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Publicado el sábado 27 de marzo de 2010
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Los mercados se remplantean sus análisis ante la pérdida de credibilidad de los estados

¿Un mundo sin triple A?

La economía norteamericana puede perder su máxima calificación si no reduce el déficit

Triple ALa crisis financiera está derribando muchos paradigmas pero hasta ahora no se había atrevido a cuestionar la máxima solvencia de las grandes economías mundiales. La agencia Moody's acaba de dar el primer aviso pero nadie quiere imaginarse que Estados Unidos -y su moneda- puedan perder el estatus de máximo garante del planeta; sin embargo, la primera economía tendrá que reducir el gasto o perderá su triple A. Las políticas de gasto público -para rescates y estímulos económicos- llevadas a cabo por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania han disparado sus respectivos niveles de deuda hasta proporciones poco sostenibles a menos que aumenten los ingresos, lo que parece improbable por el momento, o que asuman dolorosas medidas para reducir el gasto si no quieren perder el grado de solvencia que ostentan.

La crisis griega, aunque de una gravedad incomparable, ha recordado el coste en credibilidad y dinero a que un país se expone cuando los mercados empiezan a vacilar, a tener dudas de la capacidad de una economía para controlar sus desequilibrios, y reaccionan marcando posibles áreas de contagio, sin hacer distingos. El euro ya está pagando las dudas que ha propulsado el "mal griego" y la incertidumbre también ha saltado al otro lado del Atlántico por los mismos problemas: creciente déficit público y alarmante endeudamiento.

La revisión a la baja del grado de solvencia significa indefectiblemente  un encarecimiento de la financiación al incrementarse la prima de riesgo-país y un aumento del coste de la deuda además de un empeoramiento de la percepción mundial sobre la salida a la crisis, según algunos expertos.

"El crecimiento (económico) no resolverá por sí solo la crecientemente complicada ecuación de la deuda.  Hacer asumible la deuda a niveles que estén en línea con la máxima calificación crediticia requerirá invariablemente ajustes fiscales de una magnitud tal que en algunos casos pondrán a prueba la cohesión social", señala en su informe Moody's. La agencia advirtió que la rebaja del grado de solvencia de las cuatro mayores potencias occidentales no es inminente y confía en que puedan ir resolviendo sus problemas fiscales con medida urgentes, como las iniciadas por algunos países como Alemania y Estados Unidos para frenar el crecimiento del gasto.

El informe de la agencia llama la atención sobre la creciente preocupación de los déficit públicos y las dudas que albergan mercados e inversores internacionales acerca de su control. La hipótesis de que Grecia pueda precipitarse a una suspensión de pagos por su deteriorada situación fiscal ha creado alarma entre los inversores por la salud de la eurozona y abierto un debate en el seno de la UE para buscar una posible salida que podría contemplar un plan de ayudas, incluso extensible a otros socios enfermos.

Según Moody's, retrasar el control de gasto "pondría a prueba la paciencia del mercado" y añade que "aunque los Gobiernos con triple A se benefician de un cierto grado de flexibilidad en sus balances, esa flexibilidad no es infinita". Destaca también el dilema en que están inmersos los responsables políticos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania con la implantación de costosas medidas de estímulo económico para dar respuesta a la crisis, al tiempo que diseñan una estrategia de retirada de dichas medidas.

La agencia de calificaciones señala que reducir el gasto antes de tiempo podría malograr la recuperación, pero esperar demasiado podría provocar que las principales economías occidentales incurrieran en una espiral de deuda que podría dificultar y encarecer la financiación de sus desequilibrios fiscales.

Los cuatro países prevén aumentar la deuda hasta el equivalente al 80 por ciento de sus PIB's, o por encima, con un coste financiero que justificaría la pérdida de si actual nivel de solvencia. "Creemos que los ratings de los principales Gobiernos con AAA continúan bien asignados, aunque su distancia hacia una rebaja ha disminuido de forma sustancial en todos los casos", precisa Moody's.