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Publicado el martes 16 de febrero de 2010
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A Ignacio Galán sólo le queda la táctica defensiva de FCC: dejarle entrar y luego echarle

ACS calienta la junta de Iberdrola con asesores de imagen y abogados internacionales

Florentino Pérez emula la estrategia de Del Rivero en Repsol pero amaga con más y mejor dinamita 

Florentino Pérez habla con Ignacio Sánchez GalánAlberto Valverde.– Las hostilidades han quedado formalmente abiertas en la nueva campaña de Florentino Pérez, los March y los Albertos para arrinconar a Ignacio Galán en la próxima junta de accionistas de Iberdrola. Y ésta vez parece que la cosa va más en serio que en las anteriores ediciones. Apenas un mes antes de la fecha prevista para la asamblea -en la que ACS tiene previsto reiterar su derecho a entrar, al menos con uno vocal, en el consejo de administración de su participada-, las campañas de imagen y acoso han comenzado, con el entorno de Florentino Pérez rodeado de asesores mediáticos y jurídicos, mientras Galán hace mutis por el foro. La gestión de Iberdrola y su consejo considera aplicar a los postuladores la doctrina FCC -cuentan los más informados-, que consiste en aceptar su petición en la junta e inmediatamente después echar al nuevo consejero, por considerarle un competidor. Pero algunos dudan de si será suficiente o incluso si la táctica resistirá una batalla jurídica seria. Y más si el segundo accionista de la eléctrica -la BBK, del letrado peneuvista Mario Fernández, antiguo proveedor de la eléctrica- decide inhibirse en la contienda

ACS es primer accionista de Iberdrola con una participación directa e indirecta del 12,6% en su capital social, pero no tiene ningún representante en el consejo de administración. Florentino Pérez, que quiere ocupar este cargo personalmente, ha reclamado el derecho por conducto notarial. No hay nada que hacer, dijeron en su día en el consejo de la eléctrica, al menos hasta que ACS deje de competir con Iberdrola en actividades industriales que también son el "core business" de la empresa, incluso en negocios supuestamente colaterales. Pero en ACS está respuesta ya no es suficiente. En la próxima junta, a celebrarse a finales de marzo, los Pérez, March y Albertos prometen acudir con luz y taquígrafos. Puede que con algo más, como un equipo de abogados que internacionalice el zafarrancho. De momento, la batalla se verá precedida por una muy cuidada campaña de imagen de los constructores y cuyo objetivo es el acoso y derribo de los que se opongan a ella. Galán lo tendrá está vez más difícil, aunque se dice que cuenta con un nuevo as en manga. Pero, ¿será suficiente? ¿Se repetirá la escenificación que ha tenido lugar en Repsol entre Antonio Brufau y Luis del Rivero (Sacyr)?

Iberdrola celebra su junta de accionistas a finales del próximo mes de marzo y, aunque el orden del día de la asamblea aún no se ha fijado, uno de sus puntos deberá versar sobre la posible renovación de siete de sus quince consejeros -incluido el presidente, Ignacio Sánchez Galán- que este año concluyen el mandato de cinco años para el que fueron nombrados, informa Europa Press.

El grupo que preside Florentino Pérez nunca ha renunciado a formar parte del máximo órgano de gestión de la eléctrica, según recordaron las mismas fuentes.

"Tenemos derecho a tener consejeros en Iberdrola y estoy seguro de que los vamos a tener", indicó Pérez en la rueda de prensa posterior a la junta de accionistas de ACS de mayo de 2009, en la que, aunque no descartó acudir a los tribunales, insistió en la voluntad del grupo constructor de "colaborar en el crecimiento y la rentabilidad" de la eléctrica "junto con el resto de socios".

El diario Cinco Días informaba ayer que ACS ha realizado ya una petición formal a Iberdrola para entrar en su consejo de la eléctrica. En fuentes oficiales de ACS e Iberdrola consultadas por Europa Press declinaron realizar comentario alguno a este respecto.

ACS ya reclamó entrar en el consejo de la eléctrica junto hace un año, ante la celebración de la junta de Iberdrola de 2009. No obstante, la asamblea de esta compañía aprobó entonces determinados cambios en sus estatutos, que siguen vigentes, que impidieron el nombramiento de nuevos consejeros.

En concreto, la junta de Iberdrola aprobó, con el voto en contra del grupo constructor, limitar a quince el número de miembros del consejo (puestos con que actualmente cuenta) y levantar la limitación de setenta años para formar parte del mismo.

Además, especificó el artículo de sus estatutos que determina quién "no puede ser nombrado consejero". Según su actual redacción, no pueden ser consejeros de Iberdrola "las sociedades, nacionales o extranjeras, del sector energético o de otros sectores, competidoras de la sociedad, así como sus administradores o altos directivos, y las personas que, en su caso, fueran propuestas por las mismas en su condición de accionistas".

En otro punto de este artículo añade que no pueden acceder al consejo "personas que estén incursas en cualquier otro supuesto de incompatibilidad o prohibición regulado en disposiciones de carácter general incluidas las que bajo cualquier forma tengan intereses opuestos a los de la sociedad".