para 2010, la constructora ya no tendrá plusvalías tan importantes y, además, desde el 31 de marzo de 2009 las cuentas de la eléctrica consolidan con las de su nuevo dueño, Gas Natural. Durante el primer trimestre de 2009, el 40% de los ingresos de ACS provenían precisamente de Unión Fenosa, de la que no recibirá ni un euro en 2010. Con ello, los analistas esperan para este año un nivel de beneficios de la constructora de entre 900 y mil millones de euros.
Esta cifra sólo podría verse incrementada de forma significativa si ACS lograra que su 12% en Iberdrola fuera tenido en cuenta a efectos de influencia en la gestión, con el nombramiento de consejeros. De esa forma, además de los dividendos que ya percibe como dueña de las acciones de la eléctrica, ACS podría sumar a sus cuentas el 12% de las de Iberdrola, por lo que legalmente su denomina como "puesta en equivalencia", con lo que su cifra de beneficio, si la eléctrica repitiera sus resultados de 2009, podría incrementarse en unos 300 millones de euros. Visto el efecto, se entiende el porqué de la insistencia de Florentino Pérez por entrar en el consejo de Iberdrola y también se entiende la actitud de los inversores, que se mantienen a la espera de novedades.
En cuanto al resto, las cuentas de FCC se han visto lastradas sin duda en 2009 por el efecto negativo de la mala marcha de sus filiales Reala (inmobiliaria) y Cementos Portland. Para compensar, la empresa de la Koplowitz ha consolidado la constructora austriaca Alpine y mantiene su plan estratégico de aumentar el volumen de negocio en sectores de servicios como limpieza y mantenimiento urbanos. Los analistas prevén para 2010 un nivel de beneficios con ligero aumento sobre el de 2009, tendencia que auguran también positivo para 2011.
Ferrovial, una vez terminadas gran parte de las batallas jurídicas que le han enfrentado a las autoridades británicas por la gestión de aeropuertos en el Reino Unido, alcanza por fin su meta de pasar a ser uno de los grandes grupos de infraestructuras del mundo, lo que le separa de su negocio primigenio de constructora pura y dura. En este sector se valora mucho la diversificación y la salida a otros mercados, sobre todo si estos, como son los aeropuertos que tienen ingresos recurrentes que dependen del número de aviones que circulan por sus pistas y no de si la construcción está o no en crisis.
Por lo que respecta a Sacyr, además de su disputa por el poder de influencia que tiene su 20% de Repsol y la dependencia de sus beneficios de los dividendos de la petrolera, los analistas no olvidan que esta empresa, cuya configuración actual es fruto de su fusión con Vallehermoso, depende también en una parte importante de los ingresos por alquileres y la incertidumbre del mercado hace ser prudentes a quienes hacen recomendaciones de mercado. Pero Vallermoso es más una inmobiliaria que una promotora, con lo que sus ingresos son regulares y sostenidos.
La apuesta de Acciona, por su parte, nada tiene que ver con el mundo de la construcción, aunque mantiene expectantes a los analistas. Un par de datos ilustran esa inquietud. El 18% de la facturación del grupo proviene actualmente de la energía, pero esas ventas generan el 59% de su beneficio bruto de explotación (ebitda). La estabilidad en el mercado de las energías renovables, que es donde se centra su esfuerzo, será fundamental para que su ctización se recupere más o menos rápido.