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Publicado el martes 6 de abril de 2010
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Observaciones de la AEB a una propuesta de la Comisión Europea

La banca española contempla con desconfianza la creación de un fondo de garantía paneuropeo

BBVA y Santander defienden ante Bruselas su modelo de grupo con filiales autónomas en capital, liquidez y financiación

AEBMiguel Ángel Valero.– Santander y BBVA tratan de demostrar su capacidad de influir en la normativa bancaria que la Comisión Europea quiere poner en marcha, para que no perjudique sus intereses. Sin duda, legítimos. Ante los efectos de la crisis financiera global que estalló en el verano de 2007 con las hipotecas subprime en Estados Unidos, la Comisión Europea inició una reflexión sobre los "instrumentos de prevención y gestión de las crisis bancarias transfronterizas". El período de consultas sobre esta cuestión finalizó el 20 de enero y se centró en cuestiones como el "establecimiento de mecanismos jurídicos que permitan dar una solución europea a la crisis de bancos transfronterizos, que no pasen necesariamente por la disgregación del grupo para la solución parcial por los supervisores y las autoridades de los Estados concernidos".

La Comisión Europea plantea la modificación de la Directiva sobre liquidación de entidades de crédito para "incluir situaciones de insolvencia de grupos bancarios que se tratarían de forma unitaria". Para Bruselas, estas modificaciones de la normativa ahora vigente "impedirían a las autoridades de un Estado concreto que pudieran evitar la salida de activos de una sociedad determinada para atender a la satisfacción de derechos legítimos de terceros en otros Estados". Pero ese concepto de grupo unitario no gusta nada en la gran banca española. Y así lo ha manifestado a través de la Asociación Española de Banca (AEB) y también de la Federación Bancaria Europea.

Al mismo tiempo, y a fin de "permitir la financiación necesaria para garantizar el éxito de cualquier régimen de resolución de una crisis bancaria", la Comisión Europea plantea la creación de un mecanismo europeo de garantía de depósitos. Éste se financiará, como en el caso de los Fondos españoles, mediante aportaciones previas.

Las observaciones de la AEB, controlada por los dos grandes grupos bancariso, Santander y BBVA, al documento de la Comisión Europea muestran "la preferencia, sin oponerse a la figura de un fondo de garantía de depósitos europeo, por la creación de fondos nacionales dotados ex ante y con competencias no sólo para el reembolso de depósitos sino también para adoptar medidas de gestión (a semejanza del Fondo de Garantía de Depósitos español), todo ello en condiciones armonizadas". De esta forma, "se aseguraría que todos los bancos europeos operen bajo las mismas reglas". En otras palabras, a Santander y al BBVA les preocupa más que las reglas sean las mismas para todos que el contenido de las normas.

Pero hay más sugerencias de la patronal bancaria española, que pone el acento en que "los supervisores pueden anticiparse a las crisis bancarias cuando disponen de información suficiente sobre las entidades bajo su supervisión, lo que exige una práctica supervisora continuada y exigente" y en que hay que garantizar que todos ellos "disponen de poderes homogéneos a la hora de prevenir y gestionar las crisis bancarias".

Al mismo tiempo, la AEB reclama que el ejercicio de sus potestades por parte de los supervisores debe realizarse garantizando "al accionista una adecuada reparación cuando la actuación de los poderes públicos no haya sido correcta".

Pero el punto más importante es "la defensa de un modelo de organización basado en grupos bancarios con filiales que cumplan individualmente y autónomamente de la matriz" los requerimientos de capital y de liquidez, "así como que gestionen independientemente sus necesidades de financiación evitando la interconexión dentro del grupo". "De esta forma, en caso de crisis de alguna de ellas, se facilitará su resolución minimizando el efecto sobre el resto de las entidades que compongan el grupo", señala la AEB. Precisamente, el modelo implantado, con diferencias estratégicas notables, tanto en el Santander como en el BBVA. Y que contrasta con otros sistema. En España, la expansión internacional se ha hecho con filiales, frente a otras iniciativas. Por ejemplo, ING Direct es una sucursal, no una filial, del banco holandés. Es, por tanto, menos autónoma, depende de la casa matriz para casi todo.

En este sentido, la patronal bancaria española manifiesta su "oposición al reconocimiento de la personalidad jurídica única del grupo bancario, y su lógica consecuencia, el establecimiento de procesos de insolvencia (concursales) referidos al grupo y no a cada una de las entidades que lo componen". La AEB recuerda que la legislación española contempla el establecimiento de mecanismos procesales, como la acumulación de los procesos en un único órgano judicial, que facilitan la coordinación de las actuaciones judiciales.

En la misma línea de defender el modelo español (grupos bancarios con filiales que gestionan de forma autónoma sus necesidades de financiación y las exigencias de capital y de liquidez), la AEB insiste en que "la transferencia de activos entre las entidades pertenecientes a un grupo sólo debe producirse en aquellos supuestos y con sujeción a condiciones que impidan que estas operaciones puedan resultar perjudiciales para cualquiera de las entidades que participa en las mismas, sin que pueda prevalecer, en consecuencia, el interés del grupo frente a las entidades".

La patronal bancaria española espera que la propuesta legislativa que prepara la Comisión Europea sobre intervención y resolución de crisis bancarias se haga eco de sus observaciones. Además del grupo específico creado en la patronal bancaria para el seguimiento de esa futura normativa, la AEB participa en el grupo de trabajo constituido en la Federación Bancaria Europea.