Monitor del Seguro
El Plan 2000E evita que el seguro se derrumbe en el primer trimestre
La caída en primas es mínima pero es caída
¿Quién pagará los perjuicios del caos aéreo europeo provocado por el volcán islandés?
Aunque el seguro es uno de los sectores que mejor comportamiento ha tenido frente a la crisis, no por eso ha sido totalmente inmune a ella, como lo demuestra el moderado descenso que sufrió el volumen de primas recaudadas en 2009, que ha tenido su continuación durante el primer trimestre de este año. En este periodo, el seguro español consiguió un volumen de ingresos por primas de 15.790 millones de euros, lo que supone un descenso del 3,8% sobre igual periodo del año anterior, según datos de ICEA.
De esos 615 millones menos que ingresó el seguro, la mayor parte (443 millones) fueron por el descenso del ramo de vida, cuyas primas recaudas cayeron casi un 6% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta los 7.130 millones. Sin embargo, las provisiones técnicas o volumen de ahorro gestionado en este mismo ramo tuvieron un signo contrario y alcanzaron los 145.340 millones, lo que supone un crecimiento del 5% respecto al mismo periodo del año anterior, casi 7.000 millones más. En este caso, el ahorro gestionado por el seguro mantiene el mismo ritmo de crecimiento, el 5%, que durante todo el pasado año, en el que consiguió desbancar a otros instrumentos financieras en el ánimo de los ahorradores.
En los seguros no vida, lo más sobresaliente fue la reducción de la caída del ramo más importante, el de autos, que descendió a un ritmo del 1,7%, frente al 5,4% que lo hizo en el primer trimestre de 2009. El volumen de primas en este ramo se situó en 3.052 millones, tan sólo 53 millones menos que a 31 de marzo de 2009, gracias sobre todo a la reactivación de la venta de automóviles como consecuencia de los incentivos incluidos en el Plan 2000E. Incentivos que, en el caso de los otorgados en 2009, ahora el Gobierno quiere que tributen como mayores ingresos en el impuesto de la renta (IRPF). Y lo mismo pasará con los que está dando este año y que a partir de ahora los fuuros compradores de coches pueden poner en cuarentena.
Pero a pesar de esta desaceleración en la caída del ramo de automóviles, hay una verdadera lucha entre las distintas aseguradoras por mantener su clientela, que las obliga a bajar precios y a aumentar coberturas, lo que se traducirá en menos beneficios.
En cuanto a los otros ramos no vida, sigue muy bien salud, cuyas primas se incrementaron en un 4,4%, hasta alcanzar los 1.708 millones y se coloca como el segundo más importante tras autos, superando así por primera vez al de multirriesgos. Las primas de este último -1.707 millones- crecieron un 1,2%.
En el caso del seguro de salud hay un nubarrón muy negro en el horizonte, que afecta a la viabilidad del sistema de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado, más conocido por Muface. Se trata de un régimen especial de Seguridad Social que, a través de un concierto de la mutualidad con aseguradoras privadas, los funcionarios pueden elegir que les preste el servicio de asistencia sanitaria la propia Seguridad Social o una de las compañías integrantes del concierto. Ni que decir tiene que un buen número de funcionarios -según alunas fuentes son más de 1,5 millones- han optado por la medicina privada.
Lo limitado del presupuesto que dedica la Administración para estas prestaciones ha provocado que para el concierto de este año varias aseguradoras de las que normalmente prestaban este servicio se dieran de baja "para no disminuir la calidad del servicio". La situación se puede poner peliaguda si persiste mucho más tiempo y la Administración no mejora las dotaciones para este servicio, lo que podría poner en peligro el sistema Muface y en caso de que desapareciera, las consecuencias podrían ser catastróficas.
Según Teótimo Sáez, presidente de la Comisión de Salud de Unespa, "la situación en Muface se presenta desoladora porque, en caso de que peligre este tipo de asistencia, la sanidad privada de 30 provincias desaparecería y los funcionarios tendrían que pasar en masa al Sistema Nacional de Salud, que en ese caso podría colapsarse.
¿Quién pagará los perjuicios del caos aéreo europeo provocado por el volcán islandés?
La erupción de volcán islandés de nombre impronunciable (se llama nada menos que Eyjafjalljökull), además de un caos en el transporte aéreo europeo durante varios días, ha causado graves perjuicios a las líneas aéreas, a los operadores de viaje y tiene muy preocupadas a las aseguradoras por lo que se les puede venir encima.
De entrada, quien más se ha quejado, y con toda la razón, son las aerolíneas, que han sido las más perjudicadas y que han realizado ya una primera evaluación de las pérdidas que han sufrido. Según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), las aerolíneas europeas han registrado unas pérdidas de 1.260 millones de euros en los seis días que ha estado cerrado el espacio aéreo europeo.
Las compañías aéreas han tenido que devolver los importes de los billetes vendidos de los vuelos no realizados y han tenido que buscar medios de transporte alternativos (y pagarlos, que en muchos casos han sido bastante más caros que los precios por ellas cobrados). Y además de todo eso, han tenido que abonar la estancia en hoteles y la comida de un buen número de pasajeros en tránsito que esperaban que se reanudaran los vuelos para poder llegar a su destino.
Y claro, en unas circunstancias de esta índole, todo el mundo se vuelve para el seguro. Como alguien tiene que pagar este desaguisado, que sea el seguro, que para eso está. ¡Que pague el seguro!...Más concretamente, el director general y consejero delegado de la IATA, Giovanni Bisigniani, se ha quejado públicamente de que ya que la crisis está totalmente fuera del control de las aerolíneas por su naturaleza, que las aseguradoras actúen en consecuencia.
"La normativa sobre los derechos de los pasajeros no tienen esto en consideración y las aerolíneas son aún responsables de pagar hoteles, alimentación y teléfono", señaló Bisigniani, quien lamentó que la regulación no tenga en cuenta las situaciones extraordinarias. "Es urgente que la Comisión Europea encuentre una vía para cesar este agujero injusto", sentenció.
Está visto que el que no llora no mama y que aprovechando la crisis económica, este siniestro y el descalabro que va a suponer para las líneas aéreas, que ya de por sí no iban muy boyantes, puede que al final el pagano de este "convite" no sea otro que el sector asegurador.
En el caso español, tenemos un Consorcio de Compensación de Seguros, que entre otras cosas cubre los riesgos catastróficos. Pero de entrada, fuentes del Consorcio ya han adelantado que no asumirá pérdidas en los sectores turísticos y de la aviación derivadas de la nube de polvo provocada por la erupción del volcán islandés. Según el organismo que dirige Ignacio Machetti, este caso no encaja con la definición normativa de riesgo extraordinario.
En la página web del Consorcio, el propio organismo señala que "es cometido del Consorcio satisfacer las indemnizaciones derivadas de siniestros extraordinarios a los asegurados que, habiendo pagado los correspondientes recargos en su favor, no tengan amparado el riesgo extraordinario de que se trate por póliza de seguro contratada con una compañía del mercado..."
Y resulta que los seguros de asistencia en viaje si pagan el correspondiente recargo al Consorcio, como lo ha reconocido Mariano Rigau, director general y consejero delegado de ARAG España en la presentación de resultados de su empresa. Rigau, que confirmó que se habían disparado las consultas y las reclamaciones a los servicios de asistencia en viajes y jurídico de su empresa por todos los trastornos aéreos que estaba ocasiona la nube de ceniza del volcán islandés, señaló que el sector asegurador tendrá que negociar si este riesgo es "consorciable", ya que es algo nuevo en Europa, puesto que la anterior vez que se produjo un caso similar fue hace 200 años y entonces no había aviones.
El Consorcio también señala en su web que su objetivo "es indemnizar, en régimen de compensación las pérdidas derivadas de acontecimientos extraordinarios acaecidos en España, y que afecten a riesgos en ella situados. En caso de evento extraordinario ocurrido en el extranjero, el Consorcio compensará los daños personales si el tomador del seguro tuviera su residencia en España".
Además, entre los siniestros que cubre el organismo están los fenómenos de la naturaleza, como las erupciones volcánicas. Pero desde el Consorcio siguen diciendo que no encaja con la definición normativa de riesgo extraordinario. Habrá que esperar a ver como termina toda esta historia.