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Publicado el viernes 12 de febrero de 2010
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ANÁLISIS

BCE y FMI jugarán el papel decisivo en la salvación de Grecia

Zapatero, al margen de las grandes decisiones comunitarias

J. Hervás.– El Fondo Monetario Internacional, cuya sola mención parece provocar migrañas en los diplomáticos españoles destacados en la representación permanente ante las instituciones europeas, va a jugar un papel clave en el diseño y supervisión del programa de salvación de la economía griega junto al Banco Central Europeo. A los funcionarios españoles el FMI no les gusta, por lo que tratan de evitar su presencia en cualquier proyecto europeo. Pero una cosa son los deseos y otra la realidad. La presencia del FMI, que también había sido desaconsejada por otros países comunitarios por el vago sentimiento de que su presencia pudiera interpretarse como asistencia del dólar en auxilio del euro, va a tener un carácter técnico. ¿Y qué papel ha jugado España en todo este proceso? Ninguno. Por primera vez el presidente en funciones del Consejo, en este semestre Rodríguez Zapatero, no dio la rueda de prensa en la sala central. Allí lo hicieron Van Rompuy y Barroso. Junto al presidente del Eurogrupo fueron los encargados de explicar las escasas medidas adoptadas hasta ahora. El papel de España ha quedado completamente desdibujado.  

Aunque ayer fue imposible concretar las ayudas, por las profundas diferencias existentes entre los 16 países miembros del Eurogrupo, ya se sabe que al menos se dieron las indicaciones generales para la reunión del Ecofín de la próxima semana. Entre otros consiguió posponer las decisiones su presidente, el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, cuyas diferencias con Nicolas Sarkozy son más que evidentes. Juncker prefería trasladar el debate de cómo estructurar las medidas al ámbito de los ministros de Economía y Finanzas, a los que considera los verdaderos técnicos en la materia. Desde su posición de ministro de Economía considera que ni Merkel ni Sarkozy tienen los conocimientos técnicos necesarios para debatir con ellos, aunque no tuvo ningún rubor en la rueda de prensa posterior a la celebración del consejo para decir que el plan no pasa de ser una hipótesis porque está completamente seguro de que las medidas adoptadas por el Gobierno Papandreu serán suficientes para convencer a los mercados.

Juncker explicó que estuvieron debatiendo sobre la emisión de eurobonos, como ya sucedió en el caso de Italia, pero que se rechazó la idea porque es un instrumento que no existe e inventar un instrumento de estas características supone una mala solución porque no resultaba sencillo ponerse de acuerdo.

Lo que si ha precisado el presidente del Eurogrupo es que la próxima semana se tendrán que poner de acuerdo con cuanto está dispuesto a colaborar cada país en la decisión de ayudar a Grecia bilateralmente si fuera necesario. Parece evidente que resultará necesario hacer algo. Junker llegó a decir que Grecia deberá convencer a los socios del Eurogrupo que está decidida a abandonar las prácticas de los gobiernos anteriores, únicos responsables de la ruina de Grecia por su corrupción y por el fraude fiscal generalizado.

Para tratar de corregir la situación los Veintisiete han decidido reforzar la vigilancia sobre el presupuesto griego y han invitado para llevarlo a cabo al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional.  

 

Ha sido Berlín quien ha insistido en la necesidad de que sean la Comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional los que se impliquen en la supervisión del plan de socorro. Tratar de negar la evidencia no tiene sentido, menos en un organismo compuesto de 27 países donde resulta imposible tratar de sacar ventaja con engaños. Difícilmente las mentiras pueden tener las patas más cortas.