Vuelta a la situación previa al 'road show' de urgencia de Salgado y Campa en Londres
El Tesoro impacta el contagio de Grecia: las letras tienen que pagar el doble que en marzo
Lo único positivo: la demanda superó en casi tres veces el importe adjudicado
El contagio ya está ahí. No es una amenaza. Es una realidad. Tras meses en los que el Tesoro español fue capaz de aguantar el tipo, lo que consolidó la posición de Juan Manuel Campa como secretario de Estado de Economía, este martes se ha percibido con nitidez un primer impacto de la crisis provocada por Grecia y por las incertidumbres existentes sobre su plan de rescate y sobre su capacidad de devolver las ayudas que reciba de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional. El Tesoro adjudicó 2.640,03 millones de euros en letras a tres meses y a seis meses. En el primer caso, el tipo de interés marginal ha sido del 0,54%, prácticamente el doble que en la subasta anterior, realizada en marzo (0,33%), y se han adjudicado 936,6 millones de euros. En letras a seis meses, el Tesoro también ha tenido que hacer un gran esfuerzo y paga el 0,76%, cuando en la subasta anterior era el 0,49%, adjudicando 1.703,67 millones.
Los analistas destacan que este encarecimiento de la financiación de la deuda pública (el 64% en las letras del Tesoro a tres meses) es "un salto muy relevante y poco habitual, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de deuda a corto plazo". Un movimiento que refleja que el inversor extranjero en deuda pública española, mayoritariamente institucional, se mueve por el análisis de la capacidad de pago de ésta, pero también con un importante y peligroso (por difícilmente controlable) componente emocional.
El director general financiero del Banco Popular, Jacobo González Robatto, reconoce abiertamente que la banca española se está viendo claramente penalizada en los mercados como tenedora de gran parte de la deuda de los Estados, sobre todo del español, en carteras que utiliza para hacer trading y compensar los tipos de interés. Los grandes inversores institucionales han dado órdenes de reducir posiciones en valores relacionados con España, lo que afecta directamente a los bancos.
Al mismo tiempo, los analistas destacan que las ratios de capital y las cuentas de resultados de los bancos se verán afectadas por el encarecimiento de la deuda pública, lo que explica el derrumbe de los valores bancarios del Ibex 35 ayer.
El único dato positivo de una jornada negra para la deuda pública española fue que la demanda total de letras del Tesoro ascendió a 6.706,03 millones de euros, prácticamente tres veces el importe adjudicado en las subastas de ayer. El Ministerio de Economía y Hacienda, y concretamente la Dirección General del Tesoro y Política Financiera, no parece dispuesto a que se le disparen los costes de financiación de la deuda pública. Porque el importe adjudicado ayer fue 400 millones de euros menor que hace un mes, cuando el Tesoro adjudicó 3.010 millones de euros.
Las subastas de letras del Tesoro no se celebraron precisamente en el mejor de los momentos, aunque con esto de la crisis de Grecia no hay días propicios porque los mercados financieros internacionales están hiperdesconfiados y sobrerreaccionan ante cualquier dato negativo. En el caso español, el diferencial del bono a diez años frente a su homólogo alemán, el bund, registraba un fuerte incremento para situarse en los 110 puntos básicos.
Dos factores explican un movimiento que perjudica a la economía española y a la financiación de su déficit público. Por una parte, la rebaja de Grecia a la categoría de bono basura y la bajada de dos escalones en el rating de Portugal por parte de Standard & Poor's, que coloca a ambos países en perspectiva "negativa". Por otra, la comparecencia del vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, ante la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, en la que puso a España como ejemplo de deterioro fiscal, junto a Grecia e Irlanda, por el aumento del déficit público registrado en 2009, hasta el 11,2% del PIB, y en la que alertó de que estos desequilibrios suponen un riesgo para el crecimiento. "El deterioro de la posición fiscal ha sido especialmente agudo en algunos países de la eurozona: Irlanda, Grecia y España han registrado déficits de dos dígitos en 2009", argumenta Papademos.
El temor a un cada vez más probable contagio de la crisis de Grecia a Portugal y, en menor medida, a España disparó el diferencial con el bono alemán y también el coste de los seguros que cubren el riesgo de impago de la deuda (los famosos CDS). El coste de asegurar la deuda española frente a un potencial `default´ registró una nueva escalada hasta un máximo intradiario de 204 puntos básicos, lo que implica un coste anual de 204.000 euros por cada diez millones de deuda, frente a los 188.200 euros del anterior cierre.
El diferencial español supera ampliamente los niveles de tensión registrados a principios de febrero, cuando la vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, y el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, tuvieron que realizar un road show de urgencia a Londres para tratar de calmar los ánimos entre los inversores institucionales. Entonces, la labor de apagafuegos, sobre todo de Campa, que repitió de bombero en París, Nueva York y Boston, tuvo éxito.
Ahora, la situación parece más complicada. Tanto, que los mercados no han valorado la intervención de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa de la Vega, que no se prodiga precisamente en asuntos económicos. En Nueva York, en una reunión con empresarios españoles que tienen intereses en Estados Unidos (entre ellos, representantes de Telefónica, BBVA, Santander, Banesto y varios bufetes de abogados) en el Harvard Club de Manhattan, Fernández de la Vega reclamó "confianza" en la economía española, porque España "sabe hacer bien los deberes": "Confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad para salir adelante, en las instituciones, en las empresas, en los agentes sociales y en los ciudadanos, el camino directo hacia la recuperación de la economía y de ese empleo que todavía es hoy nuestra principal ocupación y preocupación".
La vicepresidenta política del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprovechó para criticar que las agencias internacionales de calificación, que fallaron "estrepitosamente" a la hora de prever la crisis, intenten ahora erigirse en "albaceas de la pureza económica". "Produce cuando menos cierta dosis de perplejidad" que esas agencias intenten presentar semejanzas con situaciones que no resisten el peso de "la mínima objetividad e imparcialidad" y sí la sospecha de la "pura especulación".
María Teresa Fernández de la Vega insistió en que España ha presentado un plan de austeridad para reducir el déficit hasta el 3% antes de 2013. También recordó unas recientes palabras de Zapatero respecto a que se harán "todos los esfuerzos adicionales que sean necesarios".