En pleno intento de venta de Marsans por parte de Gerardo Díaz Ferrán
Al Gobierno se le acaba la paciencia con el grupo de empresas del presidente de la CEOE
Disuelve Seguros Mercurio tras negarse Mapfre, Mutua Madrileña y Fiatc a hacerse cargo de ella
El presidente de la Ceoe, Gerardo Díaz Ferrán, comenzaba a tomar aire. Tras la polémica quiebra de Air Comet en diciembre de 2009, con miles de pasajeros latinoamericanos tirados en los aeropuertos, el grupo Viajes Marsans parecía encontrar luz al final del túnel. Aunque nunca estaba claro. Mientras Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual buscaban comprador para su red de agencias de viajes, el director general de Viajes Marsans, José María Lucas, abandonaba la empresa "por razones personales y profesionales, no deseadas ni buscadas". Un tropiezo no sólo para la venta de la empresa, sino sobre todo para la renegociación de la enorme deuda bancaria de la centenaria empresa.
Presionado por los bancos acreedores, Díaz Ferrán y Pascual negocian la venta de Viajes Marsans a dos fondos de inversión europeos, tras rechazar sus competidoras Orizonia (propiedad de las firmas de capital riesgo Carlyle y Vista Capital) y Globalia (de Juan José Hidalgo) una propuesta para hacerse cargo de la empresa. El grupo Marsans ya había vendido algunos activos para obtener liquidez para mantener su operativa y para eludir la presión de los acreedores.
Ahora, en un momento crítico para Díaz Ferrán y para el grupo Marsans, llega otra mala noticia. El Ministerio de Economía y Hacienda ha aceptado la propuesta de la Dirección General de Seguros de disolver Seguros Mercurio, la compañía especializada en pólizas de Transportes del grupo Marsans. Al margen de cuestiones técnicas (la aseguradora estaba en situación objetiva de quiebra desde hace bastante tiempo), esta decisión del departamento de Elena Salgado indica que el Gobierno ha perdido la paciencia con el grupo de empresas del presidente de la Ceoe.
La disolución de Seguros Mercurio viene a ser un mensaje a la banca y a otros acreedores del grupo Marsans respecto a que el Gobierno ya no respalda a este grupo. Algo que en algunos medios empresariales se consideraba como un trato de favor al presidente de la Ceoe, que acumula en su curriculum varias hazañas: Aerolíneas Argentinas y Air Comet, entre otras.
El momento elegido tampoco es casual. La disolución de Seguros Mercurio, tras meses en que esa propuesta de la Dirección General de Seguros estaba atascada en algún despacho del Ministerio de Economía y Hacienda, se produce justo cuando el director general de Seguros, Ricardo Lozano, afronta un nuevo episodio del culebrón AMA. El director general de Seguros, Ricardo Lozano, declarará como imputado mañana ante el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid por dos nuevas querellas presentadas por Agrupación Mutual Aseguradora y algunos de sus ex directivos, entre ellos el entonces presidente, Diego Murillo, inhabilitados por la sanción impuesta por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones por irregularidades en las cuentas, que fue ratificada por la Audiencia Nacional y se encuentra pendiente de resolución del recurso en contra presentado por los mutualistas.
Lozano ya declaró el pasado 1 de febrero ante ese juzgado por la primera querella de AMA por la que está imputado por presuntos delitos de prevaricación, falsedad documental y revelación de secretos cometidos durante la tramitación del expediente abierto contra la mutua, que finalizó en 2008 con la inhabilitación de sus antiguos directivos. El juez titular, Eduardo López Palop, agrupó el pasado 4 de febrero el trámite de estas tres querellas. En este sentido, la aprobación de la disolución de Mercurio justamente ahora es una manera de respaldar al director general de Seguros, que ha tenido que afrontar intervenciones tan complicadas como la de Agrupació Mútua.
El caso es que ni Banesto, a quien Díaz Ferrán y Pascual encargaron la venta de Mercurio, ni la propia Dirección General de Seguros han encontrado un comprador para la aseguradora de Díaz Ferrán. Tampoco los accionistas (Díaz Ferrán y Pascual) aportaban ideas ni soluciones viables para sacar a la compañía del marasmo. Mapfre, Mutua Madrileña y Fiatc, entre otras, rechazaron hacerse cargo de Mercurio. ¿Las razones? Las dudas sobre la situación real de la compañía y el difícil encaje de su negocio, el seguro de Transportes, en su estrategia.
Seguros Mercurio cuenta con 49.642 pólizas y 82 empleados, en 2008 tuvo pérdidas de 14,76 millones de euros, lo que le provocó que el margen de solvencia se situara por debajo del mínimo legal en 10,15 millones de euros. El volumen total de activo a cierre de 2008 ascendía a 70 millones, de los que 9,7 millones estaban en efectivo en entidades financieras.
Economía disolvió Seguros Mercurio "ante la grave situación patrimonial y de liquidez de la compañía" y "a fin de evitar una posible desconfianza entre los asegurados y beneficiarios respecto de la satisfacción de sus derechos". Precisa que "los datos de tesorería facilitados por la propia compañía reflejan que, de no procederse a esta actuación del supervisor, la entidad no podría cumplir sus compromisos de pago en las próximas semanas".
"Con el fin de proteger los intereses de los asegurados y terceros perjudicados, y garantizar un procedimiento ordenado de liquidación, se ha encargado la liquidación de la entidad al Consorcio de Compensación de Seguros", añade Economía.
Eso sí. Seguros Mercurio lamentó que la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones no concediera a la compañía un plazo adicional de 45 días para encontrar la financiación necesaria para garantizar su continuidad. Su consejero delegado, Lorenzo Chacón, explicó que la fuerte competencia en el sector, el incremento de la siniestralidad y la caída de los mercados financieros e inmobiliarios provocaron un desequilibrio patrimonial de 9,2 millones y unas pérdidas de 15,5 millones al cierre provisional de 2009.
Y hay un efecto colateral político: las donaciones de Seguros Mercurio, por orden de Gerardo Díaz Ferrán, a Fundescam, la fundación del PP que pagó facturas de las campañas electorales de Esperanza Aguirre tras impedirse la llagada a la Comunidad de Madrid del socialista Rafael Simancas por obra y gracia de los tránsfugas. Lo que se conoció como el tamayazo.