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Publicado el jueves 4 de febrero de 2010
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Más problemas para la fusión: Caixanova y Caixa Galicia invierten en compañías que compiten entre sí

Con la caja única, la Xunta se convertirá en el primer empresario de Galicia

Estará presente en 244 sociedades y será el accionista más importante de Pescanova

Nuñez FeijooÁngel Guzmán.– La creación de una caja de ahorros única en Galicia, mediante la fusión forzosa entre Caixanova y Caixa Galicia, no sólo supone un claro acto de intervencionismo de la Xunta gallega en el sistema financiero. Con esta operación, el Gobierno autonómico que preside Alberto Núñez Feijóo incrementará de manera notable su control sobre empresas privadas de Galicia y de fuera de esta autonomía. Muy probablemente será el primer empresario de la Comunidad. La nueva entidad de ahorro, en caso de salir adelante y superar el recurso de inconstitucionalidad de la Ley autonómica de Cajas que ultima el Gobierno central tras leer el informe del Consejo de Estado, tendrá una posición de primer accionista de empresas tan estratégicas para Galicia como Pescanova. Y sería también destacado propietario de Itínere, entre otras empresas de primera línea en Galicia y fuera de ella. No hay más que sumar.

Caixa Galicia posee participaciones en 150 empresas y sociedades, un centenar de ellas a través de su corporación industrial y financiera CXG. Caixanova, en 110. Las dos cajas son socias en 16 de ellas (la mitad con sede en Galicia): siete sociedades de capital riesgo, Pescanova, Itínere, Reganosa y Crecentia, entre otras.

La entidad de ahorro fruto de una fusión que al menos una parte (Caixanova) rechaza con fuerza va a tener una presencia casi omnipresente en todos los sectores de actividad empresarial: gestión cultural, salud, ocio y deporte, turismo, seguros, artes gráficas, el renting, publicidad, sector inmobiliario y construcción, energía, sector financiero, infraestructuras, nuevas tecnologías, telecomunicaciones, bodegas, sector audiovisual, tercer sector.

Por ejemplo, el 22% de la cartera industrial de Caixanova pertenece al sector financiero y de seguros. El 21%, al ladrillo (sector inmobiliario y construcción). Y el 11%, al de infraestructuras. Todo ello sin tener en cuenta 42 agrupaciones de interés ecónomico (AIE), una figura que se utiliza para articular las operaciones de financiación de buques a través de la fórmula del tax-lease, de la que Caixanova "es líder y pionera en España", y que ha permitido la construcción de 22 grandes barcos en los últimos nueve años, con una inversión de más de 1.500 millones de euros que ha generado diez millones de horas de trabajo en astilleros de Galicia.

Su presencia es tan abrumadora que Caixanova y Caixa Galicia mantienen proyectos empresariales que son competidores. Lo que plantea enormes problemas de cara a una integración. Algo que no parece haberse planteado Núñez Feijóo a la hora de imponer a sangre y fuego esa integración. Así, Caixanova cuenta con dos empresas en el sector eólivo. Eólica Galenova, la empresa más beneficiada del polémico concurso realizado por el anterior Gobierno del bipartito, y Enervento. Caixa Galicia tiene tres: Norvento, que también logró adjudicaciones en el concurso eólico, Eolia Mistral y Eolia Renovables.

En el sector audiovisual, Caixanova posee el 33% de Filmanova, y Caixa Galicia es tiene el 7,95% de Filmax Entertainment y el 16,33% de Continental Producciones. En el bodeguero, Caixa Galicia cuenta con el 5% de Terras Gauda y Caixanova, con el 37,2% de Vinum Terrae y con el 90,2% de Viñainvest, además de la portuguesa Porto Cálem. Y en el ladrillo, Caixa Galicia cuenta con Afirma, donde Rayet, grupo promotor y constructor que es el primer accionista con un 54,7% de su capital, ultima un acuerdo con bancos y cajas para reestructurar una deuda de unos 425 millones de euros, y Caixanova, con Comtal, Cora o Euromilenio, entre otras.

En el sector financiero, Caixa Galicia es el primer accionista del Banco Etcheverría (la entidad decana de la banca en España, al fundarse en 1717 en Betanzos), y Caixanova controla el Banco Gallego. La nueva entidad de ahorro también estará en otro banco de Galicia: el Pastor, de donde se fue Caixa Galicia (que llegó a rondar el 10%) en 2005, ya que Caixanova tiene el 5,3%. Y ganará relevancia en Ahorro Corporación, el instrumento de las cajas para operar en los mercados, ya que las dos entidades gallegas suman un 6,4%. En la aseguradora Caser, también controlada por las cajas y por mutuas francesas, tendrá el 11%. Y habría que resolver el futuro de la veintena larga de sociedades que las dos cajas aportarían al nuevo grupo, centradas en servicios financieros auxiliares como la tasación de inmuebles, el control de riesgos, los seguros o la gestión de medios de pago electrónicos, entre otras.

Otra cuestión es la rentabilidad de esas inversiones empresariales. Las cuentas de 2008 (las últimas oficiales y auditadas) muestran que 65 de las 159 sociedades participadas por Caixa Galicia (30 de 74) y por Caixanova (35 de 85) tienen números rojos. Entre ellas, casi todas las relacionadas con el ladrillo (Vilasot, la granadina Comarexur, CXG Grupo Inmobiliario). Las de cartera (Inversiones Prethor o Participaciones Agrupadas). Pero también Geriatros, que gestiona centros geriátricos en Galicia.

Caixanova defiende, no obstante, estas operaciones. Asegura que "no prima únicamente la rentabilidad", sino que "prioriza especialmente" los proyectos vinculados a Galicia, que crean valor o contribuyen al desarrollo socioeconómico de la comunidad autónoma, con planes de expansión, de Investigación+Desarrollo+innovación, de internacionalización o algún otro factor que les aporte un crecimiento sostenido en el tiempo. Desde este planteamiento, dedica más del 15% de sus fondos propios, unos 300 millones de euros, a participaciones empresariales. Esta cartera acumula una inversión superior a los 2.200 millones de euros. Con datos del tercer trimestre de 2009, "la práctica totalidad" de sus participadas está en beneficios, y el impacto de las que dieron pérdidas fue "poco relevante" y, en muchos casos, se trata de compañías que "todavía están dando sus primeros pasos".

En la caja de Vigo destacan que las sociedades participadas han generado más de 21.000 puestos de trabajo en Galicia. Ponen de ejemplo la sociedad Centro de Atención de Llamadas, con sede en Ourense, que cuenta con un 87% de personas con discapacidad en su plantilla.