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Publicado el lunes 1 de marzo de 2010
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Las cajas de Burgos, Ávila y Segovia firmarán una alianza previa

El Banco de España da un empujón a las fusiones 'de facto' con Banca Cívica

PP y PSOE de Castilla León apoyan un cambio en la norma para que la cabecera pueda ser una agrupación de cajas

Banco CívicaMiguel Ángel Valero.– A unos sí; a otros, no. El Banco de España, durante mucho tiempo muy reacio a las fusiones virtuales (impidió la de las grandes cajas rurales y hasta ahora sólo ha autorizado el Sistema Institucional de Protección impulsado por Cajamar), está siendo decisivo para el desarrollo del Grupo Banca Cívica, la original integración planteada por Caja Navarra y Caja Canarias. Una integración que va a acelerar el proceso de concentración de las cajas, espoleado también por la fusión real (la primera interregional) entre Cajasol y Caja de Guadalajara. Hoy acuden al Banco de España los presidentes de Caja Burgos los presidentes de Caja Burgos, José María Arribas; Caja de Ávila, Agustín González, y Caja Segovia, Atilano Soto, para explicar sus planes: primero, una alianza estratégica entre las tres entidades de ahorro de Castilla y León, y después, su incorporación al Grupo Banca Cívica.

La Junta de Castilla y León también ha tenido que variar su opinión. De la idea inicial, la fusión virtual de todas sus cajas (España, Duero, Burgos, Círculo, Ávila y Segovia), se ha tenido que conformar con una integración real (Duero y España, de la que se desmarcó Burgos) y aceptar, tras semanas de críticas a este proyecto, Banca Cívica, que fue la elección de Burgos para no perder peso en una operación regional, pero sólo cuando Ávila y Segovia se incorporan al proyecto y la autonomía gana un peso considerable en él. El presidente autonómico, Juan Vicente Herrera, habla ahora por donde va de la "necesidad" del sistema financiero de buscar alianzas "más allá de las fronteras" regionales.

Una vez garantizada la defensa de los intereses de la autonomía de Castilla y León, PP y PSOE están de acuerdo en la incorporación de Caja Ávila y de Caja Segovia al Grupo Banca Cívica, que se ve así reforzado tras la salida de la balear Sa Nostra. El único obstáculo que queda son los sindicatos, muy reacios a apoyar la incorporación de las cajas a una fusión de facto que va a utilizar la figura de un banco para su sociedad central. La solución que ambos partidos han ofrecido a los sindicatos es establecer todas las salvaguardas posibles sobre la permanencia de la naturaleza jurídica de las cajas de ahorros en el contrato de integración en Banca Cívica, a la espera de una modificación de la normativa que permita que una agrupación de cajas (y no necesariamente un banco o un establecimiento financiero de crédito) pueda ser la sociedad central de una fusión virtual. Algo que está al caer, tras las críticas de las cajas a la lentitud del Gobierno para acometer esa reforma tan urgente para el sector.

El Banco de España mete prisa, pero se muestra razonable. Las cajas de Ávila y de Segovia necesitan tiempo para conocer en profundidad el proyecto de fusión de facto que supone Banca Cívica y para aportar toda la documentación necesaria para exigir la representatividad y peso económico en el nuevo grupo. El plazo que maneja el supervisor es que antes de fin de mes esté la operación encarrilada.

"No existe otra opción que no sea una alianza regional que pueda lograr un peso importante" en un Sistema Institucional de Protección (SIP). Para el Gobierno de Castilla y León se trata de la "última oportunidad" que tienen Caja Ávila y Caja Segovia de cumplir la "hoja de ruta" diseñada por la autonomía y el Banco de España. Una alianza con Caja Madrid, opción barajada por estas dos entidades, alargaría el proceso de concentración de las cajas de Castilla y León, además de suponer en la práctica su absorción por el grupo que ahora preside Rodrigo Rato.

Así que todos contentos. El Banco de España ve cómo desde una autonomía dejan de poner pegas al proceso de concentración vía integración interregional de cajas de ahorros. Con lo que supone de acicate para las demás. La Junta de Castilla-León supera su propia voluntad de bloqueo a la entrada de Caja Burgos en Banca Cívica mediante la aceptación de esa operación, pero ampliada a Caja Ávila y Caja Segovia, de forma que aumenta considerablemente el peso de la comunidad autónoma en el grupo. Y se convierte, junto a Andalucía y Castilla La Mancha, en una de las autonomías que más rápido ha resuelto la fusión de sus cajas de ahorros: Caja Duero y Caja España, por una parte; Burgos, Ávila y Segovia, en Banca Cívica; y CajaCírculo (de fundación eclesiástica), en solitario.

Caja Burgos consigue su objetivo: escapar del abrazo del oso que hubiera supuesto su fusión con Caja España y con Caja Duero. Caja Ávila y Caja Segovia, aunque tradicionalmente han apuntado más hacia la Comunidad de Madrid, su zona de expansión natural, se integran en un grupo nacional (que era uno de sus objetivos) y eluden su absorción por Caja Madrid.

Y Banca Cívica, que sigue con sus planes iniciales (Caja Navarra y CajaCanarias, pero abierto a incorporaciones), ve cómo la marcha de Sa Nostra se compensa con la entrada de dos entidades su suman una dimensión equivalente a la caja balear. El grupo aceptaría la entrada de las cajas en dos etapas: primero, Caja Burgos, para no retrasar sus planes, y luego, Caja Ávila y Caja Segovia.

En estos momentos, Caja Navarra tiene el 41% de Banca Cívica, CajaCanarias el 30%, y Caja Burgos el 29%. Las principales decisiones de Banca Cívica se tomarán por mayorías reforzadas de dos tercios de los votos, lo que hace que, en la práctica, se requiera el consenso para cualquier medida. Y que un 33% sea una minoría de bloqueo suficiente, y el peso de las cajas de Castilla y León será superior a ese porcentaje. El peso final en el Grupo Banca Cívica dependerá del volumen de activos, pero también de la salud financiera de cada entidad.