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Publicado el viernes 19 de marzo de 2010
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Logra financiarse a 30 años pagando tipos de interés 33 centésimas más bajos

El Tesoro coloca la deuda sin problemas pese a Grecia y a las críticas desde Estados Unidos

El Santander anima el mercado europeo de cédulas hipotecarias

Banco SantanderMiguel Ángel Valero.– No parecía el mejor de los momentos para colocar deuda española en buenas condiciones. El legislador republicano Mark Steven Kirk había aprovechado la comparecencia de la presidenta de la SEC Mary Schapiro, en el Subcomité Financiero de la Cámara de Representantes para cargar contra la economía española, de la que dijo creer que está "cinco veces peor que la de Grecia", y para reclamar al supervisor de los mercados que exija a las empresas estadounidenses dar a conocer su exposición a las economías de Grecia, Italia, Portugal, y España, a los que denominó como "GIPS" (la prensa anglosajona prefiere utilizar "PIGS", literalmente, cerdos). El congresista republicano preguntó también a la máxima responsable de la SEC sobre el impacto que puede tener en las empresas estadounidenses la posible rebaja de la calificación de la deuda de esos cuatro países.

Schapiro se escabulló como pudo de tan delicadas cuestiones, pero el daño ya estaba hecho. Además, la presidenta de la SEC podría haber aludido a los pronunciamientos del Fondo Monetario Internacional sobre la solidez de las instituciones y la credibilidad de la política, tanto de España como de Portugal, que hacen que, en su opinión, su situación económica sea diferente que la de Grecia. Para el FMI, tanto España como Portugal cuentan con unas estadísticas económicas y unas instituciones robustas, tienen buenos historiales de política económica y credibilidad, y sus situaciones fiscales de partida eran fuertes. En comparación, Grecia sufría un problema presupuestario incluso antes de que llegara la crisis.

Quizás influidos por esa beligerante actitud de los republicanos en Estados Unidos, la prima de riesgo de Grecia subió por encima de los 300 puntos básicos, y los seguros de impago (CDS) también se encarecieron hasta los tres puntos porcentuales. En el caso de España, el efecto contagio acelera su diferencial de deuda hasta los 79 puntos básicos, desde los 70 sobre los que se había movido a lo largo de la semana, y los CDS se encarecieron desde los 93,7 puntos básicos hasta los 98.

En este contexto nada fácil para la colocación de deuda pública española, el Tesoro adjudicó ayer 4.939 millones de euros: 3.070,3 millones en obligaciones a diez años y 1.869,1 millones a 30 años. En los dos casos, la demanda muy bastante superior: 4.752,5 millones a diez años, 2.579,08 millones a 30. Prácticamente el doble de la cantidad adjudicada por el Tesoro, cuando el objetivo de colocación oscilaba entre los 6.000 millones y los 7.000 millones.

La mejor noticia fue el tipo. En las obligaciones a diez años, el Tesoro pagará el 3,864%, 23 centésimas menos que en la anterior subasta a este plazo. Y en las obligaciones a 30 años, el 4,768%, con un descenso algo mayor: 33 centésimas. Esto significa un menor coste de financiación para el Tesoro.

El pasado martes, el Tesoro tampoco encontró problemas para colocar letras a 12 meses y a 18 meses. En el primer caso,  adjudicación de 3.989 millones de euros, de los 5.860 millones solicitados, con un tipo de interés marginal del 0,897%. En el segundo,  el importe adjudicado fue de 2.589 millones, frente a los 4.758 millones solicitados, con un tipo del 1,250%.

Estas emisiones se incluyen dentro de la estrategia del Tesoro, que reduce la necesidad neta de financiación en un 34,2% con respecto al año anterior, hasta 76.800 millones de euros. Con todas esas emisiones, el saldo vivo de la deuda en circulación llegará a los 553.000 millones de euros, el 55% del PIB. Con estas cifras, la ratio de la deuda española sobre el PIB se mantendría en torno al 64%, casi 20 puntos por debajo de la media europea, que es del 84%.

Pero no sólo se está mostrando activa la deuda pública española. Pese a los efectos negativos de la crisis de Grecia y su contagio a países como España, el Santander tampoco está encontrando dificultades para conseguir financiación. Aquí hace valer no sólo que es la primera entidad financiera española, sino sobre todo que es la mayor en la zona del euro y su gran diversificación internacional (el peso de España está equilibrado con el del Reino Unido, Brasil y México, más el negocio de financiación de consumo en toda Europa).

El Santander ultima la colocación de cédulas hipotecarias a un plazo de siete años y por un importe de 1.000 millones de euros, en una emisión en la que también participan como bancos directores LBBW, Société Générale y HSBC. Estas cédulas se pretenden colocar abonando un diferencial de entre 75 puntos básicos y 77 sobre el índice de referencia para las emisiones a tipo fijo (midswap). El pasado 20 de enero, colocó 1.000 millones a cinco años, aunque el precio se fijó en 50 puntos básicos sobre la misma referencia.

El Santander es, de lejos, la entidad financiera española que se está mostrando más activa en los mercados mayoristas de financiación en lo que llevamos de año. Hace poco más de dos semanas realizó una emisión de bonos a cinco años de 1.000 millones, aunque en ese momento las condiciones no eran tan óptimas, lo que se reflejó en una reducida demanda de en torno a 1.300 millones y un precio elevado de 105 puntos básicos sobre el midswap. A su vez, también realizó una colocación de bonos a tipo de interés variable el 18 de enero, por importe de 2.000 millones.

Ahora el Santander da un paso más y emitirá cédulas hipotecarias respaldadas por activos inmobiliarios de Reino Unido pertenecientes a su filial Alliance & Leicester. Estas cédulas estarán referenciadas a euros y a libras y tendrán un valor de 2.200 millones de dólares.  Este movimiento se produce después de que a mediados de enero la débil demanda percibida en el mercado británico obligara a otra de sus filiales en el país, Abbey National, a posponer su decisión de emitir cédulas hipotecarias. Los planes barajados por Abbey National pasaban por colocar estas cédulas a un precio de entre 40 puntos básicos y 50 sobre el índice de referencia.