UN BANCO EN EL RETIRO
Grecia, España y la Unión Europea
Salgado ha triunfado donde la Armada Invencible fracasó, al menos de momento
Con la perspectiva que otorga una larga semana, apresurados historiadores concluirían que los resultados del viaje a Londres de las autoridades económicas españolas ha sido un éxito, al menos relativo si echamos la vista atrás hasta la expedición de aquella invencible Armada. El orgullo imperial y los prejuicios de la verdad católica han quedado postergados ante la habilidad y firmeza de una humilde embajada. Los mercados se han dado de alguna manera la vuelta frente al riesgo España y el Financial Times en su línea editorial ha pasado de las alarmas sobre la dimensión del déficit de las cuentas públicas españolas a consejos keynesianos sobre los perversos efectos que la corrección de ese déficit puede tener en la demanda efectiva del colectivo España. De alarma de quiebra financiera eminente, se vuelve al todavía mal explorado terreno del paro y el estancamiento. La comparación con Grecia se transforma en comparación con el Reino Unido. ¿Ha cambiado la opinión del respetado diario británico los argumentos técnicos y la determinación política de la vicepresidenta económica y su equipo?
Aunque se trate de países mediterráneos las diferencias son sustanciales y las afinidades, que las hay, menores. En efecto, los dos han gozado de las copiosas lluvias de liquidez en euros que han hecho fructificar terrenos antaño secos y sedientos de agua. La Olimpiada de Atenas en 2004 estimulo todavía mas el gasto público en infraestructuras que ya venía lanzado -el nuevo metro y las nuevas autopistas- por los fondos comunitarios. Además los ricos se habían construido unas autenticas mansiones dignas de gente pero que muy rica. El auge de la actividad global tensó las velas de la primera flota mundial de transporte marítimo hasta que la maldición de Lehman Brothers y las vacilaciones iniciales chinas provocaron el desplome del comercio internacional. El renglón de servicios de la balanza de pagos griegas acusó el golpe.
El "milagro griego" entraba en cuarentena. Disminuían los ingresos presupuestarios sin que amainase el gasto público y manteniendo los gastos de defensa - el contencioso con Turquía a propósito de la división de las isla de Chipre - que representan el 4 % del PIB griego frente a 1,5 o 2 % de España o de otros países comparables de la Unión. Tampoco el turismo ayudo mucho, mientras que los bancos griegos iniciaban una conquista financiera de sus vecinos balcánicos. Otra aventura desastrosa. El sector público no conseguía recaudar entre otras razones por la elevada evasión fiscal y las graves sospechas de corrupción que pesan sobre la administración tributaria. Un capitulo tan neutro como el de la estadística pecaba de deshonestidad con la falsificación de las cuentas del estado. A la hora de remover el camino iniciado ni familias ni empresas consiguen elevar su ahorro mas allá del 7 % del PIB frente al 19-20% de España o de la media UE; un ahorro insuficiente para sostener el capital productivo. El "cash-flow" no llega para sostener el negocio.
Los mercados financieros han cerrado la ventanilla a los bancos griegos y sin liquidez el camino de la suspensión de pagos es cada vez mas ancho. Desde mediados de junio los cuatro grandes bancos griegos - el Banco Nacional de Grecia, el EFG Eurobanco, Alfa Banco y el Banco del Pireo - apenas consiguen financiación en los mercados si no es con la garantía de avales oficiales o pignorando títulos de deuda pública. La única fuente abierta es el Banco Central Europeo que cuenta ya en su balance con un volumen de activos griegos del orden del 8 % del total de su cartera. Un riesgo muy alto incluso para el BCE. Las agencias calificadoras Standard and Poor´s y Fitch han reducido el "rating" a triple B Plus, que es el mínimo exigido por BCE para sus operaciones de recompra.
El primer ministro George Papandreu - hijo de Andreas también primer ministro, intelectual brillante y descuidado administrador del gasto público - se encuentra, con su partido, el socialista Pasok, en la encrucijada de la protección social y la suspensión de pagos. El pecado no es suyo si no resultado de la herencia recibida el pasado mes de octubre, elecciones generales, de los conservadores de Nueva Democracia. Papandreu, George, un sociólogo no demasiado familiarizado con los números, políglota y encajonado por las circunstancias ha actuado en estadista. La realidad es la que es. Desvincular a Grecia de Europa es una apuesta demasiado arriesgada que hay que afrontar con austeridad y orden en el funcionamiento del estado. Los griegos a través de sus encuestas le confieren un porcentaje de aceptación por su programa de austeridad superior al 50 %. El jefe de filas de los conservadores, Antonis Samaras, condiscípulo de Papandreu en USA y que también habla idiomas ha afirmado que su partido Nueva Democracia apoyará al gobierno.
Regreso a mi banco del Retiro mas tranquilo, las nubes financieras que nos amenazaban clarean, pero muy desasosegado ante la falta de determinación de los gobernantes de la Unión Europea. La amenaza de una suspensión de pagos griega va a ser una malísima noticia, creo yo, para España, para Inglaterra, también para Francia y por supuesto para Portugal.