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Publicado el miércoles 14 de abril de 2010
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Monitor de Latinoamérica

Pese a su dependencia de la demanda exterior, el continente sortea la crisis

Luces y penumbras en Latinoamérica

El crecimiento del PIB podría superar el 4,5% en el año en curso

LatinoamericaManuel Lionza.– Latinoamérica está atravesando la crisis financiera mundial con relativo éxito, incluso podría decirse que con envidiable éxito si comparamos sus tasas de crecimiento con las de Europa, por ejemplo. La revalorización de los precios de las materias primas está salvando a la región de sufrir los efectos de la crisis, pero pese al buen momento histórico que vive, Iberoamérica arrastra todavía serias vulnerabilidades que si no se corrigen acabarán lastrando su despegue hacia un área de progreso y desarrollo económicos. Una de las principales debilidades de la región es su dependencia de la demanda internacional de materias primas, especialmente de China. Según los expertos, el boyante optimismo de estos últimos años, gracias a la alta cotización de las materias primas, y en menor medida la del crudo desde el inicio de la crisis, podría cambiar en algún momento y provocar una brutal caída de los ingresos fiscales, como así ha sucedido en gran medida en México, cuyo presupuesto depende en un 40% del petróleo.

La región también se enfrenta al reto de profundizar en sus relaciones comerciales con China, un cliente privilegiado, pero duro y exigente, como lo está demostrando con las importaciones de soja argentina y con el mantenimiento de un tipo de cambio infravalorado, imbatible desde el punto de vista de la competitividad, incluso para el sector manufacturero sudamericano, que mira con recelo a su socio asiático.

Tras una caída prevista superior al 2% del Producto Interior Bruto (PIB),  la región, con más de 400 millones de habitantes, podría registrar una expansión económica del 4,5% en 2010, y atraer flujos de inversión extranjera directa de 110.000 millones de dólares, un nivel previo al de la crisis y sensiblemente superior al de los 75.000 millones del año pasado. En los últimos meses, grandes inversores internacionales han incrementado especialmente su exposición en Brasil, y, en menor medida, en Chile, Colombia, Perú y México. "Los mercados latinoamericanos volverán a crecer, quizás no al ritmo del período 2003-2007, pues fue muy alto, pero sí habrá una notoria recuperación", dice Gabriel Torres, vicepresidente y analista sénior de Moody's.

La cuestión que plantean los expertos es si la región tomará nota de la experiencia de esta crisis y corregirá sus vulnerabilidades y resolverá desafíos como la economía sumergida, la pobreza o la analfabetización, muy extendida todavía en gran parte de la zona. Las primeras voces que se han oído van en la dirección de llevar a cabo políticas fiscales que compensen el riesgo de pérdidas de competitividad por la apreciación de las monedas locales. El ministro colombiano de Hacienda,  Oscar Iván Zuluaga, advertía recientemente que en caso contrario "los países están expuestos a que haya un shock ".

Insistir en políticas sociales, la gran asignatura pendiente de Iberoamérica, es una tarea  prioritaria que debe de acometerse para dotar de capital humano su economía y reducir las dramáticas brechas sociales que se abren cuando arremete una crisis. Los expertos recuerdan que  reducir la economía sumergida, la pobreza y la analfabetización, contribuye a fortalecer la demanda interna y a desarrollar servicios de valor añadido. El nivel de formación escolar en la región ocupa uno de los puestos más bajos en las clasificaciones  internacionales, con un sistema educativo que presenta singularidades como la de destinar el 85 por ciento del presupuesto regional de educación al pago de salarios, frente al 45-50 por ciento en Asia.

Además de estos problemas, podría estar surgiendo otro de dimensiones aún poco nítidas como el reciente conflicto comercial con ribetes políticos entre Colombia y Venezuela. Las históricas tensiones vecinales entre ambos países cobra un mayor relieve si cabe en estos momentos dada la presencia del caudillo Hugo Chávez, un personaje que enarbola la bandera ideológicamente opuesta a la de Lula o a la del chileno Piñera. Para Ricardo Hausmann, director del  Centro de Desarrollo Internacional de la Escuela de Gobierno de Harvard, Iberoamérica está posiblemente más dividida ideológicamente que antes. "Posiblemente estemos regresando a la Guerra Fría".