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Publicado el lunes 20 de diciembre de 2010
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UN BANCO EN EL RETIRO

Cancún: límites al calentamiento, los bosques pasan factura

La Convención del Clima da un paso adelante

BosquePor Luis Alcaide.– Quienquiera que haya leído el fascinante libro de Bill Bryson, "Una breve historia de casi todo", sabe que los cambios en la vida de nuestro planeta se deben a pequeñas alteraciones en la órbita que recorre alrededor del sol, la actividad volcánica y, ocasional y súbitamente, la colisión con otros cuerpos del sistema solar. Modificaciones del hábitat que determinaron desde la desaparición de los dinosaurios hasta variaciones en la temperatura media desde -18ºC hasta los 15ºC actuales. A partir de estos 15ºC, adquiere mayor protagonismo la acción del hombre. Cancún interviene ahí. Es una cita para ordenarla siempre con el debido respeto a que el sol sigue siendo la principal fuente de calor del planeta. Sus rayos calientan la superficie de la tierra desde donde rebotan hacia el espacio exterior y gracias a una serie de gases -el vapor de agua sobretodo, que hacen de invernadero-, se evita la vuelta a aquellos inhabitables -18ºC. El riesgo se inclina ahora, hacia el otro lado, el calentamiento.

A medida que aumenta las dosis de dióxido de carbono (CO2) crece el riesgo de una subida de las temperaturas. La quema de combustibles orgánicos - carbón, petróleo y gas - acentúa el efecto invernadero. En efecto, desde la época preindustrial hasta nuestros días la temperatura se ha elevado en 3,5ºC. Paralelamente al aumento de CO2 la acción del hombre la ha tomado con los bosques. La quema y la tala libera el carbón que almacenan los árboles y, por otro lado, la reducción de las masas forestales limita la capacidad de absorción de CO2.

Sin muchas fanfarrias y con poca orquestación mediática los organizadores mexicanos y en concreto su ministra de relaciones exteriores, Patricia Espinosa, has conseguido un éxito allí donde los europeos en Copenhague cosecharon un fracaso bastante estrepitoso. Ante el dilema entre mayor consumo de combustible fósiles y menores emisiones Cancún ha trazado un camino modesto pero bastante recto.

El debate entre mayores o menores emisiones de CO2 es el corolario de más industrialización o más limpieza ambiental. El elevado consumo de combustibles es sinónimo de desarrollo industrial y elevado niveles de vida. Una conquista irrenunciable para las grandes corporaciones y los representantes de las clases acomodadas, desde los republicanos americanos a los más conservadores entre los conservadores europeos. Una industria limpia acarrea costes y puede poner en dificultad da capacidad competitiva del mundo occidental frente a los nuevos países emergentes. Entre los países en desarrollo son muchos quienes prefieren continuarlo antes que correr el riesgo de una vuelta atrás.

Otros argumentos hilan más fino. No existe una clara alternativa por ahora acerca de la sustitución de combustibles fósiles por energías limpias. Los precios de estas últimas son excesivamente caros y además tampoco puede demostrarse que exista una correlación significativa entre la reducción de emisiones y la corrección del calentamiento. La política de la UE sobre el cambio climático está resumida en esta fórmula "20/20/20". Una reducción de un 20% en las emisiones en 2020 respecto a los niveles de 1990 junto a una sustitución de un 20% de energías convencionales por energías renovables. La formula tiene sus críticos.

En efecto. la corrección del 20% en los próximos 12 años solo conseguiría, así afirman, una reducción de las emisiones del 0,62% que, a su vez equivale a una limitación en la subida de las temperaturas del 0,05ºC. Ecologistas y científicos mantienen que sin una reducción de las emisiones y un freno a la deforestación la temperatura media puede subir 3ºC durante este siglo. Una subida capaz de desequilibrar la prosperidad global. Nadie va a salir bien parado si las lluvias se intensifican allí donde hoy día llueve y las sequías se agravan en las zonas más áridas hasta su desertización.

En Cancún se ha aceptado limitar el recalentamiento del planeta 2ºC con relación a la época preindustrial. Todos los países, incluidos los emergentes, limitarán sus emisiones, sus actuaciones serán evaluadas por la Convención del Clima pero con el compromiso de que cualquier control o verificación no tenga un carácter ni intrusito ni punitivo, es decir máximo respeto por la soberanita nacional.

El paso al frente de los países en vías de desarrollo, legitima el Protocolo de Kyoto y asegura su continuidad más allá de 1012. Este ha sido el grán éxito de Cancún al que hay añadirle el de la creación de un Fondo Verde para el Clima. El Fondo dispondrá de 100 mil millones de dólares anuales, que administrado por el Banco Mundial permitirá costear el mantenimiento de los bosques. Hasta ahora, su valor ambiental padecía ante la inmediata rentabilidad de su conversión  en tierras de cultivo o fuente para la extracción de madera. La contribución que paga la humanidad, 100 mil millones de dólares anuales, no puede dejar de concurrir a la cita; los bosques nunca han faltado a la suya.

Ha llegado una masa de aire frío a este Retiro madrileño que confortara, sin embargo, a todo antiecologista que se precie, aunque la subida de los precios de los combustibles sea también una señal sobre los peligros que pueden avecinarse. Embutido en abrigo y gorro polar, leo las noticias que llegan de Bruselas sobre los acuerdos de estabilidad financiera. Los grandes políticos, alemanes, franceses y otros, siguen jugando al ratón y al gato con los inversiones y con las cosas de comer. ¿Hasta cuando?.