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Publicado el martes 16 de febrero de 2010
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CCM no encuentra comprador para el faraónico proyecto 

Los nuevos aeropuertos de Madrid ennegrecen aún más el futuro del de Ciudad Real

Esperanza Aguirre insiste en los aeródromos de El Álamo y de Campo Real

AeropuertoMiguel Ángel Valero.– El pasado jueves el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó el anteproyecto de ley de Instalaciones Aeroportuarias, que será remitido al Consejo Económico y Social para que emita su preceptivo informe antes de iniciar su tramitación en el Parlamento autonómico. Los aeropuertos de El Álamo y de Ciudad Real, proyectados por el Gobierno madrileño hace ya tres años, están más cerca de hacerse realidad, lo que ennegrece todavía más el futuro del primer aeródromo privado de España, el de Ciudad Real. Inaugurado en diciembre de 2008, el faraónico proyecto impulsado por la Junta de Castilla La Mancha y financiado por Caja Castilla La Mancha (CCM) se ahoga en unas deudas superiores a los 300 millones de euros, un escaso volumen de pasajeros y de carga. Y lo peor es que no encuentra comprador tras negarse el fondo de pensiones de Carolina del Norte a realizar grandes desembolsos en la adquisición de la empresa.

Apoyándose en que el Estatuto de autonomía le otorga la potestad de regular los aeropuertos y helipuertos que no sean considerados de interés general por el Estado y que no tengan actividad comercial, el Gobierno que preside Esperanza Aguirre puede, una vez se apruebe esa ley, poner en marcha el aeródromo del Sureste, situado entre El Álamo y Navalcarnero. Su Plan Director ya está en fase de elaboración, y se pretende especializarlo en los vuelos de aprendizaje y, sobre todo, en los de negocios.

La intención del Gobierno de Aguirre es que El Álamo sirva para terminar de desmantelar el aeropuerto de Cuatro Vientos y que absorba los vuelos de negocios de la base aérea de Torrejón, que plantea dificultades al requerir coordinar éstos con los militares. Por cierto, que Esperanza Aguirre se la jugó al Ministerio de Defensa, propietario de los terrenos de Cuatro Vientos, al recalificar el suelo como zona verde la pasada legislatura. Así impidió que Defensa pudiera repetir las espectaculares plusvalías logradas con los cuarteles de Campamento.

El otro aeródromo, el de Campo Real, se especializará en carga, una de las actividades que mantiene mínimamente a flote al de Ciudad Real. Los terrenos de ese aeropuerto, mucho más retrasado en la tramitación que el de El Álamo, se reservaron hace 15 años (8.446 hectáreas de la finca Los Altos de Campo Real), como alternativa a las instalaciones de Barajas mucho antes de que se pensara en la T-4. Cada seis meses, el Gobierno de Esperanza Aguirre renueva la prohibición de construir en esos terrenos.

Aunque esos nuevos aeropuertos impulsados por la Comunidad de Madrid tardarán unos años en hacerse realidad, no dejan de complicar la vida al aeródromo de Ciudad Real, que intenta sobrevivir con los vuelos privados en la temporada de caza y con las escasas operaciones de transporte de pasajeros y, sobre todo, de carga que mantiene. La aparición, aunque sea en horizontes todavía lejanos, de nuevos competidores dificulta todavía más los intentos de CCM, CajAstur (nuevo propietario de la caja intervenida por el Banco de España) y de la Junta de Castilla La Mancha para vender el primer aeródromo privado de España o, al menos, de encontrarle un socio industrial capaz de enderezar el rumbo a tan ruinosa nave.

Con apenas un año de vida operativa (fue inaugurado en diciembre de 2008), el aeropuerto de Ciudad Real no encuentra comprador ni socio estratégico, mientras la deuda supera ya los 300 millones de euros. Y eso que se habían generado expectativas con la obtención de la calificación de aeropuerto internacional y sobre todo con la concesión de una estación del AVE (que deja el aeródromo a menos de una hora de Madrid). Para tratar de reimpulsar el proyecto con un socio estratégico o un comprador, CCM convirtió créditos concedidos a accionistas de Ciudad Real Aeropuertos SL en acciones de la empresa, de forma que tiene ya el control y la gestión.

Los últimos contactos serios fueron con un fondo de pensiones de Carolina del Norte (Estados Unidos). En septiembre de 2009, ya con CCM intervenida por el Banco de España, este inversor ofrecía 600 millones de euros, y los promotores del aeropuerto de Ciudad Real hablaban de 1.000 millones. En un segundo intento, varios meses después, la empresa aceptaba los 600 millones, pero el fondo de pensiones norteamericano ya se había echado para atrás.

Posteriormente apareció una fantasmagórica oferta de personas supuestamente vinculadas al Ejército de Estados Unidos, con la intención de convertir el aeródromo en una base logística, lo que requeriría el visto bueno del Gobierno español. En esa extraña operación intervendría como intermediario el presidente de la caja en el momento de la intervención del Banco de España, Juan Pedro Hernández Moltó, que ha declinado hacer comentarios sobre este asunto. Hernández Moltó, mientras espera la confirmación de las sanciones propuestas por el Banco de España (inhabilitación para cargo público durante cinco años y 150.000 euros de multa), participa en una sociedad inmobiliaria y en una consultora financiera, entre otros proyectos.

De confirmarse, sería el sexto intento de venta del aeropuerto de Ciudad Real. Porque, un año y medio antes de ser inaugurado, los promotores del aeródromo enviaron en mayo de 2007 una carta a Bin Abdl Aziz Al Saud, príncipe heredero de Arabia Saudí y propietario o accionista de varios aeropuertos, en la que le ofrecían la infraestructura por unos 4.000 millones de euros.

El segundo y tercer intento tuvo protagonista a Abu Dhabi Airport Company. En agosto de 2008, los promotores del aeródromo de Ciudad Real iniciaron conversaciones con agentes de Abu Dhabi  (también los hubo con algunos de Dubai) para que esa compañía se hiciera cargo del aeropuerto a cambio de 2.000 millones de euros. El 50% de rebaja sobre la oferta de un año antes. Volvieron a la carga en marzo de 2009, pidiendo algo menos de 1.000 millones.

Ante el fracaso en captar un comprador extranjero, hubo un intento de que se hiciera cargo del aeródromo de Ciudad Real el Ministerio de Defensa, como alternativa o complemento a la base aérea de Torrejón. La operación, planteada unos meses antes de la aparición del fondo de pensiones de Carolina del Norte, no salió adelante porque, según fuentes de Ciudad Real Aeropuertos SL, lo que ofrecía Defensa era "irrisorio".

Mientras tanto, CCM (en realidad, CajAstur) no logra tampoco deshacerse de otras participaciones en su Corporación, como el paquete en Isolux Corsan, entre otras.

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