UN BANCO EN EL RETIRO
España y los fondos europeos para África
Una fiducia o "trust", como saben nuestros lectores, es un contrato o compromiso por el que una persona o institución se obliga a administrar bienes en beneficio de un tercero. Pues bien, la Comisión Europea y los estados miembros de la UE, por un lado, y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), por otro, han constituido un "Trust Fund" con la vocación de financiar y desarrollar proyectos de infraestructura, con un claro significado de sostenibilidad, para reducir la pobreza y estimular el desarrollo económico en África. Entre los sectores elegidos se encuentran transportes, comunicaciones, agua, sanidad, y energía. Además, se intenta conceder la máxima prioridad a aquellos proyectos de infraestructura con un carácter transfronterizo. Si las ventajas del proyecto mejora o estimula las relaciones transfronterizas entre dos o mas estados africanos, la unidad económica del continente resultaría enriquecida.
Comprometidos todos ellos, resultarán difíciles de ejecutar, ya que conllevan grandes exigencias para su preparación técnica y económica y, al mismo tiempo, están necesitados de una excelente habilidad política y económica. Como ejemplo ilustrativo, valga el proyecto Caprivi de interconexión eléctrica entre el extremo nororiental de Namibia y que une Angola, Zambia, Zimbabwe y Botswana. Un trazado eléctrico de altísimo voltaje con 970 kilómetros de recorrido que permitiría a Namibia un nuevo acceso eléctrico descongestionando su exclusiva dependencia de Sudáfrica. Asimismo, el proyecto hidroeléctrico GOUINA, presentado por la Confederación Hidrográfica del río Senegal, que deberá favorecer la electrificación de Senegal, Malí, Mauritania y Guinea (la antigua Guinea Francesa)
A partir del 2008 se intensificaron las actuaciones del fondo a medida que nuevos Estados Miembros se convirtieron en patronos. El fondo dispone de 143 millones de euros de los que ya se han comprometido 63 millones para 8 proyectos en varias regiones africanas, incluidos los citados anteriormente. Las estimaciones sobre su eficacia avanzan, ya que cada euro de donación se transforma en 14 euros de inversión.
Las perspectivas que ofrece el estimulo de las donaciones para obras de infraestructura al crecimiento africano junto a la preocupación por el impacto de la crisis -más pobreza, más inmigración- han sido un motivo poderoso para que la Comisión Europea haya solicitado de los estados miembros un nuevo esfuerzo financiero hasta conseguir 500 millones de euros en 2010 y la aceptación de países terceros como nuevos donantes.
La distribución de las contribuciones de los estados en el "Trust Fund", a finales de 2008, indicaba que la Comisión Europea figuraba en primer lugar con 60 millones de euros. España venía a continuación con 10 millones, por encima de los 5 millones de Francia, Italia o el Reino Unido. Un gesto de solidaridad excelente de las autoridades españolas que de alguna manera demostraba que aquella tradición del Domund (la cabeza de un negrito como hucha) se perfeccionaba con modernos compromisos para contribuir al desarrollo de África.
En efecto, África tiene cada vez un mayor significado en nuestras relaciones económicas internacionales. Los intercambios de España con ese continente superan a los realizados con toda América Latina y son mucho más importantes que los intercambios con América del Norte (Estados Unidos y Canadá). Además nuestros organismos de cooperación, COFIDES-Compañía Española de Financiación del Desarrollo- o la AEECI, han financiado diversos proyectos o incluyen en sus carteras de inversiones participaciones en diversos proyectos africanos.
Pero lo que se echa en falta es una mayor presencia de empresas españolas en proyectos de cierta envergadura con financiación internacional. Ni COFIDES ni tampoco organizaciones empresariales, como SEOPAN, han aparecido o se han interesado en este "trust fund" en el que España aparece como donante principal de los Estados Miembros.
Regreso a mi banco del Retiro de nuevo sorprendido porque andemos más ocupados en organizar la caridad con África, quizá en busca de indulgencias plenarias, que en el de confirmar nuestra presencia económica, que también seria política, en ese continente.