BANCA Y SEGUROS
Las nuevas exigencias de capital movilizan a bancos, cajas y aseguradoras
Crear una compañía de seguros será un 40% más caro
La banca y los seguros son negocios muy diferentes. Son competidores entre sí, aunque se asocien para mejorar la comercialización de sus productos. Pero dos grupos rivales tienen ahora que unir sus fuerzas. La razón es de peso: las nuevas exigencias de capital que plantean Basilea III, por la parte de la banca, y Solvencia II, en lo que compete a las aseguradoras. Pero a las compañías de seguros también les interesa, y mucho, lo que suceda en el Nuevo Acuerdo de Capital que prepara el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, ya que lo que suceda con el tratamiento en fondos propios de las participaciones minoritarias va a depender el futuro de muchas alianzas de bancaseguros y de filiales específicamente dedicadas a las pólizas.
La Asociación Española de banca (AEB), la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca) y las principales entidades financieras, el Santander y La Caixa, quieren frenar que Basilea III penalice, con mayores exigencias de capital, las inversiones en filiales no bancarias y sobre todo las participaciones minoritarias en empresas. Hasta ahora, la cartera financiera e industrial contabiliza como Tier I (capital básico o de máxima calidad), y Basilea III plantea que sólo sea 50% Tier 1 y el resto, Tier 2, lo que supone penalizar esas inversiones. La banca española defiende la diversificación de las inversiones, la cartera industrial (clave en entidades como La Caixa, que con Criteria es el mayor inversor del país) y, sobre todo, las participaciones estratégicas y a largo plazo en actividades no directamente bancarias, como los seguros o las empresas.
En este sentido, el consejero delegado de Bankinter, Jaime Echegoyen, afirma a CapitalMadrid.info que mantendrá el 100% de participación en Línea Directa Aseguradora porque "nos aporta 100 millones de euros al año, lo que supone una rentabilidad del 30%". El día anterior, su presidente, Pedro Guerrero, aprovechó la junta general de accionistas de Bankinter para criticar que, "de acuerdo con la normativa vigente pensada para conglomerados financieros de otro tipo", el consumo de capital en la adquisición del 50% de Línea Directa en manos del Royal Bank of Scotland es cercano al 100% del "importe neto desembolsado de la compra". Si esos 361 millones de euros se hubieran destinado a la compra de inmuebles, el capital básico hubiera aumentado, cuando obviamente era una inversión peor. El dinero "está invertido en un activo extremadamente rentable y solvente que mejora la diversificación de riesgos y de ingresos del grupo, así como nuestras expectativas de crecimiento".
Mientras la banca española quiere reconducir las propuestas de Basilea III, muy influidas por la crisis financiera global iniciada en el verano de 2007 con las hipotecas subprime de Estados Unidos y agravada por las malas prácticas de la banca de inversión altamente especulativa (que no existe en España, centrada en la banca comercial minorista), las aseguradoras se preparan para discutir con la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones en la Junta Consultiva de Seguros del próximo lunes el anteproyecto de Ley de Supervisión de Seguros, que traspone a España la directiva comunitaria como Solvencia II.
La principal novedad es que las compañías de seguros de nueva creación tendrán que contar con un capital social de 15 millones de euros, frente a la exigencia actual de nueve millones, el 40% más, en los ramos de Vida, Responsabilidad Civil, Crédito, Caución y Reaseguro. Para el resto de ramos, el capital mínima será de 4,4 millones. En Accidentes, Enfermedad, Defensa Jurídica, Asistencia y Decesos la subida es nada menos que del 109%, ya que ahora se exigen 2,1 millones. En los demás, la exigencia actual es de tres millones.
Estas cifras de capital social se verán incrementadas en función de los riesgos asumidos por cada aseguradora, ya que Solvencia II aplica el mismo planteamiento que Basilea II a la banca. En cualquier caso, el anteproyecto de ley establece que las compañías de seguros deberán contar con un capital mínimo obligatorio (MCR, en inglés) de 3,2 millones para Vida y reaseguro, y de 2,2 millones para No Vida. Más un capital de solvencia obligatorio (SCR), para cuyo cálculo, como en el caso de la banca con Basilea II, se puede utilizar una fórmula estándar de Solvencia II (incluida en la Directiva comunitaria) o aplicar total o parcialmente un modelo interno, siempre que haya sido validado por la Dirección General de Seguros. o con una propia basada en la experiencia de la compañía, siempre que Seguros lo autorice.
Como en Basilea II, el objetivo de estos requerimientos de Solvencia II es garantizar que las compañías de seguros cuentan con fondos suficientes para afrontar situaciones extremas y garantizar los derechos de los clientes.
Al mismo tiempo, el anteproyecto de Ley de Supervisión de Seguros, que el lunes se discute en la Junta Consultiva de Seguros (donde está la Administración, el sector y representantes de los consumidores), fija un "régimen especial para las aseguradoras de dimensión reducida", con la mitad de las exigencias en capital, al que se pueden acoger las compañías con un volumen de primas anual inferior a cinco millones de euros y cuyas provisiones no excedan los 25 millones. Unos requisitos que cumplen ya más de una veintena de entidades. Pero si se opta por ese régimen especial, no se podrá operar en Crédito, caución, Responsabilidad Civil y Reaseguro, ni trabajar en régimen de libre prestación de servicios en la Unión Europea.
Para Óscar Huerta, director general de EMB España y Portugal, es un error considerar Solvencia II "como una regulación más que hay que cumplir". "Para una compañía de tamaño medio del sector asegurador español, el cumplimiento de Solvencia II conllevará inversiones de seis dígitos; si la aproximación a la Directiva es de mero cumplimiento, ese importe será un coste, pero si por el contrario, se enfoca como una oportunidad de mejorar e introducir una mejor forma de gestionar la compañía, será una inversión rentable", señala este experto.