Escándalos financieros
Nadie quiere ser Madoff, en EEUU
Conde y Roldán no tienen problemas en España
Stephanie Madoff, una de las nueras de Bernard L. Madoff, condenado a 150 años de prisión por cometer una fraude piramidal de más de 50.000 millones de dólares, ha presentado una solicitud ante la Corte Suprema de Nueva York para cambiarse el apellido ante las amenazas recibidas, así como por la "vergüenza" de verse relacionada con el autor de una de las mayores estafas de la historia de Estados Unidos. La solicitud recoge el deseo de la esposa de Mark Madoff de cambiar su apellido de casada por el de Morgan, una petición que hace extensiva a sus dos hijos.
La demanda de Stephanie Madoff afirma que el cambio de apellido obedece al deseo de "evitar la vergüenza adicional, el acoso y peligro asociado con el nombre Madoff", aunque la solicitud expone que los dos nietos del financiero conservarían Madoff como un segundo nombre, aunque utilizarían Morgan como apellido. La nuera del ex presidente de Nasdaq, que el pasado 12 de marzo se declaró culpable de los once cargos presentados por la acusación, no explicó en su demanda la razón por la que ha elegido el apellido Morgan, aunque sí señala que el padre de los niños no se opone al cambio de apellido.
Bernard Madoff fue condenado el pasado 29 de junio a 150 años de cárcel, la mayor pena posible, por un fraude piramidal de más de 50.000 millones de dólares, considerado como la mayor estafa individual de la historia. Considerado durante décadas un gurú de las finanzas, Madoff fue detenido el 11 de diciembre de 2008 por agentes del FBI en las oficinas de su firma de inversión tras haber confesado a sus hijos que durante 30 años había operado un esquema de Ponzi, una estafa piramidal, que le permitió estafar más de 50.000 millones de dólares a sus clientes.
Esto sucede en Estados Unidos. Pero en este país, ya se sabe Spain is different, no sucede lo mismo. Mario Conde, condenado por su gestión (por denominarla de alguna manera) al frente de Banesto, no tiene problemas después de salir de la cárcel. Escribe (al menos, los firma) libros, un blog, artículos en prensa, entre otras actividades, y aparece en radios y televisiones (bien remunerado en algunos casos) como si una estrella de la prensa del corazón se tratara. Sus víctimas (los accionistas de Banesto, entre otros) apenas han recuperado el dinero que han perdido por la quiebra del banco tras su gestión.
Más sangrante es el caso de Luis Roldán. Luis Roldán Ibáñez, el zaragozano que fue director general de la Guardia Civil (estuvo a punto de ser ministro del Interior) y que a mediados de los 90 se convirtió en el icono de la corrupción de los últimos años de la etapa de Felipe González, está a punto de dejar de ser el preso más ilustre del país para convertirse en un jubilado más (aunque desde luego con más recursos que la gran mayoría de ellos). El próximo día 19, cruzará por última vez la puerta del Centro de Inserción Social de Torrero (pernocta allí de domingo a jueves) y se convertirá en un hombre libre tras saldar teóricamente sus cuentas con la justicia (diez años de cárcel más cinco en régimen abierto, cuando fue condenado por el Supremo a 34 años nominales, 20 reales) como responsable de un latrocinio de 18,9 millones de euros. Dinero que, como en el caso de Conde, no aparece.
Roldán, que asegura que ha perdido la mayor parte de su patrimonio y que no tiene dinero en el extranjero, se ha ganado la vida esos años como vendedor de seguros. Ahora se dedica a pasear por Zaragoza, por la que se mueve en autobús, y quiere terminar sus días en la ciudad que le vio nacer: "Aquí voy a seguir hasta que muera".
¡Qué diferencia! Dan ganas de pedir asilo político a Estados Unidos, que en otras cosas no es precisamente un país ejemplar.