EL DEBATE ENERGÉTICO
Nucleares, de entrada y de salida, SÍ
Tras el giro pro nuclear de Barak Obama, ¿qué hará ahora Zapatero?
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha dejado de nuevo a su amigo spanish, José Luis R. Zapatero, en entredicho. En un discurso que leyó personalmente, el más acérrimo defensor norteamericano del "modelo energético español", basado en la construcción de numerosos parques eólicos como alternativa a otras energías para detener el supuesto cambio climático, anunció la inversión de 8.300 millones de dólares (más de 6.000 millones de euros) en concepto de préstamo para la construcción de la primera planta nuclear estadounidense en casi tres décadas. "Aunque no hemos abierto en 30 años nuevos caminos para la construcción de una nueva planta energética nuclear, la energía nuclear continúa siendo el mayor recurso de combustible que no produce emisiones de carbono", justificó. Obama explicó que Estados Unidos necesita incrementar el suministro de energía nuclear para satisfacer su demanda energética y combatir el cambio climático.
Al margen de que la medida busca que los republicanos -reforzados en el Senadotras la pérdida del escaño dejado por el fallecido Edward Kennedy-, sean más proclives a apoyar la legislación sobre cambio climático impulsada por la Administración de Obama, lo más interesante es conocer cuál será el siguiente paso de su convicto y confeso admirador, José Luis Rodríguez Zapatero. Visceralmente antinuclear, posiblemente por sus orígenes vinculados a la minería del carbón en León, Zapatero tuvo que hacer malabarismos dialécticos para aplazar unos años el cierre de Garoña.
Tras no producirse la esperada conjunción planetaria durante la presidencia española de la Unión Europea, al retirarse Obama a sus cuarteles domésticos tras la dolorosa derrota electoral en el Estado de Massachusetts (precisamente, el escaño de su maestro Ted Kennedy y durante más de medio siglo en manos demócratas) y abandonar el plan de viaje a España, y el esperpéntico debate sobre el Día Nacional de la Oración, Zapatero insiste en emular al presidente estadounidense siempre que puede. Con ocasión o sin ella.
Ya combatió una crisis, de cuya existencia quiso ignorar hasta que la empecinada realidad se impuso por evidencia y por goleada, con un Plan E que recordaba, en versión española y por tanto bastante más chapucera (ya se sabe que Spain is different), a las obras públicas de Rooselvet tras la Gran Depresión.
Ahora tiene una gran oportunidad con las centrales nucleares, uno de los grandes tabúes de gran parte de la izquierda española. Y lo tiene fácil. No tiene más que recurrir al archivo y recuperar la ambigüedad de su antecesor socialista en la presidencia del Gobierno, Felipe González. Sobre todo, el hábil "OTAN, de entrada no", que ayudó a llevar al PSOE a La Moncloa. Para que luego tuviera que hacer un referéndum para meter a España en la denostada Organización Atlántica. Hasta un militante furibundamente anti OTAN (en sus años jóvenes y contestatarios) como Javier Solana terminó como secretario general de la organización. Lo dicho, de entrada SI.
Además, Obama se lo ha puesto todavía más fácil, porque conecta la energía nuclear no sólo con la demanda que hay que satisfacer, sino sobre todo con la necesidad de combatir el cambio climático. Que ya son florituras dialécticas.
Así que se pueden esperar conversiones todavía más espectaculares. Del "Nucleares, no gracias" al Yes, thank you very much. O mejor aún. Yes, We Can.