ANÁLISIS
Cómo 'provisionar' 1.800 millones de créditos morosos cambiando su nomenclatura
La apuesta de Francisco González por el vuelco político y 'el Goiri' como cabeza de turco
FG espera ver desde su despacho del BBVA el relevo de Zapatero en el Gobierno
Aunque el jueves Emilio Botín le robará el espacio mediático en toda plana, con el anuncio de los resultados de 2009 del Banco Santander (que serán espectaculares fuera de España y menos satisfactorios los de aquí), todavía resuena entre analistas y expertos la sorprendente puesta en escena de Franciso González la semana pasada durante el anuncio oficial de las cuentas del BBVA. Sin ninguna duda, las peores que dicha entidad ha presentado desde el incio del mandato del ex broker gallego hace casi diez años. Pero si sorprendieron negativamente por su pobreza numérica, quizá haya pasado desapercibida la vertiente que ofrece su análisis desde el punto de vista político. Porque, al margen de los datos, que también merecen un examen más crítico que el que muchos medios hicieron, lo más llamativo fue el mensaje subliminal, rebosante de contenido político, del que fuera un ilustre vendedor de ordenadores antes de hacerse banquero.
Presentar una caída del beneficio atribuible del 16,1% hasta 4.200 millones (mucho más de lo que el mercado y los analistas esperaban) en un año de crisis de proporciones históricas como el 2009, no sería nada grave si FG se hubiera limitado a eso. Es decir, a admitir el fiasco incurrido en el negocio bancario en el mercado doméstico y a porfiar que las apuestas que realizó fuera de España (EE.UU., México y, a más largo plazo, China) no han dado el fruto esperado, sino más bien todo lo contrario. La toma de posiciones dell BBVA en una zona en franco declive económico, como es la costa del Golfo de México en Estados Unidos, y el hundimiento de la economía azteca en 2009, han privado a la cuenta de resultados del BBVA del balón de oxígeno que requiere el segundo banco español todos los años para poder mantener la cruenta carrera de la competitividad con el Santander. De ser casi un 40% de sus cuentas en alguno de los años anteriores, el perímetro norteamericano (Golfo y México) supone ahora menos del 20% de los beneficios del grupo y eso que el mercado interior español ha sufrido también un duro traspiés.
Lejos de amilanarse por estos previsibles y anticipados contratiempos, FG ha desafiado las fuerzas de la gravedad en la presentación de resultados. Rozando la abierta acusación de engaño al mercado que un analista le espetó a su director general en la presentación de los datos a los analistas ("Ud. se puede engañar a si mismo, pero no puede hacerlo a nosotros", le vino a decir), FG practicó ante la prensa el juego que más le gusta: hacer de la necesidad, virtud. O, dicho de otra manera menos sutil, convertir su problema -el derivado de sus propios errores- en un mal de muchos o de los demás. No hay que recurrir al diccionario freudiano para explicar lo que significa proyección en términos siquiátricos, pero FG no se arrugó por su propia osadía: si el BBVA está mal, o lo parece, es culpa del Gobierno Zapatero, de su ciega política económica y de la falta de soluciones u ofertas atractivas para afrontar la crisis de promotores e inmobiliarias. Para FG, en definitiva, el BBVA es más un víctima que un actor en la opereta.
No vamos a entrar si Zapatero (o el Banco de España) hubiera podido hacer algo más para evitar, al menos, los dos o tres últimos años del boom inmobiliario y haber detenido a tiempo la fiebre bancaria de apuntarse al negocio de la financiación del disparate inmobiliario que vivimos antes de que reventara la burbuja. Y menos a considerar si el presidente del Gobierno hubiese tenido que reconocer, antes de las elecciones de 2008, que la crisis que se nos venía encima nos golpearía más fuerte que a los demás. Pero lo que FG no puede hacer es echar la culpa al Gobierno de un error que sólo es de los banqueros: prestar más dinero en créditos al promotor y conceder más hipotecas de las que razonablemente hubieran sido aceptables.
Con su cambio de asiento contable a 1.800 millones de mora hipotecaria que ha admitido tener (ojo, el BBVA no ha provisionado aún los créditos morosos, pese a lo que haya dicho la prensa, siemplemente los ha cambiado de sitio en su contabilidad), el banco que dirige FG ha admitido que, como les ha pasado a otros (CCM, inclusive) ha prestado mucho y mal y ahora está pagando las consecuencias de ello. Y al admitir y confirmar que hay créditos por importe de 325.000 millones de euros embalsamados en el sistema financiero español, está ensayando un juego muy peligroso para todos, como el que practicó en un encuentro "off the record" hace un tiempo con la plana mayor del Financial Times, donde en presencia de su jefe de pensa, Javier Ayuso -y en contra de su opinión-, habló más de Emilio Botín y del Santander que de lo hubiera sido lo suyo, el BBVA.
FG ha pretendido traspasar al Gobierno el problema de la banca y de los créditos morosos a promotores. De eso hay poca duda. Ha inflado la cifra sin rubor trilero y ha conducido a error al señalar que "ha dotado" (que no es lo mismo que provisionado) 1.800 millones de euros para los créditos que ha tenido que cambiar de etiqueta. Y ha señalado con mal estilo al resto de sus colegas al pretender aparentar que el BBVA ya ha "hecho sus deberes" y que corresponde ahora hacer lo mismo al resto del sistema. Pero de qué va este hombretón... Aquí, el único que ha hecho sus deberes, y a un coste importante en Bolsa, ha sido Ángel Ron en el Popular, que ha dedicado todo 2009 a sanear un banco que, efectivamente, tenía problemas de exceso de riesgo inmobiliario pero que ya no lo tiene, o lo tiene controlado. Y lo ha hecho también, de otra manera, el Santander, con ampliaciones de capital y cuidando una vaca lechera (más bien dos), como es Latinoamérica y el Reino Unido, que le permitirá compensar la caída de rentabilidad en el mercado doméstico.
Pero la mayor incongruencia de FG ha sido la puramente política. Hasta ahora, parecía que la danza del vientre del gallego era llegar a los 70 años (primero fueron los 65 años) con un balance del BBVA que pudiera justificar las indeminizaciones multimillonarias con las que ha primado a su equipo ejecutivo, sean amigos o no. Como se ha publicado desde estas páginas, FG podría haber pagado algún dividendo a cuenta que otro, si las jubilaciones o extinciones de contratos (Goiri, Maldonado, Ayuso, el sobrinisimo y otros directivos menos afines) hubiran seguido un código ético más razonable. No sólo no ha sido así sino que además, FG guarda todavía en la chistera contable más de 195 millones de euros de provisiones para comprarse jubilaciones, incluida la propia.
Pues bien. Lo que parece indicar el video de la presentación de los resultados del 2009 es que FG ya piensa otra cosa. Y no deja de tener su osadía. Con casi 4 puntos de diferencia en las encuestas entre Zapatero y Rajoy, FG está convencido de que llegará al 2012 sin necesidad de darse el piro con su jubilación de oro. En fin, que llegará a ver al líder del PP (no olvidemos que a Francisco González le colocó Aznar en Argentaria y desde allí, con ayuda gubernamental, se hizo con el BBV) sentado en la Moncloa y brindará en el 2012 en olor de multitudes, con ribeiro, el himno popular y la gaviota. Un malabarista político que no duda, además, en considerarse -después de casi diez años de gestión muy personalista- en un recién llegado en el BBVA y sugerir que la cuipa del mal año 2009 fue, además, del ingenuo (pero multimillonario) Goirigolzarri. En fin, que le ha hecho un favor a su nuevo segundo, Ángel Cano, que podrá enseñar unas cuentas con subidas espectaculares en el 2010. Lo que no sabremos es si estarán convenientemente saneadas.