Jaume Guardiola: "Nadie en su sano juicio" puede comparar España con Grecia
La banca se une al clamor popular y exige a Zapatero medidas urgentes para recuperar la confianza
Alfredo Sáenz reclama que se haga "cuanto antes" una reforma laboral
España no es Grecia. Y la banca española no quiere que los mercados terminen confundiendo a dos países totalmente diferentes. Por ello, en plena resaca de la polémica decisión de Standard & Poor's (S&P) de bajar la nota al Reino de España, y que no ha sido secundada sino todo lo contrario por Moodys y Fitch, los directivos de los principales bancos de España han aprovechado la presentación de los resultados trimestrales para, además de criticar los argumentos de la agencia internacional de calificación, enviar inequívocos mensajes al Gobierno. La banca exige a José Luis Rodríguez Zapatero medidas urgentes para reducir el déficit público y que al mismo tiempo hagan que la economía española recupere su credibilidad en los mercados financieros internacionales. Esta exigencia de decisiones urgentes es un clamor en la banca española, y el propio Banco de España urge al Gobierno a acometer reformas estructurales con "voluntad decidida".
Si el consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, pedía en la jornada anterior al Gobierno "planes de ajuste que hagan factible el objetivo de reducir el déficit hasta el 3% en el año 2013", y antes el director general financiero del Popular, Jacobo González Robatto, apuntaba que "el problema no es el dato objetivo de la deuda, perfectament manejable, sino de percepción, por lo que un plan de ajuste del gasto público sería muy bienvenido por los mercados", el vicepresidente segundo y consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, reconoce que el Ejecutivo de Zapatero está trabajando duramente para alcanzar ese objetivo. No obstante, son necesarias medidas urgentes para reducir la deuda y también acometer "cuanto antes" la flexibilización del mercado laboral para reactivar la economía. Sáenz le echó un buen capote al secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, al cuestionar los argumentos utilizados por S&P para bajar el rating aplicado al Reino de España.
Por su parte, el consejero delegado del Banco Sabadell, Jaume Guardiola, aprovecha la presentación de resultados trimestrales para opinar que "nadie que esté en su sano juicio" puede comparar la situación de Grecia con la de España. Aunque con la misma fuerza que expresa su optimismo sobre la economía española (su Servicio de Estudios habla de un crecimiento del 0,2% para este año, por encima de las previsiones del propio Gobierno, y frente al descenso del 0,3% del consenso de analistas), Guardiola reclama un plan de ajuste y de reducción del déficit que proporcione a España "credibilidad".
Guardiola destaca que el mercado para emisiones de deuda se encuentra "completamente cerrado", y que el Sabadell afronta vencimientos por 2.000 millones en lo que queda de año (1.790 millones en el segundo trimestre). Pero asegura que la posición de liquidez del Sabadell permite cubrir sobradamente esos compromisos, y además cuenta con 6.500 millones en activos descontables ante el Banco Central Europeo (BCE) y con la posibilidad, no utilizada hasta ahora, de emitir 5.500 millones con el aval del Estado.
Respecto a su cartera de bonos, el director financiero del Sabadell, Tomás Varela, destacó que la entidad ha reducido su peso en el primer trimestre en operaciones de venta con plusvalías que buscan defender los márgenes. La posición es de 1.700 millones, "nos encontramos cómodos y no vamos a realizar cambios en nuestra estrategia". El Sabadell parece desmarcarse así de la estrategia vendedora mostrada por el BBVA.
Miguel Martín, ex subgobernador del Banco de España y presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), se suma a las críticas de Sáenz y de Campa a la decisión de S&P. La patronal considera "exageradas" las previsiones de la agencia internacional de calificación y destaca que "es una visión bastante negativa, más negativa que otras, incluso que la del Fondo Monetario Internacional". Martín cree que "la economía española tiene la suficiente potencialidad para demostrar que puede salir adelante sin necesidad de entrar en ese escenario que dice S&P".
También pide que "aunque la bajada del rating no es una noticia positiva, los mercados se den cuenta de que la banca española es una banca fuerte y sólida, y que, por lo tanto, podrá superar claramente la situación". Una medida así "siempre tiene incidencia, porque ese rating se generaliza a todos. Pero estoy seguro de que van a apreciar la solidez específica del sector financiero español".
El presidente de la patronal bancaria apela al consenso porque, ante situaciones como la actual, "siempre es bueno que haya acuerdos entre los partidos". Aplaude claramente el pacto alcanzado en Portugal y cree que en España también debería producirse un acuerdo así. "No son imprescindibles, pero siempre es bueno que haya consenso", reflexiona.
El Banco de España no ha dudado un instante en sumarse a ese clamor por las reformas que brota de las entidades financieras. El director general de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, lleva el agua a su molino y cree que la crisis de la economía griega hace más urgente si cabe la adopción de reformas estructurales por parte del Gobierno para evitar el efecto contagio y el castigo por parte de los mercados financieros.
"Los mercados están mostrando con su tendencia a la sobrerreacción una llamada a la necesidad de que se adopten las medidas de política económicas necesarias para abordar las reformas estructurales", afirma. Al mismo tiempo, reclama al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero una "voluntad decidida" para cumplir con el compromiso de llevar el déficit público al 3% en 2013, así como para reformar el mercado laboral, reestructurar el sistema financiero y liberalizar el mercado de bienes y servicios. "No se ven propuestas lo suficientemente ambiciosas para afrontar los problemas que tiene el país, para generar la capacidad de empleo y estimular la contratación permanente e indefinida de trabajadores", apunta Malo de Molina.
El director general del Banco de España subraya que Fitch y Moody's no han secundado a S&P (que al día siguiente de castigar al Reino de España ha rebajado los ratings a largo plazo asignados al País Vasco y Navarra, que abandonan la triple A y pasan a perspectiva "negativa") y mantienen la máxima calificación para la deuda española. "Esto refleja que aunque en España haya déficit público, la situación financiera no es extrapolable o comparable a otros países", considera Malo de Molina, quien subraya que el nivel de endeudamiento de España está "muy por debajo" de la media de la zona euro.
Por ello, cree que el castigo al que se ha sometido la deuda española en los mercados responde a una tendencia a la "sobrerreacción y a tratar a otros países de manera desproporcionada". "Lo que ocurre en Grecia es distinto a lo que ocurre en España, por lo tanto, los factores que influyen en los canales de contagio no responden a la situación de los fundamentos económicos", insiste.
Y una conclusión optimista: el director general de Estudios del Banco de España cree que el peligro de contagio de la crisis griega se moderará cuando la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) cierren el acuerdo con las autoridades griegas sobre el plan de ajuste.
Mientras tanto, los bancos insistirán ante el Gobierno para que acelere el plan de ajuste del déficit y haga cuanto antes la reforma laboral, entre otras modificaciones estructurales que ayuden a ganar credibilidad ante los mercados. Se juegan la financiación para hacer frente a los vencimientos de deuda.