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Publicado el martes 23 de marzo de 2010
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ANÁLISIS

Madrid pedirá ampliar el plazo de reestructuración de las Cajas

El nuevo diseño de las cajas prevé dejar en cinco las 45 actuales

José Hervás.– En el sector siguen sin dar crédito. Nadie ha entendido, ni en medio de las cajas, ni en los medios bancarios, ni mucho menos en los políticos, la que califican de metedura de pata de Juan Ramón Quintás en su despedida. Ha sido una retirada anticipada, intempestiva e imprevista como presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro. Nadie quería que fuera así. No son pocos los que ya se atreven a criticarle porque consideran que Quintás ha dejado pasar la oportunidad de haber tratado de reordenar el sector desde la propia CECA, que para eso es la patronal. Pero no pudo lograr convencer a sus colegas, los presidentes de las cajas, y no entienden que pretendiera marcar el terreno, señalando con su dedo amenazador, quien tuviera que ser su sucesor e imponerle el mantenimiento del sistema, cuando todo está previsto para que se vaya pareciendo cada día más al entramado jurídico al que se someten los bancos.

No va a resultar sencillo. Se dice que, ni en uno ni en otro partido de los dos con posibilidades de gobernar el país, existe hoy el líder que pueda imponer su modelo sin que se produzca una revuelta interna. Por eso el proceso tendrá que esperar algo más. Tal como están las cosas en Bruselas no debe resultar imposible obtener una prórroga.  

Es lo que sí ha conseguido Quintás. El ya ex presidente de la CECA ha logrado llamar la atención sobre la urgencia de empezar a negociar con el Ejecutivo comunitario la prórroga del FROB actual que cuenta con vigencia hasta el 30 de junio. Para ese momento ni la Administración, ni los gobiernos autónomos, ni los ejecutivos y consejeros de las entidades habrán sido capaces de reordenar las cajas como les viene apremiando el Banco de España. Aunque la foto final apunta a la consolidación de unos cinco grandes grupos de cajas, al día de hoy todos saben que resulta imposible llegar a un acuerdo para ese rediseño.

Para muchas comunidades la existencia de las cajas no sólo se justifica por el papel que juegan, papel decisivo en el entramado económico de las propias comunidades, sino que se han convertido en el instrumento clave para proveer de liquidez a estas administraciones.

Como ya no se puede luchar contra el tiempo perdido ahora de lo que se trata es de rediseñar ese nuevo modelo en paz y con cabeza. Lo primero que parece evidente es que habrá que ir más despacio. El objetivo final será el mismo, pero se hará por partes. Un rediseño profesional del que se encargará el nuevo equipo que asuma la presidencia a partir del próximo día 20 de abril. La modificación de la normativa necesaria para llevar a cabo el nuevo modelo se aprobará en el segundo semestre de este año, si no se convocan elecciones anticipadas. Y la puesta en funcionamiento del proyecto, con participación muy activo de los bancos que puedan asumirlo, a partir del primer semestre del año que viene.

Las elecciones autonómicas y locales pueden hacer que se vayan readaptando los calendarios. Pero para el año que viene el nuevo marco jurídico ya permitirá que al mapa de las cajas no lo conozca ni la madre que lo parió, según la frase ya clásica del ex vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra.

Quizás no merezca mucho comentario el primer cambio en el consejo de dirección de Caja Madrid con el despido de Juan Astorqui. Evidentemente Rato no se ha hecho con Caja Madrid para que le juzguen por este primer cambio, pero seguro que la transparencia de la entidad irá a mejor una vez que la comunicación de la caja no esté en manos de quien por sus limitaciones se veía en la obligación de repetir curso en Gaztelueta. ¿Qué podría saber él de lo que es el derecho a la igualdad de acceso de la información?