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Publicado el miércoles 10 de febrero de 2010
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Monitor de Latinoamérica

La devaluación del bolívar y los cortes eléctricos deterioran su apoyo interno

Chávez radicaliza su revolución boliviariana

El presidente venezolano teme perder las próximas legislativas ante el deterioro de la situación económica

Hugo ChavezAlfred Greens.– El caudillo Hugo Chávez parece haber encontrado la solución a los numerosos problemas que agobian a los venezolanos en radicalizar su revolución bolivariana. Su gestión al frente del país está demostrando ser un desastre: cierre de medios opositores, escasez de alimentos, cortes de energía, creciente inflación y una depauperación de la población, que debe estar preguntándose por qué el país, con enormes recursos naturales, está tan mal cuando la mayor parte de la región está superando una crisis mundial con relativo éxito por primera vez en su historia.

Probablemente es este malestar y el riesgo a que se extienda entre la sociedad venezolana lo que Chávez teme le pueda pasar factura en las próximas elecciones legislativas, con la pérdida de la mayoría que ostenta en la Asamblea Nacional, y lo que explique su respuesta en el mejor estilo autocrático: reafirmarse en los valores eternos de la revolución. Como otros caudillajes de infausta memoria -ibéricos o caribeños-, negarse a reconocer  la realidad y la propia incompetencia para atribuir el fracaso del modelo revolucionario a los enemigos, externos o internos - o a ambos-, suele ser la excusa perfecta para huir hacia delante, endurecer las proclamas ideológicas y reafirmarse en el barroco mesianismo caribeño.

La pérdida de popularidad del militón venezolano ha ido en aumento con medidas como  la devaluación del bolívar, las interrupciones del suministro eléctrico por falta de inversiones en producción energética en el peor período de sequía que conoce el país desde hace años, y la retirada de la licencia del canal de televisión opositor RCTV. Mientras crece el descontento popular, los estudiantes, pioneros en las protestas contra Chávez, siguen manifestándose en las calles poniendo de los nervios al dirigente venezolano. "Van a ir otra vez por el camino de la desestabilización. Lo que pudieran lograr -- se lo voy a advertir de nuevo -- sería un efecto contrario a lo que ustedes quieren, señores escuálidos: que nosotros decidamos acelerar más los cambios", declaró Chávez en este clima social, que está dando pábulo en redes sociales de Internet a numerosos rumores sobre la continuidad del régimen.

Aunque la oposición se muestra optimista en poder aumentar sus opciones en las próximas elecciones rentabilizando el descontento popular, algunos observadores sostienen que la reforma de la ley electoral, que aumentaría la representatividad de los partidos más votados y penalizaría a los pequeños, favorecerá a Chávez, así como la devaluación de la moneda, que le facilitará importantes recursos para sus políticas populistas.

Los observadores han destacado que dos de los recientes nombramientos de Chávez se pueden inscribir en la nueva fase de huida hacia delante de su revolución bolivariana: la designación de su fiel ministro de Agricultura y Tierras, Elías Jaua, como vicepresidente del Gobierno, y del veterano de la revolución cubana y ministro de Información y Comunicación del régimen castrista, Ramiro Valdés, de 77 años, como responsable de la Comisión que debe arreglar la crisis energética del país. Jaua, sociólogo, de 40 años, es un hombre de la plena confianza del caudillo y muy conocido por su radicalismo ideológico desde su época de estudiante universitario. Se le considera un duro entre los más duros del círculo militar íntimo de Chávez. Era titular de la cartera de Agricultura cuando se llevaron a cabo las ocupaciones de fincas con que dio comienzo la revolución agraria del chavismo que, según muchos, ha sido la causa del desabastecimiento en el país, lo que está obligando a comprar prácticamente todos los alimentos en el exterior.

El nombramiento de Ramiro Valdés, compañero de Fidel desde el inicio de la revolución castrista, ha levantado ampollas en la oposición,  no solo por venir de Cuba, que lleva años sin resolver sus estructurales deficiencias energéticas, sino porque a este militar y vicepresidente de los Castro, le acompaña cierta reputación de represor y censor. "Lo que pasa es que cuando vienen los cubanos la furia contrarrevolucionaria inmediatamente desata la locura ésta, y un conjunto de estupideces, porque son estupideces lo que dicen, que el pueblo yo sé que no le hace caso a esas estupideces", respondió Chávez a los que ven con malos ojos la presencia del cubano en los asuntos del Gobierno venezolano.

Por el momento, el caudillo venezolano, que lleva 11 años en el poder, ya ha dicho que  quiere permanecer otros 11 para profundizar en su proyecto bolivariano, entre cuyos éxitos ha destacado el de haber logrado un país "independiente" de la influencia del imperio y de sus organismos asociados. "¿Qué estaría pasando hoy en Venezuela si no hubiera llegado la revolución? Creo que no quedarían vestigios de la patria bolivariana, estaría toda privatizada, estaríamos hablando todos inglés", manifestó en uno de sus prolijos discursos Chávez, cada vez más sosia de su venerado patriarca ideológico Fidel.