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Publicado el jueves 11 de febrero de 2010
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ANÁLISIS

El Banco de Inglaterra desmiente sufrir el síndrome griego   

Moody´s da una respiro a Zapatero

José Hervás.– Ahora las dudas de los mercados se orientan hacia el Reino Unido. Por eso ayer el Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, tuvo que salir a dar la cara y rechazar con toda energía posible los rumores, temores llaman otros, de que el Reino Unido podría bien pronto tener que hacer frente a dificultades similares a las que golpean en la actualidad a Grecia. Como no podía ser de otra forma el Gobernador de la Vieja Dama descartó que se pueda comparar la situación de uno y otro país. Eso ya lo hemos oído muchas veces. Llama la atención de la rápida respuesta del Gobernador del Banco de Inglaterra, frente al silencio del Gobernador del Banco de España durante todo este período de tiempo. No lo ha hecho él, pero al menos la agencia de calificación de riesgo Moody´s confía en el plan del Gobierno y mantiene su calificación de Aaa.   

Hay muchas diferencias según King. Una de ellas es el consenso de todas las fuerzas políticas del país de que hay que atajar como sea el déficit público del Reino Unido. También destacó, con ocasión de la presentación del informe trimestral sobre la inflación que publica la institución, la mayor madurez de que goza la deuda del Reino Unido.

Según Mervyn King, el Reino Unido registra un déficit estructural muy importante que debe ser eliminado, pero no considera que exista el menor riesgo de una rebaja de la calificación AAA, es decir Triple A mayúscula, la mejor posible de la que goza la deuda soberana del país entre todas las agencias de calificación del mundo. Todas tienen la seguridad de que este Estado no quiebra. Su no incorporación al euro deja al Banco de Inglaterra el arma de la política monetaria a la que han renunciado los países de eurogrupo.

Pese a las declaraciones del simpático Gobernador, los inversores temen cada vez más que las agencias de calificación de riesgos decidan rebajar la calificación debido al crecimiento exponencial de la deuda y el déficit público, registrados en los dos últimos años.

Los medios internacionales recordaban ayer que Standard & Poor's advirtió el pasado mes de mayo que ponía bajo vigilancia negativa el crédito del Reino Unido, advirtiendo de la posibilidad de rebajarlo si el Ejecutivo no presentaba un plan drástico y creible de recorte del gasto público a poner en práctica inmediatamente después de la celebración de las próximas elecciones que han de celebrarse antes del mes de junio.

De momento el Financial Times de lo que alerta es de que una gran crisis, al estilo griego, puede invadir América. Así lo asegura en una crónica destacada en el cintillo principal debajo de la mancheta del diario, Niall Ferguson. Bajo el titular de la crisis de la deuda soberana puede extenderse. Da por hecho que la que comenzó en Atenas y se ha extendido por Lisboa y Madrid, puede quedar confinada entre las economías más débiles de la eurozona. Se trata de la ramificación de una crisis más profunda de lo que la mayoría de los inversores constatan en la actualidad. Pero del Reino Unido, nada de nada.

Menos mal que la agencia de calificación de riesgos Moody's, como hiciera Fitch, da credibilidad al proyecto del Gobierno. El recorte del gasto público previsto por el Ejecutivo de Zapatero respalda el mantenimiento de la máxima calificación de la deuda española, la Aaa.

Para Moody's, "el Plan de Estabilidad 2010-2013 representa una estrategia creíble para salir de los estímulos fiscales, en un esfuerzo por reducir el déficit y recuperar el control de la sostenibilidad de la deuda.

Considera que el recorte adicional del déficit del 5% al 3% que se tendrá que lograr en 2013 no será un obstáculo insuperable para el próximo Gobierno, al tiempo que señala que un retraso de un año en lograr ese objetivo no le preocupa en exceso.

La reforma del mercado laboral y del sistema de pensiones respalda el mantenimiento del rating de la deuda española a muy largo plazo, aunque insiste en que los retos del Gobierno español en los próximos 3 a 5 años están en la reducción del déficit público.

Respecto a la economía, cree que la salida de la recesión se podría haber constatado ya en el último trimestre de 2009. En cambio considera muy optimista la previsión del Ejecutivo Zapatero de que la amenaza del sector constructor se disipará este año.