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Publicado el jueves 29 de abril de 2010
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ANÁLISIS

Zapatero había sido advertido de la rebaja de la calificación de la deuda española

Los analistas dan por hecho que Moody's y Fitch rebajarán la solvencia de España

J. Hervás.– Anticipábamos ayer en nuestro análisis que la rebaja de la calificación de la deuda que habían sufrido Grecia y Portugal era una llamada de atención para España. Nos habían alertado, con ocasión de la sesión de control al Gobierno en el Senado, que la gravedad de las respuestas del presidente del Ejecutivo a las preguntas del portavoz del PP en la Cámara Alta, Pío García Escudero, se debía al anticipo que había recibido Zapatero de la rebaja de la calificación de la deuda española. Los avisos previos responden a una situación normal. Sucede también en el diálogo que mantienen las agencias con las entidades privadas antes de su anuncio previo. Los bancos lo saben muy bien. Advertíamos de que pese a la arremetida de anteayer contra las agencias de calificación de riesgos por parte de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, la rebaja de la calificación del riesgo soberano de Grecia y Portugal, suponía una llamada de atención para España. Los argumentos para rebajar la calificación de Portugal estaban claros: el alto nivel de deuda pública, la debilidad de las perspectivas económicas portuguesas y el riesgo de creciente de desbordamiento del déficit público. No será la única agencia que rebaja la calificación.

Salvo el nivel de deuda español, en la actualidad veinte puntos por debajo de la media comunitaria, el resto de argumentos se podían aplicar a España y algunos casos con agravantes. Y ayer los dieron a conocer. Standard & Poor's no cree que España pueda reducir el déficit al 3% antes del 2013, como asegura la administración española y su previsión de crecimiento débil sostenido se alarga hasta el 2016.  

Analistas españoles prevén que las agencias Moody's y Fitch se sumen próximamente a Standard & Poor's y rebajen la nota de la solvencia de España para hacer frente al pago de su deuda, que, en el caso de las dos primeras, todavía se encuentra en el nivel más alto de sus respectivas escalas.

Los analistas justifican la decisión adoptada y su estimación de rebaja de Moody's y Fitch por el empeoramiento de las variables macroeconómicas.  Es sólo una cuestión de tiempo. Nadie entiende que haya una diferencia tan grande en la apreciación entre agencias que utilizan baremos similares para tomar sus decisiones. Déficit, estimación de crecimiento, niveles de paro, nivel de endeudamiento son cuatro de las variables clave. Y estas no se arreglan en dos días.

Hasta el experto de Intermoney, José Carlos Díez, siempre muy comprensivo con la política del Gobierno, prevé que Moody's y Fitch deberían cambiar la perspectiva de estable a negativa antes de acometer una rebaja.

Además esta podría producirse de nuevo también en S&P que mantiene en perspectiva negativa a la economía española. Colocaría la solvencia de la deuda española en el nivel de AA-, el que tiene en la actualidad Portugal tras la rebaja de anteayer, y con quien quiere evitar compararse España a toda costa.