UN BANCO EN EL RETIRO
Raíces culturales de la crisis, un nuevo paradigma
La definición de crisis del ex gerente del FMI Michel Camdessus
Una aldea pirenaica, gala, presidente del Banco de Francia, director gerente del FMI durante 13 años. ¿Desde dónde iniciar la búsqueda de esas raíces culturales? ¿Quién y cómo se han arrancado? ¿Cuándo recuperarán la vitalidad? Michel Camdessus, francés, domador consumado de la lengua española, capaz de arrancarle sus recónditos secretos, nos lleva de la mano (Fundación Rafael del Pino, febrero 2010) en la búsqueda del paradigma: campesinos y artesanos como agentes económicos, un consejo comunal garante de los bienes colectivos y un guardia forestal para vigilar montes y caminos. De pronto, un acontecimiento fortuito, un choque asimétrico en la jerga de los iniciados, una sierra mecánica furtiva se cuela en el bosque. Aumenta la oferta de madera, campesinos y artesanos se reconvierten. El bosque se descapitaliza. Súbitamente cae la demanda de madera.
En el relato de la abuela se identifica a los protagonistas. Robagallinas disfrazados de "traders" están vendiendo papeletas de un enriquecimiento rápido, formidable. La avaricia dicta la nueva ética, los reguladores han cedido el poder a los "traders" y el guardia forestal se ha enrolado con los recién llegados.
La crisis es el resultado de tres fallos colectivos: moral, regulatorio e institucional. El padre fundador del capitalismo de mercado, Adam Smith, se quejaba de que los pillos provocasen situaciones de monopolio en su favor contrarias al bien común. El guardia forestal y las instituciones se han quedado inmóviles en la torre de observación. Camdesssus relata una anécdota con la señora Thatcher. Le comenta su charla a un grupo de banqueros londinenses. La primera ministra, sin darle tiempo, le advierte en tono thatcheriano: "Don´t teach the bankers, they know better". Reagan había advertido a sus ciudadanos: "El Estado no es la solución, es el problema".
Los reguladores de los bancos centrales son profesionales, competentes y honestos. ¿Cómo no vieron lo que se venía encima? Todo iba muy deprisa, el crecimiento del PIB y del empleo, la salida de la miseria de cientos de millones de habitantes del mundo subdesarrollado y, además, la "gran moderación" de los precios y de los salarios. "Exuberancia irracional". Sí, pero dejemos que siga todavía un poco más la subida de la bolsa, la construcción de viviendas. Una ceguera colectiva de los banqueros centrales y de los dirigentes políticos complacidos de contemplar aquel éxito formidable durante su mandato.
Fallos institucionales. Las autoridades no han sido capaces de preservar el bien común. Empieza rápidamente la cuenta atrás. El G-20 se reúne con urgencia en búsqueda de la soberanía política cedida a la autorregulación de las instituciones financieras y la eficacia de los mercados. Búsqueda del paradigma: límites a los paraísos fiscales, mayores dotaciones de capital propio, cautelas anticiclicas.....el G-20 endurece el lenguaje. La UE, la mas diligente de las zonas monetarias, pone en marcha dos Comités de Supervisión Bancaria mientras el FMI reclama un ampliación de sus cometidos; no basta ya con supervisar los movimientos monetarios hay que vigilar también y ordenar las actividades financieras.
Llegan las preguntas. Grecia la primera y el cómo y cuándo la intervención de la UE. Camdessus es catergórico: "no entiendo porque los dirigentes europeos no aceptan una intervención del FMI; la UE acaba de hacer una importante aportación de recursos al FMI; esos recursos pueden venir en ayuda de cualquier país de la eurozona como ya se ha hecho con Hungría o los Bálticos. El tiempo muerto estimula la especulación y ensombrece las perspectivas del gobierno griego y sus ciudadanos.
España, naturalmente, aparece en el cuestionario. Camdessus responde desde su larga experiencia de examinador en el FMI: "la deuda pública española es inferior a la media de la UE, el ahorro privado está creciendo de manera acelerada. El Gobierno ha comprometido economías de 50 mil millones de euros para reducir el déficit. Además, subraya la extensión de la edad de jubilación hasta los 67 años y la aparente disponibilidad para agilizar las formas de contratación en el mercado de trabajo; todo ello está en la buena dirección de cualquier proceso de ajuste". Vuelta a la aldea pirenaica. La normalidad no se recuperará entre la noche y la mañana. El proceso será lento, entretanto, buen gobierno y perseverancia.
Ha salido el sol. La piedra de mi banco del Retiro se ha secado. Me siento, leo en los periódicos que Gobierno y partidos políticos buscan un entendimiento en tiempos, éstos, tan revueltos.