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Publicado el jueves 11 de marzo de 2010
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La caja tendrá que convencer a la Generalitat y al Banco de España para seguir sola

Los socialistas catalanes lloran por la pérdida de Caixa Girona

ERC rompe un pacto político que permitió al PSC controlar la entidad

Enric Vilert Miguel Ángel Valero.– Si no fuera por la trascendencia de la decisión, parecería un vodevil. Y para tratar entenderlo hay que remontarse al año 2007. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Partido Socialista de Catalunya (PSC) llegaron entre bambalinas a un acuerdo para repartirse el control de Girona. Enric Vilert (ERC) accedía a la Diputación, una institución clave en esa provincia catalana. A cambio, los socialistas catalanes colocaban a uno de los suyos al frente de Caixa Girona: Manel Serra.

La jugada era de mayor calado: el PSC, y sobre todo el ex vicepresidente del Gobierno y ex ministro de Defensa con Felipe González, Narcís Serra, comenzaba ya a esbozar una maniobra para integrar todas las caixas provinciales en Caixa Catalunya, creando una poderosa entidad de ahorro al servicio de los socialista y de la misión de "hacer país". Una segunda fase del proyecto era ofrecer al resto de las caixas su integración en el nuevo grupo.

Cuando Narcís Serra y la Generalitat, gobernada por el tripartito (PSC, ERC y ICV), mueven la primera fusión de cajas catalanas, con Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa, Caixa Girona se desmarca de la integración de las entidades provinciales y prefiere unirse a la iniciativa de las comarcales: Caixa Sabadell, Caixa Manlleu y Caixa Terrassa.

Por ello sorprendió a todos el anuncio del consejo de administración de no aprobar el plan de integración en Unnim, la tercera gran caja catalana. Los socialistas esperaban una asamblea general complicada para ratificar la propuesta de fusión, pero no que el consejo de administración no fuera capaz de sacar adelante el proyecto. Y eso que el presidente de la Diputación de Girona gracias a ellos, Enric Vilert, ya avisaba a principios de febrero de la necesidad de renegociar la operación para que Caixa Girona ganara peso en la integración.

En el consejo de marras, el PSC pensó que estaba todo bajo control. Cuando no era así. Primero, hubo tres ausencias de consejeros. Luego, una discusión sobre si el derecho de veto en Unnim debía ser de dos tercios o de tres cuartas partes. La espita que abrió el gas de la división tras una reunión que se prolongó durante tres horas. Los consejeros de CiU en Caixa Girona, que hasta ahora habían apoyado la fusión, votaron en contra. Lo mismo que los de ERC.

El director general de la caja, Jordi Blanch, optó por abstenerse, al ver que los representantes de los impositores, que siempre habían votado con la mayoría, se iban inclinando hacia el no a la fusión. El desenlace estaba cantado, y el voto favorable de los socialistas no fue suficiente. Derrota por goleada: 9 contra 3.

En voz baja, porque ambos grupos están en la Generalitat, el PSC acusa a ERC de romper el pacto político que permitió el reparto del poder en Girona, y de hacerle el juego a CiU.

Y ahora, ¿qué? Caixa Girona se ve "en condiciones" de seguir su camino "en solitario". Pero en la Generalitat no ocultan su "preocupación" porque esa decisión puede "poner en riesgo su viabilidad". El sindicato CCOO pide a la Generalitat y al Banco de España que "actúen para resolver de manera clara y definitiva" la situación creada por Caixa Girona, de forma que no afecte al empleo ni a la viabilidad de la entidad.

"Dada esta situación, cumpliendo con las responsabilidades de tutela financiera que tiene encomendadas, y en estrecha coordinación con el Banco de España, la Generalitat velará para garantizar que se adopten las medidas precisas para asegurar la viabilidad futura de la entidad", asegura la conselleria de Economía,     que deja claro que "la Generalitat apoya la decisión de las otras entidades participantes de seguir adelante con el proceso de fusión, que debe contribuir a garantizar su viabilidad y crecimiento futuro".

El director general de Caixa Girona, Jordi Blanch, se ha comprometido a presentar un plan estratégico en el que la entidad actuará en solitario, que deberá ser aprobado por la Generalitat y por el Banco de España. Algo que se antoja complicado.

El director general de Caixa Manlleu, Dídac Herrero, lamenta la decisión de Caixa Girona porque su aportación "era buena para el proyecto", pero deja muy claro que "la fusión es totalmente viable sin ella". Y abunda en las críticas: "Esta situación nos ha hecho perder mucho tiempo y no nos ha favorecido en nada", "pienso que se han equivocado y que es muy difícil que una entidad pueda continuar sola".