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Publicado el lunes 26 de abril de 2010
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Invirtió más de 3.000 millones en negocios que apenas aportan 2,6 millones de beneficio

Blesa deja a Rato una pesadilla envenenada dentro de la Corporación Cibeles y el Grupo Empresarial

Los fondos destinados a Obra Social caen de 187 a 80 millones en apenas un año

Miguel Blesa y Rodrigo RatoGonzalo Garteiz.– El próximo 10 de mayo se ha convocado la asamblea general de Caja Madrid con el fin de aprobar la cuenta de resultados y el balance de gestión del año pasado, el último que gestionó el equipo del presidente saliente Miguel Blesa. El informe preparado por los administradores no dedica una sola línea a las participaciones financieras y empresariales de la entidad financiera y, sin embargo, estos activos se han convertido en una pesadilla para el nuevo equipo gestor que configura el sucesor de Blesa, Rodrigo Rato. Cibeles -que aglutina a los negocios financieros y donde destaca un banco de Florida- y la Corporación Financiera, que integra una gran parte de las inversiones empresariales, han supuesto una inversión de casi 3.000 millones de euros, 2.205 y 682 millones, respectivamente, y sin embargo, su aportación al beneficio de Caja Madrid es de sólo 2,6 millones, el 1% del total.

El agujero generado por estas inversiones en los recursos propios de la entidad tuvo que ser cubierto a finales del año pasado con una emisión de preferentes, deuda perpetua, para captar 3.000 millones, por la que debe pagar este año y hasta que sea amortizada, el 7% de intereses, y está calificada como de alto riesgo (bono basura) por la agencia de rating Standard and Poor's . En definitiva, Caja Madrid, hasta que no mejore la salud de los negocios en los que ha invertido, paga 210 millones anualmente para mantener un tinglado financiero-empresarial, que le aporta 2,6 millones.

No resulta extraño por consiguiente que la tarea prioritaria que se ha marcado el nuevo presidente, Rodrigo Rato, sea la de reforzar el capital, para lo cual hay que reducir el perfil de riesgo del balance, y por consiguiente comenzar a vender, aunque sea con minusvalías importantes, la cartera de participaciones. La inversión de alrededor de 100 millones en la sociedad de crédito hipotecario de México, Su Casita, será liquidada en cuanto se pueda, según han informado directivos del grupo.

Si el negocio de las participaciones bancarias es ruinoso, quitando la sociedad de seguros con Mapfre, con un beneficio testimonial en el estadounidense, donde se han invertido más de 1.500 millones de euros, el de las empresas que conforman el perímetro de consolidación está en números rojos. Las pérdidas conjuntas, entre asociadas y multigrupo, con nombres tan conocidos como Realia, Iberia, NH, Sos, Mecalux, Indra, Global Vía y Metrovacesa, entre otros muchos, fueron el año pasado de 65 millones de euros. El caso de esta última inmobiliaria en la que Caja Madrid, al igual que otros grandes bancos, tuvo que intercambiar deuda por capital para evitar su quiebra, es paradigmático. En el canje debió provisionar 140 millones, pero si la valorase en lugar de por el valor de su activo neto (34,9 euros por acción) por el de su cotización (11,7 euros), debería dotar otros 146 millones.

Caja Madrid al no estar holgado de recursos propios, con 3.000 millones en preferentes captados el año pasado sólo supera en 660 millones los que tenía en 2008, y habiendo tirado de los avales del Banco de España y de las líneas del BCE para mantener liquidez,  ha mirado para otro lado y mantiene unos fondos de comercio insostenibles. A modo de ejemplo, subrayar que en el banco de Florida no se ha provisionado un dólar a pesar de que apenas renta.

En un grupo con 191.904 millones de activos, los nuevos gestores deberán andar con pies de plomo para cualquier movimiento que decidan. La cartera de activos en los que hay dudas sobre su cobro suma ya 7.453 millones, con un ratio de morosidad del 5,4%.  Este nivel sería más alto si no se hubieran capitalizado deudas, en su mayoría de promotores. Las "inversiones inmobiliarias" producto de verse forzada a quedarse con suelo y promociones alcanzan ya la cifra de 1.418 millones, 800 más que una año antes.

El balance que se presenta a los consejeros es de un optimismo desbordante a pesar de todo. Así, estas inversiones se contabilizan con un valor razonable de 1.769 millones, lo que significa que si se vendieran "razonablemente" se obtendría una plusvalía de 351 millones. Sin embargo, los hechos son tozudos y los ingresos netos conseguidos con operaciones de esta cartera el año pasado sólo fueron de 2,6 millones, y financiando al comprador.

Aunque los antiguos gestores sacaron pecho por el esfuerzo de saneamiento de la entidad, los números no dicen lo mismo, ya que el saldo de provisiones "netas"  apenas se incrementó en 200 millones de euros, hasta 3.096 millones. Esto se debe a que el esfuerzo rotacional en específicas se compensó con la reducción en genéricas.

Caja Madrid es también una de las entidades que más pisos se "ha tragado" por ejecuciones, triplicando su cartera, que ha pasado concretamente de 243 millones a 893 millones, y con un ritmo de drenaje desesperante. El año pasado sólo consiguió ingresar por ventas 86 millones. Aquí también, a pesar de que esta imposibilidad de vender indica que los precios no casan con la demanda, la provisión por deterioro del valor sólo sumó 23 millones.

La caja redujo el año pasado su riesgo en cantidad y número con la clientela empresarial, alrededor de 90.000 sociedades, que además son de peor calidad acorde a la crisis económica, y que son los que aportan mayores garantías personales, aunque si son como las del cliente consejero y jefe de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, está por ver si son coberturas valiosas.

De la mala situación financiera de la entidad una de las víctimas es la obra social, para la que se ha decidido una dotación de 80 millones, cuando un año antes fueron 187 millones. Afortunadamente hay un colchón próximo a los 50 millones no dispuestos que podrán activarse este año.

En estas circunstancias no sorprende que se haya cuestionado el hecho de que los consejeros de la entidad madrileña hayan ganado más que un año antes, sin tener en cuenta que el beneficio cayera el 68%, y el Tesoro le haya tenido que comprar activos por valor de 1.322 millones, amén de avalarle otros 5.000.