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Publicado el jueves 11 de marzo de 2010
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UN BANCO EN EL RETIRO

¿Es la Fundación Confianza otra Sociedad de Amigos de el país?

Una campaña publicitaria no debe ser una huída hacia adelante

CampañaPor Luis Alcaide.– El mensaje de la Fundación Confianza, "estosololoarreglamosentretodos", junto a la encuesta aparecida en el dominical del pasado domingo en El País sobre el estado de la nación, reflejan una interesante coincidencia. En efecto, una mayoría de los encuestados encontraba mal la situación general de la economía mientras que en la misma muestra eran también mayoría quienes consideraban favorable el estado de su economía familiar. Singular asimetría, reflejo de una población satisfecha con su economía doméstica y en claro desasosiego con la de la colectividad. Muchos ciudadanos ocupados con ingresos satisfactorios que trabajan en la economía transparente, donde pagan impuestos y cotizaciones, o en la economía opaca en la que también obtienen sus rentas, sin apenas cargas fiscales con el añadido de alguna compensación regular vía prestaciones sociales. Ciudadanos todos ellos relativamente a salvo en sus hogares ante los peligros de la crisis pero inquietos y alertas por si acaso llega hasta sus casas. Ciudadanos que como Luis de León, erasmista y clérigo, temen verse "en su suelo de noche rodeados".

Fundación Confianza, ahora, antes Sociedades de Amigos del País -Vascongadas, Matritense, Valenciana-, que pretendieron difundir las enseñanzas seculares de la Ilustración en España. Aquellos amigos del país extendieron ideas y actitudes, aunque no consiguieran casi nunca desatarse de las amarras absolutistas. Hoy, Internet garantiza impunidad. La técnica al servicio del mensaje.

¿Qué mensaje?. Sencillamente algo así como el que diera Churchill en circunstancias mucho más dramáticas, precisamente cuando se le preguntó, al incorporarse USA al esfuerzo bélico, sobre la duración de la Guerra: "Si lo hacemos bien, sólo tardaremos la mitad de lo que tardaríamos si actuásemos mal". El mensaje de la Fundación Confianza, aunque su principal protagonista se asocia al partido del gobierno, no puede ser muy distinto. También aquellos amigos del país tenían sus preferencias por el liberalismo económico, que coincidía con la ideología de varios ministros del Gobierno y de un incipiente mundo de los negocios y de la ciencia. Además, el protagonista inicial pronto puede convertirse en un abnegado gregario que coloca a empresarios, intelectuales, políticos y ciudadanos de bien en el pelotón de cabeza, el que enfocan las cámaras de televisión. Por lo pronto, la presencia de Roca, Garrigues y de la Dehesa es ya una buena compañía.

Pero se trata de ser ambiciosos, y como dijo Cambó, en su día, se debe "provocar una formidable corriente de opinión que ahogue y haga callar los intereses de partidos y las vanidades y codicias personales". Ese propósito y un minucioso estudio de las jurisdicciones electorales permitió a Solidaritat Catalana hacerse con un elevado número de concejales municipales. La voz de Solidaritat, combatida por republicanos, catalanistas, carlistas y algún monárquico se hizo entonces un buen hueco, que permitió un mejor entendimiento entre los ciudadanos españoles. Pero Cambó además de catalán y español era liberal y un trabajador infatigable.

Renunciar al esfuerzo, como ha dicho Darío Valcárcel en ABC, no ayudará a recortar la duración de la crisis y hay que empezar a recortarla "solos" y "todos", aquellos ciudadanos desinteresados y patriotas. Cuando no hay solución política desde la política, la ciudadanía debe recuperar su iniciativa después de haber depositado, en su día, su papeleta de voto. Lo que hay es desconfianza.

     -Hay desconfianza en la eficacia del sistema judicial, la parsimonia en la resolución de conflictos anula cualquier garantía jurídica, afirmen lo que quieran populares o socialistas. Los ciudadanos no confían en los tribunales.

     -Hay incertidumbre sobre las fórmulas de contratación laboral y la calidad asistencial. Las diferencias entre la caída de la producción y el incremento del paro no son consistentes con lo que sucede en otros países de sistemas económicos comparables. La institución del convenio colectivo quizá es un anacronismo en un Mercado Unico, en un mundo globalizado. Demasiadas huídas de empresas españolas, demasiada descentralización productiva.

     -Hay todavía mucho secreto bancario, pero secreto sobre la solvencia de las instituciones financieras y de las condiciones de crédito. ¿Qué sucede con las Cajas? ¿El Banco de España es ó no un supervisor y un regulador con autoridad?.

     -Hay un exceso de organización política y administrativa en autonomías y en ayuntamientos. El caso de Madrid quizá sea el más llamativo. Desde ahí se reclama insistentemente la desaparición de ministerios y altos cargos. Adelgazar al estado. ¿No sería también posible, y sin perder la condición constitucional de autonomía, fundir Autonomía y el Ayuntamiento de la capital en una gran área metropolitana?.

     -Hay desconfianza en la magnitud del gasto público, lo que exige recortar con determinación un buen número de renglones, si se quiere impedir que los déficit presupuestarios, en épocas de vacas flaquísimas en la recaudación, provoquen alarma y encarezcan la financiación de la deuda. Cuando las limitaciones políticas impiden avanzar en un proyecto una gran democracia como la estadounidense, crea una "Base Closure and Realignment Commission" que recomienda al Congreso que bases militares deben mantenerse o cerrarse. El Congreso solo puede decir Si ó No.

De vuelta a mi banco del Retiro con la esperanza de que Fundación Confianza tiene otras prioridades distintas que las mías, pero confío en que sean mucho más concretas y trabajadas que una gran campaña publicitaria. La aparición escénica del presidente Zapatero demuestra la vana vanidad de estas estrategias.