Monitor de Coyuntura
España-Asia: quinientos años después, el viaje continúa
Se debe mirar de nuevo hacia Asia para reactivar las exportaciones
En agosto de 1492, Cristóbal Colón emprendió un viaje con el objetivo de descubrir una nueva ruta de acceso al Lejano Oriente. Ésta permitiría acercar la corona de Castilla a los productos más demandados de la época sin necesidad de surcar las rutas comerciales monopolizadas por portugueses y genoveses. Esta intrépida empresa supuso el descubrimiento de un nuevo continente y permitió a España vivir, en el siglo xvi, el periodo de mayor auge económico de su historia. Ahora, cinco siglos después, la prosperidad futura exige reemprender el viaje para encontrar socios comerciales en Asia, un mercado en el que el grado de penetración española puede tener aún un largo recorrido.
Desde el inicio del nuevo milenio, los países emergentes de Asia están avanzando a velocidad de crucero. Destacan China e India que, según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), aportaron el 30% del crecimiento mundial entre 2000 y 2008 (medido en paridad de poder adquisitivo), muy por encima de la aportación del 1,8% de cuatro de los principales países de Latinoamérica (Argentina, Brasil, Chile y México). Teniendo en cuenta el extraordinario crecimiento previsto en ambos países hasta 2014, del 9,6% en China y del 7,5% en India, todo apunta a que su contribución al desarrollo económico global irá en aumento durante los próximos años (véase el recuadro «El poder emergente»).
Dado que comercio y desarrollo van de la mano, el marcado crecimiento de los países asiáticos vendrá acompañado de un importante aumento de su actividad comercial. Su gran tamaño, que comprende más de un tercio de la población mundial, dinamizará la economía de sus socios comerciales. En este sentido, se observa que aquellos países con un mayor crecimiento previsto en 2010 (según el FMI) son, también, los principales socios comerciales de China(1). A pesar de que esta relación no implica causalidad, parece importante que España aproveche las oportunidades comerciales que se detectan en el mercado asiático.
El análisis de los datos muestra un claro contraste entre las relaciones económicas que mantiene España con América Latina y las que mantiene con Asia. Por lo que se refiere a la inversión extranjera directa, España destinó un 15,3% del total a Latinoamérica entre 2001 y 2009, mientras que sólo el 0,5% se dirigió hacia India o China en el mismo periodo. Como muestra el gráfico adjunto, este sesgo también se observa en el caso de los flujos comerciales. Desde 1995, la cuota de China e India en las exportaciones españolas (calculada como la ratio entre las exportaciones a estos países sobre el total de las exportaciones españolas) ha sido inferior al del conjunto de la Unión Europea, dejando entrever una escasa presencia española en el mercado asiático(2). En cambio, la cuota de Latinoamérica en las exportaciones españolas ha duplicado en los últimos años a la del conjunto de territorios europeos.
El sesgo del comercio español hacia los países iberoamericanos puede explicarse, en parte, por cuestiones geográficas, culturales e históricas. La proximidad cultural o religiosa, una lengua común, vestigios coloniales, acuerdos comerciales o diferentes alternativas de transporte facilitan (o dificultan) el intercambio comercial entre dos territorios. Por lo tanto, para determinar si España infraexplota o no sus posibilidades de exportación hacia China e India, se deben considerar aquellos factores que miden los obstáculos al comercio entre dos países.
Un número considerable de estudios emplean el «modelo de gravedad de comercio bilateral» para establecer una métrica que permita valorar el «potencial exportador» de un país a otro (esto es, el valor de las exportaciones dadas las características de ambos países) teniendo en cuenta estos factores. Según dicho procedimiento, el comercio entre dos países aumenta con su dimensión económica, y la cercanía (tanto física como cultural) que existe entre ellos, mientras que disminuye con las dificultades al comercio. Partiendo de la estimación en Noguer (2006), es posible calcular la ratio entre las exportaciones españolas hacia un país y el potencial exportador que establece el modelo. Ésta nos indica el grado de penetración española en dicho mercado, siendo inferior a uno en caso de infrautilizar la capacidad exportadora española hacia este país(3).
En el gráfico siguiente se presenta el resultado de realizar este ejercicio con datos de 2007 para diversos países. En él se observa que las exportaciones hacia la muestra de países de América Latina superaron con creces el nivel de exportaciones potenciales (en un 54,3%). Esta cifra sería aún superior si sólo se tuvieran en cuenta los tres países de habla hispana (Argentina, Chile y México). Contrariamente, España infraexplotó las posibilidades de exportación hacia China e India en un 17,9%, confirmando la escasa penetración española en los mercados asiáticos emergentes.
Esta menor penetración española en los mercados de China e India significa que las exportaciones españolas hacia estos dos países se sitúan cerca de 800 millones de euros por debajo de su potencial. Ello equivale a menos del 0,1% del producto interior bruto español (PIB) anual. Sin embargo, las expectativas de crecimiento económico en Asia hacen pensar que el potencial de las exportaciones comerciales en dicha región irá en aumento y, por lo tanto, mantener el escaso grado de penetración de las exportaciones españolas supondría desaprovechar una importante fuente de crecimiento. El Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) apunta hacia sectores como la tecnología industrial, uno de los punteros de la industria española y que goza de un creciente prestigio en China, y hacia los bienes de consumo (como vino, aceite de oliva y confección) como los que presentan un mayor recorrido.
En definitiva, Asia se está perfilando como uno de los principales motores económicos futuros y, como ya ocurrió cinco siglos atrás, España se está quedando rezagada en sus relaciones comerciales con este mercado. Un atraso al que cabe sobreponerse en los próximos años aprovechando las oportunidades comerciales y de inversión existentes en estos países y fortaleciendo aquellos sectores con mayor potencial. En este sentido, la extraordinaria interacción entre España y Latinoamérica puede ofrecer puentes adicionales de acceso al mercado asiático y la posibilidad de crear esquemas triangulares de comercio entre España, América Latina y Asia. De este modo, quinientos años después, el viaje iniciado por Colón podría alcanzar su destino.