ANÁLISIS
Fernández Ordóñez tiene que actuar y dejarse de amenazar
El Gobernador del Banco de España vuelve a arremeter contra quienes rechazan su proyecto
Amenazar y no dar. Eso es lo que ha hecho una y otra vez el Gobernador del Banco de España en los últimos meses para que se llevara a cabo la reordenación del sistema financiero español, en especial del sector cajero, y no le ha servido de nada. Es lo que volvió a hacer ayer en Valencia en su intervención en un almuerzo coloquio organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección. Se ve lastrado por la debilidad interna en la que ha sumido a su propia casa. Ascendió a subgobernador a Francisco Javier Aríztegui, quien fue director general de inspección de la entidad y no advirtió de nada de lo que estaba pasando. O no se impuso, para que se tomaran decisiones.
¿De qué le sirve ahora a Ordóñez desvelar que una minoría de cajas está retrasando los procesos de integración, bien por sus propias decisiones, bien por la interferencia de los gobiernos de sus comunidades autónomas?
Nadie que está en el asunto, con independencia del partido en el que milite, sea PSOE o PP, nacionalista catalán o vasco, tiene el menor empacho en reconocer que el ritmo de lo que va a pasar con las cajas lo decide el Presidente del Gobierno. El fue quien anuncio que en el segundo semestre se reformará la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros y él será quien marque el calendario de cómo se va a aplicar. Por eso ayer resultaba gracioso oír a Miguel Ángel Fernández Ordóñez advertir a las autonomías que están frenando las fusiones que está dispuesto a intervenir aquéllas que dejen de ser rentables.
No resulta muy claro entender a quienes iba dirigida la llamada a la responsabilidad de quienes están perjudicando los procesos de fusión. Como es habitual en Fernández Ordóñez amagó y no dio. No citó un solo nombre de caja que esté eludiendo sus recomendaciones, pero según él su peso en el conjunto del sistema es reducido y son todavía viables. Pues entonces para que tanta alarma.
Porque lo que dijo después sí tiene enjundia. Deben saber estas entidades que en cuanto dejen de ser viables, dado que el Parlamento ha dotado al Banco de España para que, más allá de lo que piensen las asambleas de esas cajas y los gobiernos autonómicos, estas entidades sean intervenidas y posteriormente liquidadas o vendidas. Esto significa además la apertura de expedientes a los consejeros y demás órganos de gobierno de las cajas intervenidas.
Ayer por primera vez también oímos de su voz que hay bancos que tienen problemas. Porque sus palabras fueron precisas: "la mayoría de las entidades españolas está haciendo sus deberes..." pero sin embargo, hay algunas... "fundamentalmente cajas de ahorro que son viables hoy pero que, sometidas a análisis, muestran problemas en el futuro".
Ordóñez quiso matizar que la mayoría están poniendo en marcha procesos de integración que, ayudados con los recursos públicos aprobados por el Parlamento, facilitarán su reestructuración. Pues no hubiera estado mal que hubiera aprovechado para explicar como está la situación y hubiera dado datos a los mercados y acabar con los rumores. Ayer contribuyó a abrir la puerta a otros nuevos sobre la situación de algunos bancos. Ordóñez nos dirá cuáles.