Monitor de Latinoamérica
Colombia teme la escalada militar de su beligerante vecino,q ue ha gastado 4.400 millones
Los diligentes negocios de Chávez con Rusia
El caudillo bolivariano desafía la tendencia mundial a reducir armamento
El caudillo venezolano Hugo Chávez ha encontrado en la Rusia de Vladimir Putin una diligente proveedora de armamento para su ejército bolivariano, justo cuando el mundo se encamina a reducir el arsenal nuclear. En una escenificación que recuerda a la guerra fría, el dirigente ruso suscribió en Caracas acuerdos de venta de armas y líneas de crédito por valor de más de 5.000 millones de dólares. La visita del primer ministro ruso a Venezuela y el creciente peso comercial de China revelan hasta qué punto Iberoamérica está reforzando sus vínculos militares y comerciales con dos potencias tan ajenas a la región hasta hace apenas dos décadas. Venezuela, que, según fuentes locales, ha adquirido desde 2005 armas rusas por un monto de 4.400 millones de dólares, se ha erigido en un importante cliente de la industria militar de Rusia y en el mayor de la región, lo que está suscitando recelos en Colombia, vecino con el que mantiene unas tensas relaciones, y en Estados Unidos.
Venezuela ya adquirió 100.000 fusiles Kaláshnikov AK-103, 24 cazas polivalentes Su-30MK2, 38 helicópteros Mi-17B-5, diez Mi-35M y tres Mi-26T. Además, está en marcha un acuerdo para construir en suelo venezolano una fábrica de fusiles Kaláshnikov y otra de municiones.
Durante la visita de Putin, primera que realiza a Venezuela, se firmaron además 31 acuerdos bilaterales en materia de energía, defensa, cultura y agricultura. Según fuentes rusas, Venezuela desea adquirir tres submarinos diesel de la clase Varshavianka, 92 tanques T-72, varias decenas de blindados, helicópteros de combate Mi-28N, aviones de patrulla, lanzaderas de misiles y sistemas de defensa, y está interesada además en diferentes modelos de lanchas de patrulla y de desembarco, así como en sistemas móviles de artillería costera.
Para Estados Unidos se trata de un asunto bilateral entre dos gobiernos y ha hecho saber que su principal preocupación es que las armas no acaben en terceros países. "Nuestra principal preocupación no es si Venezuela quiere adquirir ese material. Nuestra principal preocupación es que si Venezuela va a aumentar su armamento militar no queremos ver que ese material acabe en otras partes de la región", declaró el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Philip Crowley.
Mientras tanto, los participantes de la reciente cumbre del World Economic Forum: Colombia, Guatemala, Paraguay, Panamá y República Dominicana, y el secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para América Latina, Arturo Valenzuela, acordaron rechazar la carrera armamentista en la región, sin citar directamente a Venezuela.
Según el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, "una carrera armamentista es absolutamente innecesaria; aquí no va a haber una guerra entre países. En el momento en que la haya todos los presidentes vamos a estar en la frontera parando los tiros". De opinión parecida es el colombiano Álvaro Uribe, cuyas relaciones con Hugo Chávez pasan por momentos difíciles: "De la misma manera que tenemos decisión para combatir el narcotráfico, la tenemos para no entrar en la carrera armamentista. Hay países que entran en ella, pero descuidan el problema de seguridad en su interior".
La presencia de Rusia en Iberoamérica no se reduce solo a los negocios de venta de armas, sino que se extiende también al de la cooperación civil. En una reciente visita a Argentina, el Presidente ruso, Dmitri Medvédev, y su homóloga Cristina Fernández, acordaron ampliar la cooperación energética y fomentar las relaciones bilaterales en diversos campos. Rusia ha ofrecido construir una central atómica en Argentina, la tercera con que contaría el país, pero la respuesta de Buenos Aires no se conocerá hasta el año próximo.
En la actualidad, la cuarta parte de la electricidad argentina es generada por turbinas rusas. Para la mandataria argentina, la llegada del nuevo socio ruso a Latinoamérica "habla de un mundo nuevo, con nuevos actores globales y estamos contentos de que en América del Sur se multiplique su presencia".
Washington ha sido acusado de no prestar suficiente atención a Sudamérica debido a sus prioridades políticas en Irak y Afganistán, lo que habría sido aprovechado por Rusia y China para profundizar en sus relaciones comerciales, extremo que desmiente la Administración de Obama que afirma que sigue "muy comprometida" con la región.