Monitor de EE.UU.
El regulador estadounidense negocia con las firmas de Wall Street
La SEC quiere titulizaciones más transparentes
Fueron el vehículo para traspasar al mercado mundial muchos de los riesgos
Las titulizaciones han tenido un papel protagonista en el origen de la crisis financiera por ser el vehículo con el que las entidades centrifugaban hacia inversores de todo el mundo su riesgo, especialmente el hipotecario. El regulador estadounidense de los mercados, la SEC, no quiere dar una nueva oportunidad a otra crisis como la actual, sin parangón desde la de los años 30, y se propone endurecer las condiciones para las emisiones de bonos respaldados por créditos hipotecarios, conocidos en el argot financiero por Mortgage-Backed Securities (MBS). La SEC ha propuesto a Wall Street que introduzca más información sobre los colaterales de los préstamos titulizados, e incluso que detalle la naturaleza del préstamo: si se ha otorgado a alguien con un bajo nivel de solvencia o simplemente en base a documentación ficticia.
La idea que persigue el regulador estadounidense, puesto como modelo mundial hasta 2007 y ahora atacado con acusaciones de haber sido demasiado complaciente con su trabajo y de no detectar a tiempo las numerosas irregularidades cometidas en los años en que se fraguó la crisis, es que los inversores sepan en dónde invierten su dinero. Además, de prosperar las propuestas, los inversores no tendrían que necesariamente fiarse de las tres grandes agencias de calificación crediticia - Moody's Investors Service, Standard & Poor's y Fitch Ratings-, cuyo celo profesional ha sido malherido por las críticas de no haber advertido con contundencia los riesgos implícitos en los activos respaldados por hipotecas subprime, el instrumento que hizo detonar la crisis, según coinciden la mayoría de los expertos.
Uno de los aspectos clave de las conversaciones de la SEC con las firmas financieras es si las entidades emisoras de los títulos tendrán que conservar en sus balances parte de los mismos para que fueran más cuidadosas en las centrifugación del riesgo hacia los inversores. Según algunos expertos, la falta de esa vinculación del emisor con los bonos que intenta colocar ha sido letal en la amplificación de la crisis, junto con la ayuda de un sistema que ha permitido vender y revender activos tóxicos sin que se asumieran riesgos implícitos hasta que todo el entramado acabó viniéndose abajo.
Sin embargo, no todas las opiniones apuntan a los activos tóxicos como causante del problema. Alan Greenspan, a quien no pocos atribuyen haber gestado la burbuja inmobiliaria con su política de bajos tipos de interés mientras estuvo al frente de la Fed, dijo en una reciente comparecencia en el Congreso que las hipotecas subprime tuvieron una importancia menor en la crisis financiera y negó que tuvieran un papel relevante en su estallido.
El ex gobernador más reverenciado de la década de las exuberancias irracionales, cuya credibilidad anda por horas bajas, se reafirma en la idea que el problema vino de fuera, del excesivo ahorro de países como China, que crearon una gran burbuja de liquidez para financiar su crecimiento y atender la expansión de su demanda interna con tipos de interés muy bajos. "Los gestores de las instituciones financieras no acertaron a valorar el riesgo potencial que subyacía en los mercados financieros", declaró Greenspan, que ahora trabaja para PIMCO, la mayor gestora mundial de bonos.
Otra de las ideas con las que trabaja Washington es establecer algún tipo de práctica que establezca cierto tipo de alarmas cuando se produzcan los primeros impagos, o límites a los niveles de deuda de los prestatarios. La iniciativa no ha sido muy bien acogida en el sector financiero. El Fondo de Garantía de Depósitos estadounidense aboga por introducir nuevas convenciones que garanticen que en caso de la intervención pública de un banco las titulizaciones no pasen a manos del Gobierno. El Fondo cree que medidas como ésta ayudarán a restaurar la confianza inversora y a prevenir la recurrencia de las crisis.
Desde la perspectiva del sector financiero, la reforma que abogan reguladores y congresistas no favorece la inversión en titulizaciones de bonos hipotecarios. El sector lamenta el torrente de ideas que está aflorando y que puede retrasar la vuelta de la actividad al mercado, que es lo que más necesita en estos momentos.