Acciona no reacciona
El plan estratégico de Acciona ha gustado a los inversores, aunque opinan que la cotización tardará algún tiempo en reflejarlo, pues no se intuye a corto plazo una recuperación de los precios eléctricos. En cualquier caso, consideran que el valor tiene un gran potencial alcista, pues ha sido muy castigado en las últimas semanas. Afirman que se ha quedado retrasado, ya que en los procesos de corrección del último mes algunos inversores realizaron ventas indiscriminadas con el objetivo de centrarse en los blue chips.
Y ahora, Acciona es una de las opciones favoritas de varios administradores patrimoniales, que estiman que su cotización ha ganado visibilidad y podría concluir el año en el entorno de los 100 euros, aunque varias firmas de análisis fijen sus precios objetivo en niveles superiores, en el entorno de los 120/130 euros.
El plan, con un horizonte en 2013, apuesta decididamente por la energía renovable. Prevé invertir 6.500 millones de euros, de los que 4.000 se aplicarán en la división energética, 2.000 a la de infraestructuras y 400 millones a la de medio ambiente. Su potencia de generación, que en la actualidad es de 7.400 MW, se incrementará en 2.700 en este periodo para situarla en 10.200 MW, de los que el 40% están localizados en mercados exteriores.
El objetivo del plan es intensificar la expansión internacional de todas sus áreas de negocio y lograr que las ventas alcancen los 11.000 millones, el Ebitda los 2.300 millones y el beneficio bruto casi 1.000 millones de euros. Ello supondrá duplicar la facturación y el beneficio bruto de la explotación y casi multiplicar por cinco el beneficio antes de impuestos.
No obstante, uno de los detalles que mejor impresión ha causado a los expertos ha sido el control que se establece al endeudamiento neto, cuyo ratio respecto al Ebitda se espera reducir en un 40% al término del periodo; es decir, que pasará de las 6,4 veces actuales a 3,8 veces.
La deuda del grupo que en la actualidad es de 7.200 millones se situará en 8.700 millones en 2013, ya que de los diversos proyectos que se acometerán sólo el 50% requerirá financiación externa, que se asociará a cada proyecto, incluyéndose en ella emisiones de bonos. En cuanto al resto será cubierto con desinversiones, flujos de caja y aportaciones de socios en proyectos concretos.