Plantea un "traje a medida" para cada una de las 45 entidades
Isidre Fainé se da tres meses para hacer la reforma de las cajas de ahorros
"Lo que es razonable, acaba saliendo", asegura el nuevo presidente de la Ceca
La muerte de Juan Antonio Samaranch -"ha hecho mucho por La Caixa y por las cajas"- y los gestos de reconocimiento a la labor "extraordinaria" de su antecesor, Juan Ramón Quintás, marcaron el estreno de Isidre Fainé, presidente de 'la Caixa', al frente de la presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca). En un gesto muy medido, aunque enturbiado por la marabunta de fotógrafos y cámaras de televisión (la premura de tiempo impidió un posado previo a la asamblea general), Fainé quiso dar una imagen de unidad al comparecer con todos los vicepresidentes (Braulio Medel, de Unicaja; Rodrigo Rato, de Caja Madrid, que también estrenaba cargo; y Modesto Crespo, de la CAM, más el secretario del consejo, Carlos Egea, de CajaMurcia). Y lo hizo además sentándose entre medias del nuevo vicepresidente primero, Amado Franco (Ibercaja), aspirante al mismo cargo que él ("no tardamos ni cinco minutos en ponernos de acuerdo"), y del director general de la Ceca, José Antonio Olavarrieta, ante el que destacó el "espléndido equipo" que existe en la Confederación y que el cargo que ahora estrena no es ejecutivo como el suyo, lo que pareció que le confirmaba en el puesto.
Demostrando sus aficiones literarias, Fainé recordó a la escritora Jane Austen para citar las seis condiciones necesarias para desarrollar cualquier proyecto y que, según él, sobran en la Ceca: "Un propósito común, compañerismo, respeto mutuo, cierta dosis de moderación, una gran dosis de comunicación y una chispa de buen humor".
Y rápido, a la faena. Tras recordar que las cajas existen desde 1834 (fundación de la Caja de Jerez, actualmente integrada en Cajasol, aunque el Monte de Piedad de Madrid, base de la actual Caja Madrid, fue fundado por el padre Piquer en 1703), Fainé lanza un mensaje claro a propios (las cajas expectantes en la asamblea general tras 33 días de división que forzaron la renuncia de Quintás) y a extraños (Gobierno y oposición): "Lo que es razonable, acaba saliendo". Se refiere el nuevo presidente de la Ceca a tres aspectos innegociables en la reforma del sector: el fomento del ahorro "en el más amplio sentido"; la Obra Social, "la más importante del mundo", llegando a la osadía (medida, pero osadía) de apropiarse para la Ceca del lema que utiliza su caja ("el alma de La Caixa"); y su carácter de inversores a largo plazo en empresas ligadas a los territorios en los que operan.
Fainé admite que las cajas están "en una época de vacas flacas, además con más exigencias de capital" y que "cuando los márgenes bajan, hay que compensarlos con más masa crítica o con economías de escala". Por eso, entiende las fusiones (aunque como presidente de La Caixa se niegue a sumarse a ellas) y que hay que acelerar el proceso de reestructuración: "El tren está en marcha, yo me he subido a él, y va en esa dirección". Pero deja claro que "no se me ha pasado por la cabeza la opción de la privatización".
¿Por dónde debe ir entonces la reforma de las cajas? Primero, por trabajar "rápido". Aunque en principio va a agotar su mandato de cuatro años como presidente de la Ceca, Fainé se ha fijado tres meses, plazo que por cierto viene a coincidir con el marcado por la Unión Europea para acceder a las ayudas públicas del Frob, para presentar propuestas consensuadas sobre las cuotas participativas y "otras fórmulas y maneras de reforzar los recursos propios", y sobre las fusiones virtuales y que éstas puedan hacerse mediante cajas de cajas y no con bancos.
Segundo, por el planteamiento de que "hay muchas soluciones, no una única". Lo que supone ofrecer "trajes a medida" para cada una de las 45 cajas integradas en la Ceca, soluciones que valgan para cajas pequeñas y otras que sirvan para entidades más grandes. Todo, desde la idea de que "las cajas saldrán, y saldrán bien" de esta situación.
Luego, filigranas dialécticas: la Ceca será "muy respetuosa" con las comunidades autónomas, pero dejando claro que hay una norma nacional y, por tanto, superior, la Ley de Organos Rectores de Cajas de Ahorros (Lorca).
La única persona que intervino (salvo la negativa de Rato a comentar si Caja Madrid estaba interesada en absorber una caja gallega) fue el presidente de Ibercaja y flamante vicepresidente primero de la Ceca. Amado Franco insistió en que "cada caja debe ser plenamente libre para tomar sus propias decisiones" y en que "no se debe perder la vinculación con el territorio".