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Publicado el miércoles 3 de marzo de 2010
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Monitor de Lationamérica

Considera la ciudad más peligrosa del mundo, con 191 asesinatos por cada 100.000 habitantes

Ciudad Juárez: el último que apague la luz

La violencia en el norte de México provoca un éxodo del dinero en busca de mejores destinos

Ciudad JuarezManuel Lionza.– Alrededor de 200.000 personas han abandonado en el último año y medio Ciudad Juárez, México, probablemente la más tristemente famosa ciudad del mundo por su elevada criminalidad y por la impunidad con que actúan los clanes del narcotráfico. La cuarta parte de las viviendas permanecen vacías porque sus habitantes ya no creen ni en las autoridades ni tienen esperanzas de que la ley vuelva a esta ciudad fronteriza donde viven 1,5 millones de personas. Ciudad Juárez, antes llamada Paso del Norte, es un enclave fronterizo vital para los carteles de la droga que se lo están disputando a sangre y fuego por ser la puerta de entrada al primer mercado mundial de la droga: Estados Unidos. Con 191 asesinatos por cada 100.000 habitantes, Ciudad Juárez es considerada como la ciudad más peligrosa de Latinoamérica, según datos de 2009 de la Administración estadounidense.

Ahora, a la falta de seguridad personal y de un futuro decente, se suma la crisis que está sufriendo la industria maquiladora, nacida a raíz de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Las maquilas, o cadenas de ensamblaje de empresas estadounidenses como General Motors o Johnson & Jonson que proliferaron a lo largo de la frontera mexicana por los bajos salarios, fueron recibidas como una oportunidad para impulsar el desarrollo económico y comercial de la zona, pero ahora están perdiendo la mano de obra cualificada, que prefiere emigrar, si no se pasa al crimen organizado, bastante mejor remunerado, o sencillamente frenando nuevas inversiones por la ola de criminalidad. A ambos lados de la zona trabajan unas 250.000 personas en la industria del ensamblaje para 70 empresas estadounidenses y su futuro parece sombrío.

Diariamente se registran decenas de asesinatos del narcotráfico, y los automóviles tiroteados o cuerpos abandonados sobre charcos de sangre en las calles son parte del paisaje urbano, sin asomo de ley, ni orden. Ciudad Juárez volvió a ser noticia mundial en enero cuando unos sicarios ejecutaron a 15 personas, en su mayoría adolescentes, durante una fiesta escolar. Los secuestros y la extorsión también se encuentran al alza, como fuentes alternativas de ingresos de las organizaciones criminales, en medio de una escalofriante inacción de las autoridades, que tras contemporizar demasiado tiempo con la violencia en las calles de Ciudad Juárez, se encuentran con que la situación está claramente fuera de control.

Son numerosos los testimonios de gerentes o directivos de empresas afincadas en la ciudad fronteriza que han decidido mudarse tras escapar milagrosamente de un intento de chantaje o de un secuestro exprés, o porque el clima de violencia es tan asfixiante que intuyen que tarde o temprano acabarán engrosando las estadísticas de víctimas.

Según datos oficiales, las familias con recursos están optando por mudarse a ciudades como Guadalajara o Monterrey, huyendo de los 4.500 asesinatos vinculados al narcotráfico desde inicios de 2008 (2.600 solo el año pasado). Se calcula que unas 30.000 personas se han mudado a El Paso, justo al otro lado de la frontera, una ciudad un tercio más pequeña que su vecina mexicana y donde la vida parece tener más valor.

Las estimaciones apuntan a que entre 75.000 y 200.000 personas han abandonado desde mediados de 2008 Ciudad Juárez, una de las urbes que llegó a disfrutar de mayor crecimiento económico del país por la industria maquiladora, y que, en cambio, ahora ofrece un panorama fantasmagórico con tiendas y restaurantes cerrados, basura y correspondencia sin recoger en áreas donde antes había empresas, y miedo, mucho miedo, tanto que incluso en los barrios acomodados apenas si hay tráfico rodado para no ser blanco de las organizaciones criminales.

"Una tragedia sin precedentes se ha registrado en nuestra comunidad, y nuestra región entera está en riesgo inmediato de mayor violencia, devastación y caos", este es el diagnóstico de los concejales de la ciudad estadounidense de El Paso, Steve Ortega y Beto O'Rourke.