ANÁLISIS
Rato teme que el proceso de fusión de cajas se alargue
El presidente de Caja Madrid explica al consejo que su prioridad es reforzar el capital
A los consejeros de Caja Madrid reunidos en Toledo con el equipo directivo por iniciativa de Rodrigo Rato les gusta tanto la letra como la música del modelo de nueva caja que pretende implantar el ex vicepresidente económico de José María Aznar. Tienen absoluta confianza, con independencia de su origen político o social, de la información y los proyectos que les está transmitiendo. Se los ha metido en el bote, como se dice popularmente. En vísperas de que la vicepresidenta segunda del Gobierno exponga ante la Comisión de Economía del Congreso para explicar el futuro de sector cajero, él no ha tenido empacho en predecir que el proceso de reorganización del sector va para largo. Por supuesto mucho más allá del principio del verano, momento en que la Comisión Europea dará por concluido el período de ayudas para reorganizar el sector sin considerar los apoyos necesarios ayudas de estado.
Rato es de los que considera que el ritmo en las cajas lo impone el presidente del Gobierno y no la vicepresidenta Elena Salgado o el Gobernador del Banco de España, y que Zapatero está más interesado por las elecciones que por el nuevo mapa cajero. Con las consecuencias que conlleva.
También ha transmitido Rato la necesidad de reforzar el capital de Caja Madrid para poder afrontar la consecución de los objetivos que se ha fijado de convertirla en una entidad de referencia.
Hasta ahora el Banco de España y el Gobierno habían venido sugiriendo la conveniencia de concluir en la primera mitad de 2010, plazo que Bruselas ha concedido al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria para aplicar las fusiones adecuadas.
Dado que Rato estima que se va a prolongar el plazo de reestructuración del sector se ha fijado como retos prioritarios, algunos los consideran incluso urgentes, reducir la morosidad, mejorar la eficiencia y reforzar la financiación a empresas y familias. Entre el grupo de economistas de FEDEA se considera que la caja debe hacer un esfuerzo especial por controlar la morosidad, que podría superar las cifras que se dan oficialmente. Este grupo de economistas considera que los datos aportados por el conjunto del sistema no responden a la realidad de la mora que sufre el sector financiero español.
Durante la primera sesión de trabajo, el consejo de administración reiteró la estrategia de Caja Madrid en 2010 se centre en incrementar las líneas de financiación para particulares y empresas. La entidad ya dio a conocer que ha puesto a disposición de las empresas 4.700 millones en créditos preconcedidos en los primeros meses de este año.