Sin implicar pérdida de la naturaleza jurídica ni de independencia
Ibercaja exige un pacto para que las cajas puedan reforzar su capital
Su presidente, Amado Franco, implica en el acuerdo a los partidos políticos y a los Gobiernos autonómicos
El presidente de Ibercaja, Amado Franco Lahoz, es la persona mejor colocada para sustituir a Juan Ramón Quintás al frente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca). Lo que da mayor realce a todo lo que dice. En la Convención de Directivos de Ibercaja celebrada este fin de semana y que congregó a 1.300 ejecutivos de la entidad aragonesa, además de presentar los resultados de 2009 (beneficio atribuido de 143,7 millones de euros, el 34,57% menos tras realizar dotaciones adicionales por 89 millones) y los objetivos para este ejercicio (desarrollo del proyecto de Banca Personal, mantenimiento del beneficio pese al deterioro de los márgenes, entre otros), Amado Franco parecía actuar como presidente de la Ceca in pectore al reclamar un gran pacto, en el que implicó a los partidos políticos y a los Gobiernos autonómicos, para desarrollar un instrumento de capital que garantice el futuro de las cajas de ahorros.
“Es muy importante que las cajas de ahorros contemos con instrumentos para reforzar nuestro capital, nuestros fondos propios, sin perder nuestra naturaleza jurídica ni nuestra independencia”, señala el presidente de Ibercaja. Además de reclamar ese instrumento, sin citar en momento alguno las cuotas participativas, la reforma de la Ley de Cajas tiene que acordarse por consenso político y “sin cuestionar la independencia” de las entidades de ahorro. “Creemos en el modelo de las cajas porque ha funcionado, y la tormenta económica y financiera es para todos”, señala Amado Franco. “Somos cajas y queremos seguir siendo cajas sin perder nuestra independencia”, añade.
Amado Franco también se alineó con los que desde el sector, como Quintás, reclaman al Gobierno una reforma de la legislación que permita que una agrupación de cajas de ahorros sea la cabecera del Sistema Institucional de Protección (SIP) o del instrumento a través del cual se canalice una fusión virtual o de facto entre estas entidades. “Yo prefiero que la sociedad central sea una caja”, señala el presidente de Ibercaja.
Al sector no le termina de gustar que Caja Castilla La Mancha (CCM) tenga que ser adquirida por CajAstur a través de un banco, el Liberta (futuro Banco CCM). Ni que la fusión de facto más avanzada, la protagonizada por Caja Navarra y Caja Canarias (con las incógnitas de Caja Burgos y de Sa Nostra) en el Grupo Banca Cívica), contemple la posibilidad de utilizar una ficha bancaria, a la espera de que el supervisor les ofrezca otra alternativa.
Franco tampoco negó su disposición a asumir la Presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), que se renueva en mayo próximo.
Aunque inicialmente trató de eludir la cuestión de si quiere sustituir a Quintás en mayo, “no quiero entrar en el tema” dijo, Amado Franco dejó claro que se postula para el cargo. Eso sí, para la elección del nuevo presidente de la Ceca “sería deseable el consenso en la sucesión”. Recordó que para ser presidente de la Confederación de Cajas, según mandan los estatutos, “hay que ser presidente o director general de una entidad de ahorro”. Y concluyó que, en caso de que presidiera la Ceca, eso “no perjudicaría a Ibercaja”, que cuenta con José Luis Aguirre como director general.
Por cierto, si Amado Franco llega a la presidencia de la Ceca, la Confederación de Cajas ésta volverá a tener el acento aragonés que tuvo durante mucho tiempo en su ya larga historia. En 1944, José Sinués, director general de la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, fue nombrado presidente de la Ceca. Posteriormente ocupó ese cargo durante muchos años José Joaquín Sancho Dronda, director general desde 1965 de la ya Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, y a quien Amado Franco sustituyó en 1987 como primer ejecutivo de la entidad de ahorro, rebautizada como Ibercaja un año más tarde.
Sobre las fusiones, el presidente de Ibercaja reconoce que le gustaría dar un salto de tamaño “del 30% o del 40%”, pero para ello es imprescindible lograrlo “manteniendo el ADN de la caja, que se compone de independencia y de buenos ratios de gestión”. Ibercaja está dispuesta a participar en una fusión (sin precisar si real, virtual o de facto) siempre que en la operación no pierda sus señas de identidad, su independencia, y no se ponga en peligro su solvencia ni su baja tasa de morosidad. También recuerda que “en dos ocasiones” han tratado de crecer de forma inorgánica, con la compra de la intervenida CCM, que finalmente acabó en manos de CajAstur.