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Publicado el sábado 6 de febrero de 2010
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ANÁLISIS

Más trabajar y menos rezar

Zapatero no logra romper en Washington la crisis de confianza sobre España

José Hervás.– No sabemos si ha sido con ayuda de Joaquín Almunia o no la necesitaba, pero ayer la Bolsa de Madrid, y con ella el Gobierno de Zapatero, sufrió la mayor crisis de confianza desde que se produjera el descalabro desencadenado por la quiebra de Lehman Brothers. Los analistas justifican que los mercados de la Vieja Europa reflejan de forma proporcional el miedo que los inversores tienen sobre el verdadero alcance de la crisis internacional en cada uno de los países de la Unión. Dado que ayer fuimos los primeros en marcar caídas, está claro lo que piensan los grandes inversores. Temen que la crisis nos va a afectar sobre todo a nosotros. La equiparación que realizó el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios con el resto de países PIGS hizo el resto. Como conclusión, el mercado español, con lo que ello refleja de anticipo de lo que puede llegar a la economía real, sufrió su mayor caída desde noviembre de 2008. El presidente no puede decir que haya encontrado un apoyo importante de parte de Obama, con el que poco más que entrecruzó unas frases a la despedida de la celebración del desayuno de oración, ni por supuest6o por parte de los empresarios que dejaron claras sus dudas sobre el futuro de la economía española. Los empresarios quieren más que frases hechas.

Quienes conocen como discurrieron ayer las conversaciones entre los representantes del Ejecutivo español y Bruselas aseguran que no fue un día tranquilo, ni el mejor día para Joaquín Almunia. Pero también aseguran que el comisario no se calló. La recopilación de agravios por lo que la Administración española no ha puesto en práctica es amplia. Retrasó el reconocimiento de la crisis. No puso las medidas adecuadas en su momento. No comunicó a la oposición los datos que Bruselas ponía en manos del Gobierno y que en parte son conocidos por los populares porque en la representación permanente ante la Unión también hay funcionarios próximos al PP que conocen los detalles.  

Mientras dos vicepresidentes y el portavoz de Partido Socialista en el Congreso arremetían contra Almunia, el mercado de renta variable se vengaba de la falta de puesta en práctica de las medidas adecuadas y caía con mayor estrépito que el resto de plazas europeas. Bien es cierto que fue una jornada de retrocesos a ambos lados del Atlántico.

Los problemas estructurales que sufren las economías de los países del sur, como han apuntado todos los organismos internacionales, hicieron el resto. La huida de inversores provocó que el Ibex cayera casi un seis por ciento debido además a las dudas, miedo le llaman otros, de que España tenga que tomar medidas drásticas por el incremento del déficit público, el mayor nivel de paro de uno de los grandes de la Unión y el aumento del diferencial entre la deuda española y la alemana. La bajada de salarios del 15% sugerida por Paul Krugman el año pasado parece imposible de cumplir.

Pese a la imposición del Tratado de Lisboa de medidas respecto de las pensiones y el mercado laboral, esta no son las decisiones más urgentes que tiene que afrontar el Ejecutivo. La falta de experiencia de Elena Salgado le ha llevado a plantear dos reformas tan importantes como la de las pensiones y la laboral en un momento de crisis aguda de confianza. Lo peor que le podía pasar era no contar con el apoyo de los sindicatos en este momento. Sus propuestas han conseguido unir a los dos principales para anunciar que habrá movilizaciones generales. No lo pueden hacer peor.