UN BANCO EN EL RETIRO
Truenos desde el BOE: Controladores y Aena
Un sabio y viejo buen amigo, curtido en múltiples contiendas administrativas me envía una serie de consideraciones sobre el elogio, en su opinión, que hice del ministro, señor Blanco, desde mi Banco en el Retiro, a propósito de su denuncia sobre las retribuciones de los controladores aéreos. Vayan por delante. Primera: en la Administración del Estado hay muchas cosas injustas en materia de retribuciones y la solución nunca vendrá, ni puede venir, de un ataque tan público y directo a un solo colectivo. Segunda: AENA ha cometido muchos errores; construcción de aeropuertos por motivos políticos que, cuando la coyuntura se tuerce repercuten negativamente en los Presupuestos del Estado. Tercera: oposiciones aplazadas. AENA lleva tres años sin convocar oposiciones para controladores prefiriendo pagar horas extras cuando las exigencias del servicio portuario así lo requerían.
Las injusticias en materia de retribuciones no son demasiado conocidas y seguramente si lo fueran no serían tan exageradas como las de este colectivo eficaz y competente pero residente en España. Las únicas anomalías en las que se pueden encontrar esas injusticias retributivas estarían vinculadas a funcionarios con específicas encomiendas en lugares específicos y de específica duración pero por muchas horas que echen y especializadas que sean sus cualificaciones va a ser muy difícil toparse con alguien que gane 100 o 150 millones de las antiguas pesetas.
Efectivamente, AENA ha exagerado inversiones. La construcción de aeropuertos responden con frecuencia más a la búsqueda de votos que a las autenticas necesidades del tráfico. Basta darse una vuelta por las nuevas instalaciones y contrastar la magnificencia de la obra pública incómoda para el pasajero, más incómoda cuanto más viejo es el usuario, o la desatención de otros servicios.
La información es deficiente y no se ponga usted malo o se haga una herida porque va aviado. Desmesura de aeropuertos y desmesura de la obra pública. Ahí están todas las R de peaje con origen Madrid. Vacías, elevadísimos costes de expropiación y en consecuencia de amortización y una única solución el dinero del Estado para llevar la concesión a buen fin.
AENA no convoca oposiciones. Sin embargo, por mi experiencia y también por la de mi interlocutor, es cosa sabida que la convocatoria de una oposición es enorme y es una medida que no parte de la iniciativa del propio colectivo. AENA se ha dormido en los laureles de la inercia pero sigue siendo responsable por falta de diligencia a la hora de asegurar un servicio clave en el funcionamiento de los aeropuertos.
El propósito de mi comentario -y de ahí su titulo, "Los políticos hacen política, por fin"-, no era otro que subrayar la aparición en el escenario de ministros de este gobierno en la acción política. La confrontación con los controladores es una señal. El BOE del viernes 5 de febrero la recoge en toda su extensión y con toda su intensidad. Naturalmente, el ejercicio de la acción política no puede quedarse ahí. El escarmiento, si de escarmiento es de lo que se trata el de los controladores, requiere la misma determinación con quienes han gestionado y gestionan desde AENA el funcionamiento de los aeropuertos españoles, porque si después de este decreto el déficit continúa más de uno reclamaria su privatización.
Una actividad de presente y futuro, los aeropuertos, cuando las compañías aéreas busquen su consolidación y se agudice la competencia, constituyen un elemento esencial de ese engranaje para conseguir que aterrizajes, despegues y la gestión de pasajeros y cargas sea tan eficaz como competitiva. En Barcelona y Madrid son enclaves estratégicos en el transporte con América, Europa, África y los nuevos destinos y orígenes que salgan precisamente de las nuevas alianzas.
El despertador de los controladores accionado por el señor Blanco ha sonado con gran estruendo, ni más ni menos que el primer Decreto Ley del segundo decenio de este siglo. Pero será suficiente también para espabilar a directivos y al resto del personal de AENA o por el contrario las dosis de tranquilizantes suministradas por los Presupuestos Generales del Estado mantendrá a la agencia Aeroportuaria en un sueño placentero.
El banco de piedra me aguarda siempre. Luce el sol, truena el BOE y resuenan en la distancia oraciones bíblicas y plegarias seculares. Por un lado, el último libro del Pentateuco, el Deuteronomio. Por otro, la propia Declaración de Independencia Americana. Los hombres han nacido libres e iguales.