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Publicado el miércoles 3 de marzo de 2010
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Las cuentas de 2009 muestran un estancamiento en la actividad sin reducción de gastos financieros

San José vale en Bolsa, siete meses después, lo mismo que cotizaba Parquesol en la fusión

El espejismo del empresario gallego Jacinto Rey deja paso a la cruda realidad

Jacinto Rey, presidente de San JoseMarcos Celada.– El empresario gallego Jacinto Rey ha presentado, con los datos mínimos exigidos por la ley, las cifras de 2009 del Grupo San José, primer año de su presencia en bolsa tras la fusión con la inmobiliaria Parquesol en julio de 2009. La operación, en la que Udra, propietaria de la constructora San José y accionista mayoritaria de Parquesol cambió su nombre por el de Grupo San José, no ha logrado que el mercado se crea que una fusión de esas características iba a cambiar el rumbo de la cotización. San José no cotizaba. Parquesol, sí. La fusión fue diseñada por Jacinto Rey como una forma sencilla de salir a bolsa, ya que al absorber a una compañía cotizada y fusionarse con ella salía al parqué sin tener que hacer ofertas públicas de venta ni cosas parecidas. Cuando todo se llevó a cabo, en julio de 2009, Parquesol había dejado de existir bursátilmente con una cotización de poco más de siete euros por título. El nuevo Grupo San José se estrenaba con un valor de casi trece euros por acción.

Unir una constructora a una inmobiliaria era algo interesante, sobre todo porque en este caso era justo al revés, ya que el volumen de negocio de Parquesol era menor pero tenía ingresos recurrentes por la vía de los alquileres que podían ayudar a sufragar parte de la sangría que suponen para las constructoras los intereses de las deudas adquiridas en los años del boom inmobiliario. Sin embargo, los datos el nuevo grupo han devuelto a sus accionistas a la cruda realidad.

Los ingresos por alquileres de Parquesol eran en el momento de la fusión de unos 24 millones de euros anuales, cifra que podía aliviar en parte el peso de los 92 millones de euros que soportaba el grupo en gastos financieros en 2008. Pero la caída en la actividad constructora de San José ha pasado factura y la unión no ha servido para que el nuevo holding valga más en bolsa de lo que valía (en precio por acción) que la inmobiliaria que le abrió las puertas del parqué. De hecho, ahora cotiza en el entorno de los siete euros por título.

La fusión no ha servido para que Grupo San José pudiera sortear los inconvenientes a los que se enfrentan todas las constructoras. Tras observar que la operación ha dejado el valor nuevamente en valores parecidos a los de antes de la unión, Jacinto Rey y sus compañeros de viaje deberán acostumbrarse a vivir en el mercado igual que el resto de sus colegas. Y es que la cuenta de resultados, analizada con un poco de detenimiento, no deja lugar para muchas dudas.

La facturación del grupo ha bajado en 266 millones de euros (de 1.350 a 1.084 millones) y el frenazo ha sido mayor en los gastos por aprovisionamientos. Lo que ha pagado a terceros por las contratas y el material se ha reducido en 360 millones de euros (de 1051 a 691 millones de euros). La diferencia favorable para los gastos sobre los ingresos se debe a que han sido utilizadas las existencias al tiempo que se reducían los pagos a terceros por servicios prestados. Los gastos financieros suponen ahora un 7,37% de los ingresos con un ligero aumento sobre el 6,75% de un año antes.

Tras todo esto y algunos ajustes más como los 30 millones de euros de ahorro en costes de personal, Grupo San José terminó el pasado año con unas pérdidas netas de 44,3 millones de euros frente a los 68,6 millones de euros de 2008, una diferencia que recuerda mucho los 24 millones de euros de alquileres de ingresos recurrentes de Parquesol y que los mercados no han juzgado suficiente para que la cotización vuelva a los valores del estreno del grupo fusionado.

De todas formas, hablar de los mercados en este caso es hacerlo de un grupo de minoritarios que apenas manejan el 20% del capital. Jacinto Rey, su presidente, controla el 52,9% (un 24,95% de forma directa y un 27,95% a través de sociedades interpuestas). Julia Ávalos Pérez, viuda de José María Sánchez Rivas, socio fundador de la empresa, posee el 12,63% y su hija María José tiene un 5,87% más.

Después de casi 40 años de vida, este grupo constructor ha visto cómo su salida a bolsa a través de la compra de una inmobiliaria cotizada no haya logrado sacarle de la senda general del sector, a pesar de que, como todos sus colegas, también se ha diversificado y mucho a lo largo de su historia.

El grupo fue fundado en 1962, en Pontevedra, por José María Sánchez Rivas. En 1965 pasó a formar parte del mismo el actual presidente, Jacinto Rey, entonces profesor de formación profesional. Poco más de una década después, la necesidad de construir nuevos colegios e institutos llevó a la entonces Constructora San José a patentar un sistema de edificios que le permite ponerlos en marcha en un tiempo récord. De ahí que muchos españoles hayan tenido su primera noticia de esta compañía por los carteles que había y aún hay en muchas de las obras de cengtros escolares de nueva construcción.

Después, con la caja que le supuso la contratación masiva de su sistema, inició la diversificación. Primero con una salida hacia el exterior centrada en México, Argentina, Marruecos, Portugal, Francia, Estados Unidos, Uruguay y Perú. Luego llegó operación fallida (en 1996) de quedarse con Huarte La expansión internacional empezó por Portugal y Alemania y entre otros hitos de su evolución cabe destacar en 1996 la oferta fallida para quedarse con Huarte, aunque después se haría con Duro Felguera y tomaría el control entre otras de Tecnocontrol. Una historia parecida a la de otras muchas constructoras y cuyo presente también es similar.