ANÁLISIS
Colectivos de pilotos alertan de los riesgos de compañías aéreas
Realizan sobre todo transporte militar con aviones de 50 años
El colectivo de pilotos está muy preocupado por los actuales riesgos que están asumiendo muchas de las recién constituidas compañías aéreas que escapan al control de los supervisores de los países más desarrollados, pese a que sobrevuelan y a veces están afincadas en países de la Unión Europea. Algunos de estos comandantes y segundos buscan la forma de organizarse para hacer llegar sus preocupaciones por los riesgos que asumen a los organismos pertinentes. No les resulta sencillo. Otros narran cómo en los últimos días han mantenido hasta 72 horas de actividad con el único descanso de 7 horas en un perdido hotel de Lahore, el Pearl Intercontinental, donde se produjo un atentado frustrado durante su estancia. Quisieran que el muy desgraciado accidente del Tupolev en Rusia, con las más altas autoridades polacas, sirviera para llamar la atención de la gravedad de la situación. Por eso piden la máxima claridad en el esclarecimiento de todo lo sucedido en Rusia y en las condiciones del avión.
Los pilotos a los que nos referimos trasladan armas de los más diversos ejércitos europeos a Afganistán, Pakistán, Turquía o Irán entre otros países y lo hacen desde bases como España, Holanda o Inglaterra. Hacen vuelos considerados non stop, están volando tres o hasta cuatro días seguidos con descansos mínimos. Su relato recuerda mucho las circunstancias del accidente del Yak-42 cuyos pilotos llevaban varias jornadas sin descanso. Aseguran que algo similar tienen que hacer jóvenes pilotos, y otros no tan jóvenes, cuando terminan sus estudios y no encuentran trabajo en las compañías con las que ellos soñaron algún día. A veces se atreven incluso a apuntar el nombre de compañías como Meridian Airways, que aunque tienen la base en Bélgica, la AOC es de Ghana, y que advierten en ella claras deficiencias. Esta compañía opera vuelos para trasladar armamento de países de la OTAN hacia Oriente.
Señalan pilotos experimentados de compañías similares, que en la práctica totalidad de sus vuelos llegan a tener un mínimo de entre 2 y 3 averías, algunas delicadas. Denuncian que los GPS son tan antiguos, que sólo pueden memorizar unos 20 puntos por plan de vuelo, por lo que tienen que ir borrando y reinsertando los puntos durante todo el trayecto. La base de datos suele estar caducada. Para ahorrarse el precio del deshielo, y en los países del norte de Europa los aviones cuentan en muchas ocasiones con hielo en el borde de ataque, llaman a los mecánicos para que con escalera y cepillo lo quiten de forma artesanal.
Tan pronto como se ingresa en la compañía los pilotos son puestos a volar sin instruirles de forma específica sobre el avión. Se falsean los documentos y nunca les lleva a instruirles a simulador alguno.
Por supuesto la gran mayoría de los pilotos de estas compañías vuelan sin contrato. Pero no lo pueden denunciar si quieren seguir trabajando. Para más riesgo son compañías que vuelan con DC8-63, el fuselaje del año 73 y los motores de 1962. Su vuelo supone hoy en día una de las grandes satisfacciones de los planespotters, los observadores de aviones. Pero en más de un caso someten a un altísimo riesgo a quien los pilota. La reciente catástrofe aérea que ha decapitado a la cúpula política de Polonia, no debería permitir que estas compañías puedan seguir poniendo en riesgo la vida de unos trabajadores, el colectivo no siempre sepa hacerse entender.