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Publicado el jueves 25 de marzo de 2010
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ANÁLISIS

Las cajas catalanas se ponen las pilas

Se adelantan a las exigencias del Banco de España

M. Á. V.– El lunes, el consejo de administración de Caixa Sabadell aprobaba la integración en Unnim, de la que había desmarcado Caixa Girona. Al día siguiente, Caixa Caixa Terrassa y Caixa Manlleu hicieron lo propio. Y el proyecto definitivo de integración se presentará al Banco de España antes de que finalice la semana, tras incorporar las modificaciones propuestas por el supervisor. Ayer, los consejos de administración de Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa se reunieron para ratificar la modificación al Plan de Integración elaborado de forma conjunta y ya aprobado el 4 de diciembre de 2009. Como en el caso de Unnim, la nueva caja catalana, todavía sin nombre (no va a ser el de Caixa Catalunya), ha tenido que realizar algunos cambios para ajustarse a las exigencias del Banco de España.

Las dos nuevas entidades clarifican el mapa de cajas en Cataluña: La Caixa, que sigue en solitario; la otra gran entidad, Unnim; y luego, en busca de una fusión virtual en la que puedan tener un mínimo peso y mantener sus marcas y órganos de gobierno, Caixa Girona, Caixa Laietana y Caixa Penedés. Cataluña puede presumir de haber aprobado esa asignatura, algo que muy pocas autonomías pueden hacer.

Las dos nuevas cajas recurrirán al Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca (Frob), lo que explica la minuciosidad de la lupa del Banco de España. El supervisor prefiere fusiones interregionales, porque generan más sinergias y presentan menos problemas de reestructuración y costes en forma de ajustes de plantilla, pero ha tenido que aceptar que algunas operaciones de concentración se hagan dentro de los límites autonómicos.

Pero lo importante es que operaciones con muchas complejidades, como se ha visto con el sorprendente adiós de Caixa Girona a Unnim, están ya encarriladas. Las cajas catalanas se han puesto las pilas, como las de otras autonomías. ¿Por qué ahora tantas prisas?  La explicación está en el Banco de España. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aprovechó ayer una intervención ante la Asociación para el Progreso de la Dirección y PricewaterhouseCoopers en Valencia para subrayar la responsabilidad de las cajas de ahorros que retrasan los procesos de integración en el sector financiero. Una responsabilidad que se extiende a los gobiernos autonómicos donde esas cajas se ubican.

Más claro, el agua. MAFO reconoce que las cajas en situación de intervenibles por el Banco de España son una minoría, pero deja muy claro que aunque ahora son "todavía viables, deben saber que en cuanto dejen de serlo" el Banco de España dispone de instrumentos para intervenirlas, y posteriormente liquidarlas o venderlas. Según Fernández Ordóñez, esta intervención supone la apertura de expediente sancionador a los consejeros y al resto del órganos de gobierno de las cajas de ahorro y una reducción "mucho más traumática" del empleo y de los servicios financieros en la región donde esté implantada.

El gobernador del Banco de España no ha dicho nada diferente de advertencias anteriores. El mensaje aquí no es tanto el contenido como el momento elegido para transmitir que el supervisor está listo para intervenir cualquier entidad que considere inviable.