Las entidades de ahorro reclaman usar los mismos instrumentos de capital
La guerra del pasivo tiene alguna derivada más que la sabrosa cuota de las cajas
El presidente de Unicaja avisa a la competencia: "Es dinero caliente, de ida y vuelta"
Los bancos pisan el acelerador en la guerra del pasivo, dirigida más contra las cajas de ahorros que contra otros competidores, al margen de escaramuzas como la oferta del BBVA a clientes del Santander que no cumplen las condiciones para acceder a la oferta del 4%. Otra explicación de esta campaña habla de que, en realidad, el grupo que preside Francisco González no busca tanto captar clientes del Santander como de tratar de impedir que los suyos acepten la oferta del banco que preside Emilio Botín o de otras entidades financieras. Los primeros datos de la iniciativa del Santander son muy esperanzadores, aunque todavía es muy pronto para obtener conclusiones. No despiertan entusiasmo, en cambio, las cifras alcanzadas por el BBVA, muy por debajo de sus expectativas internas. Aunque hay que insistir en que este nuevo episodio de la guerra del pasivo, que es permanente, no ha hecho más que empezar, y todavía no todos los contendientes están utilizando todo su armamento.
En cualquier caso, todo tiene su explicación. Incluso que los bancos (y algunas cajas, como reacción) paguen por los depósitos casi tres veces que el coste oficial del dinero en el Banco Central Eurpeoo. Y es que en febrero (último dato oficial disponible), pese a la incertidumbre sobre la situación real de las cajas de ahorros, éstas subieron el 0,2% en depósitos de clientes respecto al mismo mes del año anterior. Los bancos, en cambio, bajaron el 2,5% en el mismo período.
Hay un elemento que caracteriza la práctica totalidad de las ofertas agresivas de los bancos. Y es su corta vigencia. Este mes. Justo el tiempo en el que se va a decidir la mayor parte de la nueva configuración del mapa de cajas de ahorros en España, ya que Bruselas fijó, en principio, el 30 de junio como fecha tope para las fusiones que apelen al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob).
Además, los bancos, porque lo han sufrido en sus propias carnes, saben perfectamente que una fusión paraliza las organizaciones y las redes comerciales, suscita incertidumbres entre los clientes y entre los empleados. Y ahora la mitad del sector de las cajas de ahorros se encuentra, de una forma o de otra, implicado en algún proceso de concentración. El mayor movimiento en la historia de las cajas de ahorros, por encima del que redujo el número de entidades de 77 a 46.
"La baza estratégica que juega ahora un banco es quitarle el cliente tradicional a la caja, que es algo complicado, por la fidelidad a un nombre o a un modelo. Pero ahora el esfuerzo es mucho más sencillo, por la incertidumbre que se detecta en muchos clientes, y porque muchos bancos no tienen más remedio que aplicarse en este terreno ante las dificultades que encuentran para financiarse en los mercados internacionales", señala un veterano ejecutivo de una caja de ahorros. "Pero arañar cuota resulta muy costoso, deteriora los márgenes porque hay que romper los precios. Por eso, algunas ofertas de los bancos son claramente coyunturales, oportunistas, no tienen vocación de continuidad en el tiempo", insiste este experto.
En este sentido, el que lo tiene más claro es el vicepresidente y consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz: "Hay que aprovechar la debilidad de muchos competidores para ganar cuota". Eso sí, sin dañar los márgenes ni empeorando la ratio de eficiencia. Y para ello es "imprescindible ganar cuota en recursos". En otras palabras, quitárselos a otros competidores, como las cajas de ahorros. Y el Banco Pastor, como ya ha contado CapitalMadrid, ha aprovechado, y continúa intentándolo, el lío generado por la fusión de las cajas gallegas para arañar cuota de mercado tanto en créditos como en depósitos en 2009. Y los datos, provisionales y no oficiales, del primer trimestre apuntan en la misma dirección.
La ofensiva de los bancos dañará a las cajas, ya que el 75% de su financiación procede de depósitos (los bancos logran un porcentaje claramente inferior), sin olvidar que las entidades de ahorro encuentran más dificultades que sus competidores a la hora de apelar a los mercados internacionales. A eso se suma que la posibilidad de emitir deuda con aval del Tesoro, mucho más utilizada por las cajas que por los bancos, se cierra en junio.
Prueba de que las campañas comerciales de los bancos están haciendo pupa, es que las propias cajas de ahorros se han lanzado a ofertas agresivas, tanto para no perder clientes propios como para atraer a los de otras entidades. Como muchos bancos, la clave de estas estrategias es incrementar la vinculación del cliente, fomentar la venta cruzada de productos y de servicios. Algo para lo que las cajas están menos acostumbradas que los bancos.
Claro que hay opiniones para todos los gustos. El presidente de Unicaja, Braulio Medel, aprovechaba su intervención en el Encuentro del Sector Financiero que organizan Deloitte y ABC, y que patrocina Sociedad de Tasación, para poner en duda que la guerra del pasivo vaya a poner en peligro a las cajas de ahorros (en contra de la tesis defendida por Financial Times y otras publicaciones británicas). El argumento del ex presidente de la Ceca (y uno de los aspirantes a suceder a Juan Ramón Quintás, aunque no sea de los que tienen más opciones) es quela experiencia ha demostrado que el dinero captado de esta forma demuestra ser "de ida y vuelta".
Sin negar la importancia de esta maniobra desatada por algunos bancos (y seguida por algunas cajas) el presidente de la entidad de ahorro malagueña, que ya ha absorbido a Caja Jaén y está en trance de hacer lo mismo con la cordobesa CajaSur, considera que el ahorro que se puede captar con estas promociones es "una masa caliente que está en el mercado y lo mismo que hoy va en una dirección, el día de mañana puede volver en la contraria". Medel, uno de los presidentes de cajas más veteranos, ha recordado que a finales de la década de los 80 y principios de los 90 del siglo pasado, los bancos lanzaron agresivas guerras de pasivo, "y las cajas reaccionamos", hasta el punto de ganar cuota de mercado.
Tanto los bancos como las cajas de ahorros tendrán que analizar, examinar y ver todas las estrategias comerciales que pueden desarrollar. Y a finales de año, "veremos qué pasa". De momento, en 2009 las cajas ganaron cuota de mercado a los bancos, recuerda el presidente de Unicaja. Pero Braulio Medel, como algunos de sus colegas, aprovecha los foros para reclamar que exista la posibilidad de "utilizar instrumentos de capital en términos análogos a la banca".
La frase es de Mario Fernández, presidente de BBK, pero podrían suscribirla los presidentes de otras entidades, como Unicaja (Braulio Medel), Caixanova (Julio Fernández Gayoso) y Cajasol (Antonio Pulido). También, el director general de Caja Navarra y futuro presidente del Grupo Banca Cívica, Enrique Goñi: "Las cajas, para seguir siendo cajas, tienen que cambiar". En la misma línea, el presidente de BBK cree "rechazable que no haya nada que cambiar".
Y eso debe concretarse en la emisión de cuotas participativas con derechos políticos, según algunas de estas opiniones. Porque Mario Fernández se pregunta: "¿Realmente es un problema teológico de imposible solución que las cajas puedan emitir cuotas con derecho de voto?". Y exige a las cajas "reflexionar en qué puede modificarse su estructura". Porque "no debería tener un único modelo nuevo".